Carnicería El Aguila: 89 años en la esquina de Plaza España
En esta nueva edición de «Conociendo a distintas empresas de Concordia», profundizamos en la historia de la Carnicería El Aguila, la más antigua de Concordia. Conversamos con Roberto Olivieri, tercera generación y actual dueño, quien nos brindó detalladamente la historia sobre el pasado y el presente de esta emblemática esquina.
«Mi abuelo compró este negocio en el año 1935, anteriormente lo habían alquilado con sus 12 hermanos donde vivían todos juntos. Por cuestiones de la vida se fueron separando y en el año 35, él lo vuelve a comprar con mi padre y mi tío que son los que forjaron el trabajo en esta esquina», comentó.
«Es una historia con mucho trabajo y amor, porque mi abuelo, mi padre, mi tío, mi madre y abuela, le ponían mucho amor y fue lo que me enseñaron. Me enseñaron a ser solidario, caracterizados por ayudar a la gente, que sale desde el corazón que no es menos».
«Mi historia personal en la carnicería arranca cuando terminó en la escuela técnica. Quería ser veterinario, pero a mi papá no le gustaba, él quería algo que me beneficiara un poco más. Ahí con 21 años no fui a estudiar y me puse a trabajar con él en la carnicería. Con esa edad decidí reabrir las puertas en este mismo lugar porque mi papá la tenía cerrada. Con el pasar del tiempo la reformé y pudimos crecer con muchas cámaras y una que es la original instalada por mi viejo».
DDE: ¿Cuál es la clave para el éxito?
RO: Ser solidario te nace, hay mucha gente que es buena y no le nace. Todo esto viene de la familia donde mi abuelo decía ‘hay que cobrar poco para vender mucho’. Hoy la gente necesita que el peso le rinda, entonces hay que poner ofertas.
Siempre le digo a los empleados que hay que tratar a la gente como a uno le gustaría que lo traten. La buena atención ayuda y más cuando vos te pones del lado del cliente cuando el sueldo no alcanza.
Nos gusta ver gente en nuestro negocio, no vemos cuánto ganamos, sino que la gente venga y compre. Somos productores de trabajo, no nos gusta despedir a la gente, que se sientan cómodos trabajando con nosotros.
El cliente siempre es la prioridad. Cuando viene un nene chiquito a comprar es a él al que mejor tenemos que atender, porque es el futuro cliente. Si vos lo atendes mal, la madre no lo manda más a El Águila.
DDE: ¿Es la única sucursal de la carnicería?
RO: Hoy es la única porque mi padre y mi tío que han trabajado siempre juntos, en la pandemia decidieron cerrar, pero por una cuestión de edad y de muchos años de trabajo.
Este es un trabajo muy personalizado. Nuestro corazón está acá en Plaza España, de toda la vida y nunca se nos cruzó por irnos a otra ciudad.
Tenemos muchos clientes de Villa Adela, Puerto Yeruá, Nueva Escocia, gente de Federación que nos preguntan cuando abrimos una sucursal allá, pero no. Siempre tratamos de tener buenos precios para todos, hasta para el mejor amigo del hombre que es el perro.
Carnicerías completas no hay en ciudades chicas. Se necesita mucha atención, nosotros tenemos 15 empleados en la carnicería. Poner algo de esta magnitud en otro lado, demanda mucha atención y no sé si la pudiera atender como yo quisiera.
DDE: ¿Los avances tecnológicos también están en el rubro carnes?
RO: Tratamos de acostumbrarnos como se puede. Hay máquinas para milanesas, hamburguesas, etc. Por ahí el trabajo de despostar y desarmar sigue siendo el tradicional, pero tenemos gancheras, realeas, aparejos. La fuerza bruta, la fuerza del hombre dejó de usarse, porque es un trabajo que la gente con los años fue sufriendo el desgaste.
Es muy positiva la tecnología, antes la vaca se mataba en el campo y se traía a la carnicería y hoy pasa por un frigorífico con una sanidad, con un control que es muy bueno y también hace a la calidad. Mientras más controlado está, mejor llega al plato de todos.
DDE: Lo característico es que siempre está frente a Plaza España…
RO: Si, siempre frente a la plaza para quién desee venir o quién desee algo para comer. Estamos acá con la solidaridad de siempre, todos los concordienses pueden decirlo.
DDE: ¿Qué consejo le puedes brindar a todos aquellos que no se animan a emprender?
RO: Los sueños hay que pelearlos, un sueño nadie te lo trae. Hay que ser constantes y sobre todo querer lo que uno hace, si vos lo queres, seguro algún fruto te dará.
Tuve la suerte y le puse amor y trabajo. Cualquier comerciante tiene muchas horas de trabajo, con el estudio te da otra vida un poco más tranquila. Con el trabajo no te das tranquilidad, no hay descanso.
Por el sueño se pelea y regarlo, es como una plantita. La juventud no tiene que tener miedo, hay que tener coraje. No hay que bajar los brazos, hay que soñar y querer lo que uno hace.
Te invitamos a ver la entrevista completa en «Conociendo a…» disponible en nuestro canal de YouTube: Diario Despertar Entrerriano.









