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Marcelo González: «El reportero gráfico se hace en la calle»

Marcelo González: «El reportero gráfico se hace en la calle»

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El experimentado reportero recuerda el día que se anotició del crimen de José Luis Cabezas y de cómo ello generó un feroz estallido social. Además, repasa sus primeros pasos con cámara en mano: la foto del escupitajo al ex gobernador Busti que le prohibieron publicar, su encuentro con Raúl Alfonsín y la captura fallida al ex presidente Néstor Kirchner en su visita a Concordia durante su mandato.

El pasado miércoles 25 de enero se conmemoró el Día Nacional del Reportero Gráfico, en memoria de José Luis Cabezas, fotógrafo asesinado con dos disparos en la cabeza en el verano de 1997 en la ciudad balnearia de Pinamar.

El hecho se produjo luego de que, un año atrás -en febrero de 1996-, el reportero obtuviera una imagen exclusiva sobre el personaje del momento en la República Argentina: Alfredo Yabrán. Al empresario lo inmortalizó Cabezas en una fotografía que, más allá de ser tapa de la revista Noticias, ocasionó la ira del magnate postal por romper el pacto persistente sobre su figura: nadie debía tomarle una foto jamás. “Ni los servicios de inteligencia tienen una foto mía”, había esbozado Yabrán en una entrevista.

Cabezas, en compañía de su compañero de andanzas Gabriel Michi, lo hizo, cumpliendo con la premisa periodística de la época. “El asesinato de José Luis Cabezas fue el peor crimen contra la democracia”, sostuvo Michi. Por su cuenta, Marcelo González, en conversación con Despertar Entrerriano sostuvo: “En ese tiempo el diario El Heraldo era vespertino. Me tomó por sorpresa, estaba trabajando de mañana. En ese momento estaba en el armado del diario y nos enteramos. Uno se despierta con la información. Fue doloroso y todo por mostrar la verdad. La fotografía (de Alfredo Yabrán junto a su esposa vacacionando en una playa de Pinamar) en sí, dice mucho. La foto que tomó Cabezas del empresario Yabrán fue lo que despertó la ira que terminó con José Luis quemado”.

Marcelo González, reportero gráfico.

La efeméride le cae pesada a Marcelo que, con suma congoja, recuerda cómo vivió la jornada donde sus colegas y el público le tendieron palabras de aliento. “Es un día que por ahí te felicitan y te saludan, aunque te duele porque no es un día como para festejar”, remarca. Asimismo, y con el sabor agridulce dejado de lado comenta que si bien quedó (el 25 de enero) como día del reportero gráfico, junto a sus compañeros lo cumplen. “Es lindo pero tuvo que pasar (el crimen de José Luis Cabezas) para que tengamos nuestro día”, completa con signos de enfado.

Despertar Entrerriano: ¿Sentís que el asesinato fue un antes y un después en el periodismo argentino y en la sociedad?

Marcelo González: Creo que sí. Se despiertan muchas opiniones a partir de ahí. Desde ese momento se empezaron a ver distintas cosas, se empezó a protestar de una buena manera, no con agresiones. Fue buscar otro lugar y contar la verdad. La fotografía es la que muestra la verdad porque vos a una información la podes armar y desarmar pero la fotografía, no. José Luis que trabajó tanto mira lo que le costó ser reportero gráfico. Fotógrafo es una cosa y reportero gráfico otra. Usamos el mismo elemento pero tenemos distinta tarea: buscar la información a través de una imagen y mira hasta donde llegó todo esto. Así que para mí sí cambió. Cambió un montón la forma de expresarse. Hasta existe un tipo de imagen que se llama José Luis Cabezas, es como sacar en forma oblicua y muchos le dicen ´el estilo José Luis Cabezas´.

Despertar Entrerriano: Hoy en día, 26 años después del asesinato de Cabezas, ¿considerás que se le da valor al trabajo del reportero gráfico?

Marcelo González: Hubo un cambio. Todos te dicen  ́mándame un fotógrafo ́ y no, somos reporteros gráficos. Podes estudiar, recibirte de técnico en fotografía pero reportero gráfico se hace en la calle: ahí es cuando vos tenés que estar. A mí me pasó de estar horas esperando por una imagen y te mandan a tal lado (como lo que le pasó a José Luis) y tenés que cumplir de buscar la imagen que refleje la verdad que va a querer ver la persona que abra la página de un diario o revista. Las palabras ´reportero gráfico´ desde 1997 hasta acá, están más agrandadas.

