1. INICIO
  2. Especial DE
  3. Entrevistados
  4. Ignacio Monná nos compartió su gran trayectoria actoral y recordó sus inicios en nuestra ciudad
Ignacio Monná nos compartió su gran trayectoria actoral y recordó sus inicios en nuestra ciudad

Ignacio Monná nos compartió su gran trayectoria actoral y recordó sus inicios en nuestra ciudad

4
0

En esta edición de “Entrevistados” de Despertar Entrerriano, nos encontramos con Ignacio Monná actor oriundo de la ciudad de Concordia, ya que el 8 de Mayo se celebró el Día Nacional del Actor y de la Actriz, en homenaje a la comunidad artística que se distingue en el ámbito de la actuación.

-En sus propias palabras, ¿podría comentarnos quién es Ignacio Monná?

 “Es difícil, pero soy una persona que abrazó el teatro y que de chico le gustó la actuación y jugar, y entrar en un mundo de ficciones; por suerte tuve el acompañamiento de mi familia y pude hacer crecer esa vocación en un ámbito profesional y hoy soy actor”.

 -¿Cómo comenzó como actor? ¿Dónde se formó?

 “Empecé en la Dirección de Cultura de Concordia, en los talleres que brindaban de manera gratuita al principio eso durante mi secundaria, y cuando termine el secundario, decidí viajar a Buenos Aires y seguir la formación actoral en la universidad, que en ese momento era en la Escuela Nacional de Arte Dramático, a la par de hacer otras formaciones, música, danzas contemporáneas en el taller del Teatro San Martín, y la más troncal era la de actuación y las otras iban complementando. Al terminar fui becado para un perfeccionamiento en el extranjero y me fui a vivir a Alemania, allí estudié en la Universidad de Danza Contemporánea de Pina Bausch, coreógrafa muy conocida. Después me fui a hacer asistencia de dirección a Berlín y esa es mi etapa formativa cerrada. Desde entonces yo creo que la formación nunca termina, cuando volví de Europa, decidí también seguir con otros estudios, como por ejemplo un posgrado en estudios de la performance y también una capacitación docente constante que me fue complementando, he hecho cursos de especialización en derechos humanos, en gestión cultural, y en cuestiones de género, etc.”.

 -¿Por qué eligió la actuación? ¿Qué significa para usted?

 “La actuación es una pasión, es un juego que uno descubre en el cual puede canalizar muchas cosas que te pueden estar ocurriendo a nivel existencial, como ser humano, que atraviesa problemáticas, inquietudes, preguntas, reflexiones y brinda una posibilidad que es el juego a través de juego de roles, juego de ficciones, a través de construir un mundo, de habitar historias distintas, de ponerse en la piel de otros personajes, que en definitiva son otras personas, otras personalidades, otras conductas; entonces básicamente es esa pasión, que en realidad es un placer muy grande, una práctica que uno disfruta hacer y que le permite conectarse con quien es uno y que lo invita a descubrirse, a preguntarse, a indagar, es un trabajo muy introspectivo y a la vez muy social, tiene la parte de la cual uno se conecta sensiblemente con su deseo, con sus preguntas, y a la vez te permite conectarte con el público, con otros compañeros de trabajo, es un arte que tiene potenciadas las dos cosas: el introspectivo y la posibilidad de socializar”.

 -¿Cómo fueron los inicios de su carrera hasta el día de hoy?

 “El primero fue “El arca de fin de siglo”, al estar yo en la Dirección de Cultura en Concordia estudiando con Juan Carlos Migoni, hay una obra de teatro que iban a hacer para el verano y que iban a estrenar, en donde nos incorporan a algunos jóvenes de los talleres para integrar ese elenco, esa fue como la primer obra que actué, y se realizaron las funciones en Colón en un festival que existía que se llamaba “Colón a Todo Teatro”, y a partir de ahí empecé a entender que yo ya formaba parte de una grupalidad de teatro independiente de la provincia, con mis maestros que me enseñaban y a la vez nos dirigían en sus obras, así hicimos al año siguiente “Ciclo 10”, después hicimos el Baile del Cielo, hicimos “100 ciudades cuentan su historia”, hicimos “José, el juguetero”, y esas fueron experiencias que tuve en Concordia actuando y siendo dirigido”.

