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Despejando dudas con el licenciado en Psicología Andrés Ferrari: ¿cómo reconocer la dependencia emocional y construir relaciones más saludables?

Despejando dudas con el licenciado en Psicología Andrés Ferrari: ¿cómo reconocer la dependencia emocional y construir relaciones más saludables?

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La dependencia emocional es una problemática que puede aparecer en cualquier tipo de pareja y muchas veces se confunde con amor, compromiso o apego. Sin embargo, cuando una persona comienza a perder autonomía, deja de lado sus propios proyectos o condiciona su bienestar a la presencia de la otra, pueden encenderse señales de alerta. Para profundizar sobre este tema, Despertar Entrerriano conversó con el licenciado en Psicología Andrés Ferrari, quien explicó cómo identificar estas situaciones, cuáles son sus causas y qué herramientas pueden ayudar a construir vínculos más sanos.

Desde una mirada profesional, ¿Qué características permiten diferenciar una relación saludable de una relación donde existe dependencia emocional?

Primero tenemos que tener en cuenta que la dependencia emocional es una desadaptación. Es decir, la persona está resolviendo una situación amorosa de una manera que no resulta saludable. Uno puede pensar o indagar si existen necesidades que la persona está intentando satisfacer o conflictos que quiere resolver a través de la relación, pero esa no es la manera adecuada de hacerlo.

Para que una relación sea saludable, cada integrante tiene que conservar sus espacios, su confianza en sí mismo y su autonomía. Es importante tener claro que no se necesita a la otra persona para realizar todas las actividades. Uno puede reunirse con amigos, desarrollar proyectos personales o realizar actividades individuales. La pareja acompaña, comparte y suma, pero no debería convertirse en el centro absoluto de la vida de una persona.

¿Qué señales suelen indicar que una persona está comenzando a perder autonomía emocional y a centrar gran parte de su bienestar en la otra persona?

Una de las señales más significativas aparece cuando se empiezan a interrumpir o abandonar planes para no molestar a la pareja. Cuando una persona deja de salir sola, deja de realizar actividades que antes disfrutaba o siente que no puede hacer determinadas cosas sin su pareja, empieza a perder parte de su autonomía.

También suelen aparecer cambios importantes en la forma de vivir el vínculo. Por ejemplo, cuando surge la necesidad de estar juntos permanentemente, cuando aparecen desconfianzas si cada uno realiza actividades por separado o cuando se generan distancias con amistades y otros espacios de socialización. Empiezan a darse situaciones donde todo parece tener que hacerse en pareja: ir al gimnasio, asistir a reuniones o participar de actividades recreativas. Allí el complemento saludable empieza a transformarse en una unión más forzada.

 

Muchas veces son los familiares o amigos quienes detectan estas situaciones antes que la propia persona involucrada. ¿Qué señales pueden observar desde afuera?

Cuando uno conoce bien a alguien, suele notar cuándo empieza a cambiar su esencia. A veces la persona ya no hace los mismos comentarios, pierde espontaneidad, deja de mostrarse segura en cuestiones que antes defendía con firmeza o comienza a aceptar situaciones que antes no hubiese aceptado.

También puede suceder que abandone actividades que disfrutaba mucho, talleres, proyectos personales o espacios que eran importantes para ella. Desde afuera se percibe que esas decisiones no parecen surgir genuinamente de la persona, sino de la dinámica que se genera dentro de la relación. Cuando alguien empieza a apagarse, pierde libertad para ser quien es y deja de mostrarse como se mostraba antes, eso suele ser una señal importante para quienes forman parte de su entorno cercano.

¿Qué factores influyen en la aparición de estos patrones?

Hay que analizar la historia de cada persona. Muchas veces aparecen temores vinculados a quedarse solos, a pensar que si la relación termina no van a encontrar otra pareja o que esa persona es la única oportunidad posible de ser felices. También es importante observar cómo aprendió a vincularse cada individuo. Si durante su infancia o adolescencia estuvo expuesto a modelos familiares donde existían dependencias emocionales o situaciones de abandono, es posible que incorpore esas dinámicas como formas normales de relacionarse.

Además, suelen intervenir cuestiones vinculadas a la autoestima. Cuando una persona siente que nunca más va a recibir amor como el que recibe actualmente o cree que nadie más podría quererla, comienza a sostener vínculos que muchas veces le generan sufrimiento. Por eso es tan importante fortalecer la relación con uno mismo, porque la primera relación de amor tiene que ser con uno mismo.

Las redes sociales y la conexión permanente cambiaron la forma de relacionarse. ¿De qué manera estas herramientas pueden potenciar la dependencia emocional?

Las redes sociales funcionan muchas veces como herramientas que aumentan la ansiedad. Permiten estar conectados permanentemente, saber qué hace la otra persona, cuándo se conecta, qué publica o con quién interactúa.

Para alguien que ya tiene dificultades para manejar la dependencia emocional, estas herramientas pueden intensificar la necesidad de control y la búsqueda constante de validación. La posibilidad de mantener contacto las 24 horas favorece que ciertas conductas dependientes se profundicen, porque la persona siente que siempre tiene acceso a la vida del otro y necesita sostener ese contacto de forma permanente.

Si una persona siente que está desarrollando una dependencia emocional o reconoce algunas de estas señales en su relación, ¿qué pasos concretos puede comenzar a dar para fortalecer su autoestima y construir vínculos más saludables?

La terapia siempre es un camino recomendable porque permite trabajar estas cuestiones en profundidad. Pero también existen acciones que una persona puede comenzar a realizar por sí misma. Es importante preguntarse cómo imagina el amor y qué tipo de relación quiere construir. Las parejas se forman a partir de acuerdos, pero esos acuerdos no deberían implicar sufrimiento. Cuando determinadas condiciones hacen daño, es necesario revisarlas.

También es fundamental recuperar espacios propios. Muchas veces las personas creen que la pareja ocupa el cien por ciento de la vida, cuando en realidad es solo una parte. Existen proyectos personales, hobbies, amistades, sueños profesionales y momentos de ocio que deben mantenerse. Aprender a estar solo también es un aspecto clave. Conocerse, identificar qué actividades generan bienestar, reconocer las propias emociones y establecer límites saludables son herramientas fundamentales para fortalecer la autonomía emocional.

Sobre el profesional

Andrés Ferrari | Lic. En Psicología (UADER)

Prof. En Psicología (IPC)

MP 2005

Cel: 3454119375

Ig: metanoia.espacio.terapeutico

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