Amazonas: “Cuando vemos las bolsitas de nuestros productos dando vueltas por la ciudad nos pone contentos, porque sabemos que lo que vendemos es natural y de calidad”
En esta edición N°114 de Conociendo a distintas empresas de concordia, Despertar Entrerriano visitó y conversó con Walter Goméz, el fundador de Amazonas Herboristeria, un comercio con décadas de trayectoria en la ciudad dedicado a la herboristería, santería, dietética y productos naturales. Su historia comenzó en el año 1988, en un contexto económico complejo para el país, pero también con una fuerte raíz familiar y un aprendizaje que cruzó fronteras. En la charla repasó los orígenes del negocio, la evolución del rubro, los desafíos de sostener un comercio durante tantos años y el valor de ofrecer productos naturales con conocimiento y responsabilidad.

¿Cómo y cuándo comenzó la historia de este negocio?
“Amazonas empieza en 1988, en plena crisis de Alfonsín. En ese momento yo trabajaba en Salvador de Bahía, en Brasil, en una empresa petrolera. Los fines de semana, cuando teníamos libre, me iba a un pueblo cercano que se llamaba Canela. Ahí conocí a una gente que se dedicaba a las hierbas medicinales y me interesó mucho porque mi abuela también se dedicaba a eso y mi mamá también trabajaba con hierbas. Durante tres años, cada vez que podía, iba a ese lugar a aprender con ellos. Así fue que nació Amazonas, y por eso también el nombre, porque viene justamente de Brasil”.
¿Siempre tuvo claro que el negocio iba a llamarse Amazonas?¿Qué representa para vos el nombre Amazonas?
“No, en realidad no sabía si el negocio iba a salir porque yo en ese momento andaba navegando y no tenía claro si me iba a dedicar a esto. Pero si algún día abría, el nombre ya estaba decidido”. Agregó: “Representa la naturaleza. La naturaleza es la fuente de la vida, indudablemente”.
Hoy el negocio tiene varios rubros. ¿Cómo se fue armando esa propuesta?
“Amazonas empezó primero con herboristería y santería. Ese fue siempre nuestro fuerte. Pero con el tiempo nos dimos cuenta de que era imposible vivir solo de esos dos rubros, entonces empezamos a anexar otros que tuvieran relación con lo natural. Así incorporamos la parte dietética y la de condimentos. El condimento también puede utilizarse como hierba medicinal o aromática, así que todo está vinculado”.
¿Qué productos puede encontrar la gente cuando entra al local?
“Tenemos una gran variedad. Por ejemplo, todo lo que es condimentos, legumbres, frutos secos y desecados, productos envasados de dietética. También hay productos que hoy están muy de moda, como los hongos: el hongo tremella, la melena de león o la ashwagandha. En cuanto a hierbas medicinales, manejamos alrededor de 120 variedades, tanto nacionales como importadas. Siempre tratamos de tener la mayor diversidad posible”.
Cuando hablamos de hierbas medicinales, mucha gente busca consejos. ¿Ustedes recomiendan su uso?
“Nosotros no recetamos hierbas. Lo que hacemos es aconsejar cuando vemos que alguien puede equivocarse. Por ejemplo, hay gente que viene a pedir anís estrellado para un bebé porque la abuela lo hacía, pero el anís estrellado es tóxico para los bebés y mucha gente no lo sabe. Hoy en las redes aparece un verdadero vademécum de hierbas con supuestos beneficios y contradicciones. Por eso nosotros tratamos de ser responsables con lo que decimos”.
¿Qué hierbas son las más buscadas actualmente?
“Hoy lo que más se vende son las hierbas para la ansiedad. La gente está muy ansiosa con la situación actual. También hay muchas consultas por hierbas relacionadas con problemas intestinales, que muchas veces van de la mano con la ansiedad. Después están las tradicionales de siempre: la malva, la manzanilla, la melisa para los nervios, el tilo… esas existen desde hace miles de años en la historia del ser humano”.
¿Cuál fue el mayor desafío de sostener el negocio durante tantos años?
“El mayor desafío fue superar las crisis. Nosotros empezamos en un momento muy complicado de la Argentina. No había internet, no había celular. En el barrio había un solo teléfono público que estaba en la terminal. A la mañana veníamos corriendo con monedas para llamar a Buenos Aires y pedir la lista de precios, porque se actualizaban cada dos o tres horas. Si vendías algo y después lo ibas a reponer, ya valía el doble”.
Agregó: “Y además este es un rubro complicado porque la mercadería se puede echar a perder. Vos comprás 20 kilos de nueces y vendés cuatro, y si no las cuidás se arruinan. No es como una ferretería que compra un clavo y lo puede tener guardado años. Acá comprás legumbres y en verano, si no las vendés, se llenan de gorgojos”.
¿Cómo impactaron los avances tecnológicos en el negocio?
“La tecnología ayudó mucho en algunas cosas. Antes, cuando subían los precios en Buenos Aires, nosotros tardábamos horas en enterarnos y por ahí vendíamos un producto barato que después no podíamos reponer. Hoy los cambios se ven en segundos y eso te permite reaccionar rápido. También mejoró mucho la logística: antes comprabas algo y tardaba una semana en llegar; hoy en 24 horas lo tenés. Aunque también creo que la tecnología está desplazando mucha mano de obra, y ahora con la inteligencia artificial más todavía”.
¿Notaste cambios en los hábitos de consumo de los clientes? ¿Las redes sociales también influyen en lo que la gente busca?
“Sí, aparecen lo que yo llamo los clientes ‘golondrina’. Sale un producto en redes sociales que supuestamente es la panacea y todo el mundo lo quiere. Lo consumen un tiempo, no ven resultados rápidos y lo abandonan. Eso lo vimos muchas veces a lo largo de los años”.
Respondiendo a la segunda pregunta contestó: “Totalmente. Hoy alguien ve algo en redes y viene a preguntarte si lo tenés. Y muchas veces nadie verifica si eso realmente sirve o no”.
¿Tienen clientes fieles que los acompañan desde hace años?
“Sí, muchos. Tenemos clientes que pasaban por acá de la mano de su mamá cuando iban a la escuela 57. Hoy esos chicos vienen como padres con sus propios hijos. Creo que eso pasa porque conocemos el rubro y sabemos lo que vendemos. Por ejemplo, si alguien me dice que compró harina de almendra muy barata, yo le explico que si la almendra vale cierto precio, es imposible que la harina cueste mucho menos. Nosotros preferimos vender calidad y decir la verdad”.
Para cerrar, ¿qué significa Amazonas para vos?
“Amazonas es un aporte al bienestar de las personas. Tratamos de ofrecer productos naturales, sin agroquímicos ni agrotóxicos. Conocemos a nuestros proveedores hace más de 30 años y sabemos cómo trabajan. Cuando vemos las bolsitas de nuestros productos dando vueltas por la ciudad nos pone contentos, porque sabemos que lo que vendemos es natural y de calidad”.
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