“Después cuando me fui a Buenos Aires, el primer trabajo que tuve que circuló de manera comercial fue “Lo que me costó el amor de Laura” de Alejandro Dolina, que se hizo en el Teatro Avenida, un teatro de lírica muy grande, también se hizo en el Teatro Argentino de la Plata. Después en ese periodo mío de formación en el conservatorio, también hice teatro infantil, en el Teatro San Martín, también trabajé en el Teatro Cervantes, que hicimos una obra que se llama “Israfel”, que era la vida de Allan Poe, una obra de Abelardo Castillo, también hicimos una producción que dirigió Guillermo Angelelli, que se llamaba “El desconcierto”, y esas eran obras más de teatro independiente. Después me fui a Europa y estuve trabajando con una compañía de teatro en Italia y con ellos hicimos una línea de investigación, que era una línea de antropología teatral y hacíamos opus, que no serían las obras de teatro, pero que sí son obras experimentales de una cierta teatralidad pero más rituales, que se llamaba “Axeon” y con esa compañía estuve un año y medio y también fue un trabajo muy rico para mí, para mi experiencia, para mi vida, para el oficio, después al volver también trabajé en una obra de Pepe Cibrián donde la conocí a Georgina Barbarrosa y un montón de hermosos colegas de ese elenco, muy talentosos”.

“También trabajé con Marilú Marini en el Paseo la Plaza, en una obra que se llama “Todas las canciones de amor” de Santiago Loza, ese equipo era de gente muy, muy reconocida por su trayectoria valiosa y eran un gran equipo de gente que juega en primera, fue muy hermoso compartir con ellos. Después ya acercándonos a ahora, hasta este último tiempo seguí trabajando con gente que conocí en la profesión como Guillermo Vega Fischer, que es un director de música, y también de teatro, que compone las canciones de sus obras, entonces hace una fusión, híbridos entre teatro y ópera contemporánea, con el que hicimos “Las ratas”, y ahora estamos en otro proyecto que es sobre la peste amarilla de Buenos Aires y ahora con Emilia Franchignoni en un proyecto que se llama “Las olas”, sobre la obra de Virginia Wolf, es también un trabajo híbrido sobre la ópera contemporánea y una cierta poética teatral y de lenguaje contemporáneo, tanto de actuación como de movimiento y de música. También en pandemia he grabado para series en las plataformas de Netflix, he hecho “El Marginal”, en una participación menor, pero era un gran trabajo actoral”.

 -¿Qué significó actuar en “El Marginal»? ¿Cómo fue la experiencia?

 “Es un lenguaje nuevo para mí, no lo tengo muy fusionado ni muy experimentado, entonces al suceder “El Marginal” en pandemia las características de la producción y la situación de filmación eran muy particular, porque hacían testeos todos los días, estábamos bastante aislados también entre los actores, pero fue aprender un poco de la dinámica de la industria del cine, porque uno va y está todo organizado, y está todo segmentado, si bien había instancias de repasar un poco la letra y entender la situación y actuar, después estabas como bastante solo en tu recorrido por el set”.