Sus primeros pasos en el diario y en el reportaje gráfico

Marcelo, a sus 61 años, cuenta con más de 42 años de experiencia en el medio impreso, más precisamente en el diario El Heraldo. Aunque inició en la parte organizativa del impreso, su fascinación y sus ganas de contribuir en los medios de comunicación estuvo presente en lo que a la fotografía comprende. De ese modo es que comentó: “empecé desde abajo pero siempre estuve tras la fotografía, con las pequeñas cámaras que teníamos en mi casa hasta que me anoté en un curso y comencé a mejorar lo referente a la imagen, junto a otros fotógrafos de Concordia que me fueron llevando. Todo empezó cuando un día en el diario -El Heraldo-, en la época del 2000, la mayoría de los fotógrafos del diario se estaban retirando y teníamos fotógrafos invitados que hacían algunos trabajos. Había una cámara en el diario, en ese tiempo eran las Sony que venían con diskette, eran cuadradas. Le digo al director del diario de ese momento, el Dr. Lieberman, ´porqué estaba la cámara ahí si alguien la puede manejar, si usted me deja puedo demostrarle que puedo´ y me la dio, diciéndome que la use. Ahí empecé. Nació desde la curiosidad. En ese momento salimos de lo analógico a lo digital, era el comienzo que tenían estas máquinas. Era complicado porque por momentos te quedabas sin memoria. Ahí empezó mi carrera”.


“La fotografía es la que muestra la verdad porque vos a una información la podes armar y desarmar, pero la fotografía no”


Despertar Entrerriano: ¿Cómo viviste el cambio del analógico al digital?

Marcelo González: Fue un gran cambio porque antes sacabas una foto y no sabías lo que tenías. Imagina estar en un evento importante, no podía fallar. Eso sirve y es importante que lo usen al costado analógico para aprender a no fallar. Hasta el día de hoy sigo usando cámaras digitales en manual y no en automático, para poder seguir practicando. Se practica todos los días. Hoy las cámaras te sacan solas las fotos y se utiliza mucho el celular pero sostengo que hay que practicar todos los días. Todos los días sacar una foto.

El escupitajo a Busti, la foto a Néstor Kirchner que no salió y su encuentro con Alfonsín

En sus diversas experiencias junto a ex mandatarios locales, provinciales y nacionales, González no escatimó en rebobinar en el tiempo y citar en su alocución tres episodios vividos, donde cada uno de ellos lo tuvo como principal protagonista. Corría el año 2005, y con él, la inauguración de dos aulas y una sala de profesores en la escuela de Comercio N°2 Martín Miguel de Güemes donde el gobernador de ese entonces, Jorge Pedro Busti, debía recibir una distinción por parte de un alumno de la entidad pública. “Tuve fotos utilizables y fotos prohibidas que jamás se han publicado”, narró Marcelo, haciendo referencia al desagradable momento que padeció Busti y que, según González, del círculo del gobernador prohibieron divulgar, por más que la imagen era la más buscada del momento.

“No es lo mismo sacar un evento social común que un acto de un presidente. De hecho con la cámara que tenía diskette, cuando el ex presidente Néstor Kirchner inauguró el hospital Masvernat, yo estaba sacando fotos y de un momento a otro quedé arriba del escenario con el director del hospital y Kirchner. Allí el director del hospital me pide que le saque una foto a ambos y se pusieron, a lo que apunto para sacar y cuando voy a hacer el disparo me doy cuenta que me acababa de quedar sin batería. Se arrima el ex presidente -algo que nunca me voy a olvidar- y me dice: ´hay que ser bolud* para no tener batería y no poder sacarle una foto al presidente”, recordaba con gracia la anécdota que mantuvo con el ex mandatario.

En tanto, el reportero no dejó de mencionar con emoción la oportunidad que tuvo de caminar por una plaza icónica de la ciudad con el padre de la democracia, cuando éste ya no ocupaba el sillón de la Casa Rosada. En relación a ello, Marcelo recordó que paseó y charló con Raúl Alfonsín, asimismo, deslizó que cuenta con archivo fotográfico del mitin.

Despertar Entrerriano: ¿En la crisis del 2001 te tocó salir a sacar fotos?

