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Despejando dudas con la licenciada en Psicopedagogía Murgan Cynthia: ¿por qué cada vez cuesta más mantener la atención al estudiar y qué técnicas realmente funcionan?

Despejando dudas con la licenciada en Psicopedagogía Murgan Cynthia: ¿por qué cada vez cuesta más mantener la atención al estudiar y qué técnicas realmente funcionan?

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La dificultad para concentrarse al momento de estudiar se volvió una problemática cada vez más frecuente en niños, adolescentes, universitarios e incluso adultos. Las redes sociales, la sobreestimulación constante, el uso excesivo de pantallas y los ritmos acelerados parecen haber cambiado la manera en que las personas sostienen la atención y procesan la información. Para profundizar sobre este fenómeno, Despertar Entrerriano conversó con la licenciada en Psicopedagogía Murgan Cynthia, quien explicó cómo impacta el exceso de estímulos en el cerebro, qué hábitos están afectando el aprendizaje y cuáles son las estrategias que realmente ayudan a mejorar la concentración y el rendimiento académico.

Hoy muchas personas sienten que les cuesta muchísimo más mantener la atención al estudiar. ¿Qué está pasando actualmente con la capacidad de concentración y por qué se volvió una dificultad?

Uno de los factores que más influyen en la capacidad de concentración es la sobreexposición a dispositivos electrónicos, principalmente el celular. Están teniendo una gran influencia en todas las edades. Hoy niños, adolescentes, adultos e incluso adultos mayores hacen un uso excesivo del celular. Lo que sucede es que el cerebro recibe información constantemente: notificaciones, redes sociales, videos cortos, mensajes. Eso hace que cada vez cueste más sostener la concentración durante períodos largos, especialmente en actividades que requieren esfuerzo mental como leer o estudiar.

La atención es una capacidad que se entrena, pero también se fatiga. Además influyen otros factores como el estrés, la ansiedad, la falta de descanso, el dormir después de estar mucho tiempo frente a pantallas, los ritmos de vida acelerados, las multitareas constantes y el exceso de tiempo frente a otros dispositivos como computadoras, televisión o videojuegos. Nosotros como psicopedagogas muchas veces no hablamos directamente de un trastorno o déficit de atención, sino de cerebros sobreestimulados y agotados. Particularmente hay tres tipos de atención que se ven muy afectadas por la sobreexposición a pantallas. La atención sostenida, que es mantener la concentración durante largos períodos de tiempo; la atención focalizada, que implica concentrarse en una sola tarea evitando distracciones; y la atención dividida, que es la capacidad de hacer dos actividades cognitivas al mismo tiempo, como escuchar y tomar apuntes. Hoy eso se está perdiendo muchísimo.

También es común estudiar con música, con la televisión prendida, mirando el celular o incluso hablando con otras personas al mismo tiempo. ¿Cómo impacta esta multitarea en la memoria, la comprensión y el rendimiento académico?

La multitarea que se da con dispositivos electrónicos es muy diferente a la tarea que requiere sentarse a estudiar. La fatiga mental que produce la sobreexposición de pantallas hace que cada interrupción obligue al cerebro a volver a enfocarse desde cero. Eso afecta directamente la comprensión, la memoria y el rendimiento académico.

Muchas personas pueden pasar varias horas estudiando, pero después recuerdan muy poco justamente porque la atención estuvo interrumpida constantemente. El cerebro necesita cierta estabilidad para procesar y almacenar información. Cuando permanentemente cambiamos de foco, eso no sucede de forma efectiva.

Hay estudiantes que leen y releen textos, pero aún así sienten que no aprenden realmente. ¿Por qué ocurre eso y qué errores suelen cometerse al estudiar?

Leer varias veces un texto no garantiza aprenderlo. Muchas veces el estudiante siente que entiende porque reconoce las palabras, pero en realidad no logra explicar el contenido con sus propias ideas ni recordarlo después. Aprender requiere un trabajo activo del cerebro, no alcanza solamente con mirar apuntes durante horas. Algunos errores muy frecuentes son estudiar de memoria sin comprender, subrayar demasiado o comenzar a subrayar sin haber hecho una lectura previa, querer estudiar muchas horas seguidas sin pausas, estudiar con distracciones constantes o depender únicamente de resúmenes o videos rápidos.

Las estrategias que más ayudan son aquellas que hacen participar activamente al estudiante. Por ejemplo, explicar el tema con palabras propias, hacer mapas conceptuales, relacionar ideas, practicar preguntas o intentar enseñar el contenido a otra persona. Eso genera una comprensión mucho más profunda.

¿Qué relación existe entre el estrés, la ansiedad y las dificultades para mantener la atención?

La atención no depende solamente de lo intelectual, está muy relacionada con lo emocional. Cuando una persona está estresada, ansiosa, cansada emocionalmente o sobrecargada, el cerebro tiene más dificultades para concentrarse, organizar la información y sostener el esfuerzo mental que requiere estudiar. Hoy vemos frecuentemente jóvenes y adultos muy exigidos, con poco descanso y mucha presión académica o laboral. Todo eso impacta directamente en el aprendizaje. Muchas veces sienten frustración porque creen que “no pueden estudiar”, cuando en realidad están atravesando agotamiento mental.

¿Qué herramientas realmente ayudan y cuáles dependen más de cada persona?

No existe una técnica única que funcione igual para todos. Cada persona aprende de manera diferente y también depende de la materia, del objetivo de estudio y de las preferencias personales. El método Pomodoro, por ejemplo, es muy bueno. Consiste en estudiar durante 25 minutos y descansar cinco minutos. Después de cuatro bloques se realiza una pausa más larga de entre 15 y 30 minutos. El descanso es fundamental porque no se puede mantener la atención durante períodos muy extensos.

También son muy útiles los mapas conceptuales, cuadros, explicaciones con palabras propias, repasos en distintos días y estudiar en ambientes con pocas distracciones. Personalmente recomiendo evitar la música cuando se estudia porque termina funcionando como distractor. Respecto a la inteligencia artificial, considero que puede ser muy útil para organizar información o resumir textos, pero nunca reemplaza el proceso de pensar y elaborar contenido. Si el estudiante solamente copia respuestas, el aprendizaje termina siendo superficial.

¿Qué hábitos ayudan realmente a recuperar la concentración y generar una rutina de estudio más saludable?

Lo más importante es entender que la concentración se entrena de a poco. No se trata de estudiar durante horas sin parar, sino de construir hábitos sostenibles. Algunas recomendaciones importantes son estudiar en períodos cortos, alejar el celular durante los momentos de concentración, usar modo avión, hacer pausas reales sin volver inmediatamente a la pantalla, dormir bien y organizar objetivos concretos para cada día.

También ayuda alternar materias, no sobrecargarse, evitar la autoexigencia extrema y priorizar siempre la comprensión antes que la memoria. Muchas personas estudian de memoria y eso solamente funciona a corto plazo. Además influyen muchísimo la alimentación, el descanso y el bienestar emocional. Aprender requiere atención, pero también necesita equilibrio.

Murgan Cynthia Romina 

Licenciada en psicopedagogia | MP1451

Contacto 3456258059

Instagram lic.cynthiamurgan

Mail lic.cynthia.murgan@gmail.com

Consultorio privado innova salud 25 de mayo 442 bis

Hospital Felipe Heras equipo de Adolescencias atención en consultorio turnos 1er martes del mes 8.30 y 13.30hs

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