“Para mí además de generarme una posibilidad de seguir viviendo de la actuación en un momento como la pandemia en donde no había actividad, porque está paralizada, esta producción si estaba permitida porque era grande, para firmas mundiales, además que contemplaban todo el sistema preventivo de salud, pero además de permitirme trabajar y vivir de eso durante ese tiempo, también tuvo la experiencia o el potencial de servirme para ver cómo es esto de actuar frente a una cámara y después uno suelta el material para que siga en las manos del director, de la edición, de todas las otras instancias en las que se edita y se toca el material hasta el resultado final, es como participar solo de un pedacito del engranaje de la producción y si bien me gustaron las dos experiencias, “El Marginal” y “La copa”, no es algo que me interesó continuar y seguir insistiendo en estar ahí, porque me llamaba mi necesidad y vocación del teatro, de estar ensayando, de estar encontrándome con gente, dedicar mi tiempo a eso; así que pueden surgir otras oportunidades, no me voy a cerrar a grabar, todo lo contrario digo que me entusiasma, pero una de las cosas que hacemos los actores es que trabajamos en buscar el trabajo, no estoy dedicando mi tiempo a eso, he ido enfocando mi tiempo a otros proyectos”.

 -¿Cuáles son las principales diferencias de actuar en teatro, en cine o en televisión?

 “Yo entre en el mundo del teatro y es el mundo del teatro el que más me apasiona, es el lugar en el cual siento que se genera una comunión desde los ensayos, desde empezar a trabajar con un material, desde encontrarme con esos compañeros y compañeras, con el director, la directora, todo el trabajo de las distintas artes que se cruzan y se ponen en discusión en la creación de esa obra; a diferencia del cine que sucede la cuestión de manera más jerárquica y organizada porque es una industria también y cada área está trabajando en paralelo pero a la vez es muy autónoma, y quizás el actor solo forma parte de ir al set y grabar, en ese sentido me siento más a gusto en el teatro, si bien he hecho las dos cosas, mucho menos lo audiovisual, mucho más lo teatral, es donde me siento más a gusto y donde disfruto más y creo que es algo que el ser humano como especie va a necesitar toda su vida, las pantallas jamás van a poder reemplazar o sustituir, o la tecnología, el encuentro humano, real, el encuentro de los cuerpos, el encuentro de esa vibración, y eso es lo que sensibiliza al público, y ese hecho teatral es complementario y existe en ese momento y es único, sucede en ese instante y no se va a volver a repetir”.

 -¿Cuál es el personaje que más le gustó interpretar? ¿A cuál le tiene un especial cariño?

 “Hay dos que son recientes, el hijo de Marilú Marini, que estaba en la obra de “Todas las canciones de amor», y se presentaba en canciones y tiene la particularidad de encontrarme a mí en ese lugar de hijo, ante esa madre. Y le tengo un afecto muy grande por lo que implicó compartir con Marilú la escena. Y también de “Cariño”, porque al componer la obra, porque fue una obra que compusimos, nosotros pusimos mucho de nosotros en ese material, al escribirla, al crearla, y creo que había mucho de nuestro ser en esa construcción, esos dos son como los más vividos que recuerdo”.

 -¿Qué consejos le podría dar a jóvenes actores que recién estén comenzando sus carreras? ¿Cuál es el secreto para ser un buen actor?

 “No hay un secreto para ser un buen actor, hay un secreto para ser disciplinado o no, hay un secreto para decir sostengo la práctica o no, el secreto para ser bueno entre comillas, no es como la fórmula secreta de alguna receta mágica de la abuela o de quien sea, en definitiva es ponerle amor, y hacer lo mejor posible un trabajo. Para aconsejar a alguien, darle un consejo o indicarle un camino, le diría que yo creo que tiene que ver con la honestidad con uno mismo en cuanto al material, la sensibilidad, brindarse al trabajo de manera sensible y a la vez responsable, constante, porque las obras no se logran sino hay una dedicación, tiempo, estudio, hay que trabajar mucho para ser bueno en algo, lo que sea, en la vida, el periodismo, la medicina, incluso profesiones u oficios, la artesanía de una pieza, la madera o la cerámica, todo necesita trabajo en el detalle y la dedicación, así que mi consejo es ser lo más honesto posible con respecto al material y la entrega total”.

Instagram
YouTube