Despejando dudas sobre la salud emocional de las relaciones de pareja con la Lic. en Psicología Viviana Melina Godoy
La terapia de pareja es un tipo de consulta de psicoterapia destinada a analizar y tratar el grado de bienestar surgido en el seno de una relación amorosa. Dependiendo del tipo de problemas que sufra una pareja se da el tratamiento y el número de las sesiones. Para conocer más al respecto desde Despertar Entrerriano nos comunicamos con la Lic. en Psicología Viviana Melina Godoy.
La terapia de pareja: Una mirada histórica que la define
La terapia de pareja, surgida en la década de 1960 con los pioneros de la Terapia Familiar Sistémica, ha evolucionado para convertirse en una herramienta crucial en la mejora de la salud emocional de las relaciones. La profesional nos comentó que hasta ese momento resultaba casi impensado que se pudiera incluir a dos personas en una misma sesión, y a diferencia de enfoques anteriores, la terapia de pareja se centra en la relación en sí misma, fomentando la empatía mutua para alcanzar una mejoría.
«Uno de los modelos de tratamiento más destacados tanto por la amplia cantidad de investigaciones que lo sustentan como por los resultados de estudios sobre eficacia en psicoterapia, es la Terapia Conductual de Pareja de John Gottman» resaltó y señaló que en su caso particular «una de las estrategias que utilizo y me parece significativa es acercarlos a desarrollar la empatía mutua, a escucharse. Captar como también comprender los sentimientos y puntos de vista del otro, expresarse sin acusar. Considero importante conducirlos a redescubrir aspectos y momentos positivos de la pareja, recursos que hayan sido de ayuda en el pasado, para que vuelvan a ponerlos en práctica si fuese posible».
Reconociendo la necesidad de la terapia de pareja: Signos y problemas comunes
Identificar la necesidad de terapia de pareja puede basarse en señales como interacciones negativas (destratos) persistentes, conflictos no resueltos o situaciones que perturban la dinámica de la relación. En este sentido Viviana nos explicó que la terapia se vuelve beneficiosa cuando se busca reconfigurar episodios ya sea del presente o del pasado, desde una perspectiva más saludable, facilitando la comunicación y la sanación.
«En ocasiones puede ocurrir que ambos hubieran atravesado alguna circunstancia que les dejó una huella emocional muy negativa en su vínculo y aún al presente continúe afectandolos. En estos casos suele dar mucho alivio cuando se retoma el diálogo sobre tal episodio para re elaborarlo desde una perspectiva nueva y más sanadora para la pareja».
Desmitificado ideas erróneas sobre la terapia de pareja
El estigma asociado a la terapia de pareja a veces surge de experiencias insatisfactorias previas, así lo explicó desde su punto de vista la Psicóloga Godoy: «Pienso que a veces el estigma se genera a partir de experiencias poco satisfactorias en algún espacio terapéutico y al tratarse de problemas que aumentan la vulnerabilidad de cada individuo, dicho malestar inicial tiende a generar un estigma o prejuicio hacia todos y cualquier otro espacio terapéutico».
Al respecto la profesional señaló que es esencial comprender que la terapia no es una «receta mágica», sino un proceso que requiere tiempo y compromiso, y que puede notarse que muchas parejas esperan que imaginariamente mejoren todas las dificultades en una sola sesión. «Quizás esto se explica en parte porque hoy día las redes sociales y las nuevas tecnologías informáticas de comunicación parecieran habernos acostumbrado muy pronto a la inmediatez, al igual que a la escasa tolerancia a la frustración. Por el contrario recordemos que en buena parte del siglo XX las personas podían llegar a esperar meses hasta tener noticias de sus familiares y amigos, ya sea por medio de cartas, telegramas radiales, etc».
– ¿Puede la terapia de pareja ayudar en situaciones de infidelidad o traición dentro de la relación?
«Sí, es posible, de hecho existen tratamientos especializados, libros y profesionales dedicados a investigar o trabajar estos temas por el fuerte impacto fisiológico y emocional que generan. Tal es así que se ha llegado a hablar de estrés post traumático en relación a experiencias de infidelidad, lo cual las acerca por sus consecuencias a vivencias tales como catástrofes naturales o provocadas, accidentes de tránsito, etc. En mi experiencia con parejas he visto que es posible salir adelante y restaurar la relación con un tratamiento adecuado, pues la infidelidad con frecuencia puede ser la resultante de problemas previos por falta de amistad, contención, soporte emocional y cuidados mutuos que llevan a un distanciamiento gradual y va convirtiendo a sus en extraños. De hecho en un estudio con personas divorciadas se halló que un 80% atribuía a estos últimos aspectos las razones del fracaso matrimonial».
– Como profesional, ¿ha visto casos en que la terapia de pareja no ha logrado mantener a la pareja unida?