Marcelo González: Saqué en Concordia y en Paraná. Estuve en épocas complicadas. La que más me dolió y donde tuve problemas fue en el alzamiento policial que hubo en Concordia: asaltaron negocios, saquearon y demás. Esa noche fue terrible porque te podía pasar cualquier cosa. Me apuntaron, terminé bajo un auto en una estación de servicio en calle Catamarca donde estaban robando nafta unos motoqueros. Los disturbios en las canchas he terminado en medio de balazos de goma donde alguien me quería sacar la cámara y a su vez esquivando las balas. El reportero gráfico las liga a todas porque trabajamos bajo lluvia, bajo sol, esperando largas horas y discutiendo. Hoy en día está de moda sacarse fotos o selfies con el celular y antes pedir una foto era sorprendente porque casi nadie quería sacarse una foto. Es un trabajo que te da alegría pero también tenés tristeza.


“Donde tuve problemas fue en el alzamiento policial que hubo en Concordia: asaltaron negocios, saquearon y demás”


Imaginando el futuro del periodismo y sus raíces

Despertar Entrerriano: ¿Cómo ves el cambio generacional que hay a nivel periodístico del diario impreso?

Marcelo González: Es un cambio fenomenal. Soy una persona a la que le gustan los cambios por eso me gusta el trabajo en el que estoy donde todos los días tenés algo nuevo. Cuando llegas, no sabes con lo que vas a hacer para el otro día. Desde que era muy gurí siempre leía todos los diarios, en mi casa siempre se conseguía el diario La Nación. Desde más chico el Billiken. A los 13 años mi sueño era trabajar en Radiolandia, una revista del espectáculo de ese momento. Después las vueltas de la vida dicen que te va a tocar en la parte gráfica de un diario como El Heraldo. Los cambios de ese tiempo hasta ahora fueron espectaculares. Fueron muchos, sucesivos y rápidos. Y todo eso me lleva a que uno se vaya superando día a día porque siempre se está aprendiendo por más experiencia que se tenga. Siempre quiero aggiornarme y seguir hacia delante. Que chicos jóvenes como ustedes tengan un diario al que le va moderadamente bien hasta que se encarrile, en una época difícil como la que está ahora donde la gente deja de comprar el diario; esto acompañado a que las redes sociales te quitan un montón de lectores se hace doblemente complicado. Hay que adaptarnos al cambio.

Despertar Entrerriano: ¿De aquí al futuro, cómo imaginás al periodismo en general y al periodismo gráfico?

Marcelo González: Lo imagino con mucha creatividad. Van a venir muchas cosas buenas e importantes. Para eso habrá que estar preparado: seguir estudiando, buscando y aprender. Pero va a haber muchísima evolución. Hoy se ha actualizado el diario, son más cómodos y prácticos de leer. Los diarios van a pasar a ser como un libro de lectura. Va a avanzar la tecnología pero la gráfica va a seguir estando y ojalá que así sea.

Sin temor a la competencia, ni al recelo cotidiano, el residente del barrio Lezca sostiene que le fascina que se sume gente nueva al mundo periodístico. “A mí me quedan pocos años para jubilarme pero acá en Concordia tenemos capacitaciones y profesorados donde se puede ir a aprender. Hay mucha mano de obra en esto”, articula y en consonancia, agrega: “hoy en día el que hace periodismo lo hace directamente desde su casa, o sea que es tan práctico y cómodo”.

Con una sencillez digna de toda persona que a lo largo de los años ha cosechado manos extendidas, Marcelo González, uno de los reporteros gráficos más importantes de Concordia transita la recta final de su valiosísima carrera profesional. Desde artistas hasta paisajes, pasando por el monumento al Principito de Saint-Exupéry, y atravesando a los políticos más importantes de la década.

Encarnado en el objetivo manifiesto que dejó su colega José Luis Cabezas, la premisa del protagonista es encontrar en el obturador de su cámara la imagen informativa más nítida que se pueda conseguir. En una profesión muchas veces hostil, individualista y tirana, personajes como Marcelo González, a sus 61 años, revitalizan aquello que Mariano Moreno en 1810 imaginó al darle vida a la Gaceta de Buenos Aires. Así es que, con total tranquilidad, sentencia: “Donde te pica el ´bichito´ del periodismo, no salís más”.

Por: Eric Facundo Fernández

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