«En la actualidad son muchos los factores que atentan contra la supervivencia de la pareja. Por ejemplo existe un prejuicio muy difundido en cuanto a que las mujeres «siempre» serían las supuestas víctimas y que los hombres con gran frecuencia tenderían a ser victimarios violentos. Por más que esto no se diga explícitamente es lo que percibo con frecuencia a nivel más o menos consciente. Cuando hablo de «atentar» me refiero a que tal prejuicio les hace difícil asumir una visión más realista en la cual tanto el varón como la mujer son seres humanos que sufren y tienen heridas emocionales, que necesitan amar y ser amados… En muchos casos -salvando excepciones como cuando hay verdadero riesgo para la integridad-, aún cuando las mujeres puedan ver a la separación como una solución para «liberarse» del supuesto «agresor»; también ellas pueden ejercer ciertas formas de violencia muy hirientes que se encuentran negadas o minimizadas y es muy probable que ambos queden con heridas incluso profundizadas por el divorcio y que en ese estado de gran vulnerabilidad continúen obligados a relacionarse en alguna medida ya sea por los hijos, las mascotas u otros motivos».
«Otro riesgo para las parejas del siglo XXI lo representan el acceso a la pornografía desde cualquier dispositivo móvil o PC del hogar, así como la facilidad para incurrir en infidelidades virtuales a través de las redes sociales, mediante fotos íntimas y otros tipos de mensajes».
Al respecto detalló que «es muy importante que las parejas ya sea estando juntas o en cuanto a sus miembros individuales, sean responsables respecto de con quién eligen develar y desahogar sus dificultades, a quiénes habilitan para recibir y escuchar consejo u orientación. A esto último deseo ilustrarlo con la anécdota de una persona que hace varios años estaba a punto de casarse y tenía una amiga muy cercana que era muy escéptica respecto de esa unión y le insistía de modo tal con sus dudas, que la primera tuvo que acceder a la promesa de separarse si no era feliz, con la única finalidad de que su amiga dejase de molestarla. Pues bien, a lo largo del tiempo surgieron los problemas como en cualquier vínculo conyugal y la joven se guardó de contarlos en modo alguno a tal amiga; a la vez que esta pareja a lo largo de más de una década ha podido subsistir a muchas tempestades y actualmente continúan juntos».
– ¿Qué consejos prácticos daría a las parejas que están considerando buscar ayuda terapéutica?
«Les sugeriría que antes de confiar algo tan valioso como su relación de pareja a un profesional, actúen con tanta inteligencia y precaución como cuando se deciden a construir su casa, cambiar de auto, conseguir un mejor empleo, etc. Es decir que traten de interiorizarse acerca de la persona, experiencia y formación académica del terapeuta. Con esto quiero decir que no lo elijan al azar como haciendo «ta te ti» frente a una lista de esas que emiten las páginas web o las cartillas de Obras Sociales. Por ejemplo hay una actitud básica descrita por Carl Rogers en toda ayuda psicológica que es la congruencia, la cual supone autenticidad, sinceridad, transparencia, autoconocimiento y responsabilidad por las propias elecciones».
«Si planteamos un ejemplo extremo, imaginemos que una pareja busca ayuda por una situación de infidelidad y asiste casualmente al consultorio de un profesional que promueve y adhiere a lo que hoy día se está llamando el «poliamor». Entonces nos surgen varias inquietudes: ¿podrá este terapeuta ayudar a dicha pareja cuando su orientación es radicalmente opuesta? ¿Podrá ser honesto y decirles que quizás él no sea la mejor ayuda para lo que ellos buscan? ¿Cederá ante la tentación de ejercer su poder en esta relación asimétrica frente a dos personas vulnerables e imponerles su propia visión del vínculo? ¿Tendrá la suficiente ética para ser congruente y respetar la libertad de los consultantes?»
«En segundo lugar, una vez que la pareja haya optado a conciencia por un psicoterapeuta, contando con suficiente información sobre la aptitud del mismo, resulta muy necesario que pueda confiar en su criterio y orientación. Dado que existen situaciones que sólo el profesional conoce, en las cuales la terapia de pareja podría estar contraindicada y sería contraproducente si se realizara. También en otras ocasiones y según las características del caso, puede ocurrir que se evalúe como más beneficiosa la realización de sendas terapias individuales antes que la modalidad vincular. Por otra parte, es obvio que para alcanzar una mejoría se requiere la determinación y esfuerzo de ambos en el proceso de recuperación».
Como pudimos conocer a lo largo de la nota, la terapia de pareja es un recurso valioso para fortalecer las relaciones, promover el diálogo y superar obstáculos emocionales. Al entender su importancia, reconocer signos de necesidad y desmitificar estigmas, las parejas pueden acceder a una herramienta efectiva para construir una base sólida y saludable en su vida emocional.
Viviana Melina Godoy
Licenciada en Psicología por la Universidad Adventista del Plata
Formación en Terapia de Parejas, Orientación y Salud Familiar.
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