El periodismo como vocación: Osvaldo Bodean, una vida dedicada a comunicar
En esta edición de “Entrevistados” de Despertar Entrerriano nos encontramos con Osvaldo Bodean, licenciado en Ciencias de la Información, conductor del programa periodístico «Despertá con Nosotros» y profesor en el Instituto de Profesorado Concordia. Charlamos con él debido a su amplia labor periodística, en conmemoración al 7 de junio, Día Nacional del Periodista y la Periodista.
– En sus propias palabras, ¿podría decirnos quién es Osvaldo Bodean?
“Soy Osvaldo Bodean, antes que periodista, una persona, con todo lo que eso conlleva: ideales, búsquedas, errores, caídas, levantadas, con una familia hermosa, una esposa y 6 hijos que me ha dado Dios, y dos nietos que son otra experiencia de vida maravillosa. En lo profesional abracé la comunicación social como una vocación desde que deje el secundario a los 17 años y empecé ese camino formativo; al mismo tiempo he podido hacer que caminen en yunta la comunicación social y la educación, que es otro campo que me apasiona y al que llegué producto de estar metido en la disciplina de la comunicación”.
-¿En qué momento de su vida decidió meterse en el mundo de la comunicación?¿Por qué?
“Yo en realidad en el caminito de la educación primaria, tuve una primera pasión que fue la lectura en voz alta, acá entran a jugar los docentes que uno tuvo, esa maestra que te dice “leíste muy bien”, y era algo que me gustaba, me daba placer leer en voz alta cuando tenía 10 años; después en la secundaria evidentemente me encontré con que tenía un don para expresarme, y a su vez hubo otras docentes que me alentaron en eso, me gustaba comunicar. Llegado a mis 17 años, terminando el secundario, mis padres eran laburantes, somos oriundos de Colón y las posibilidades de salir a estudiar afuera eran muy agotadas, a tal punto que yo sabía que mis dos hermanos mayores estaban en Concordia estudiando y yo decía no va a haber presupuesto para que un tercer hijo se vaya, era todo muy difícil, un lugar lleno de libros y cultura y fe, pero plata no mucha, y no quería decirles que tenía intenciones de irme lejos, porque yo sabía que en esa época solamente en Córdoba se podía estudiar Comunicación Social, y para nosotros era algo imposible. Entonces empecé a decir, Bromatología en Gualeguaychú, o algún profesorado en Concepción del Uruguay, y mi madre me dejaba y mi padre me escuchaba, pero no me decían nada, pero un buen día llegó y me puso un sobre con un folleto que le había llegado al colegio donde trabajaba y me dijo: “mira esta carrera nueva de la UNER de Paraná, yo lo vi y pensé que quizás esto es para vos”, me lo dijo así con mucho respeto a mi libertad, pero como diciéndome, “vos estas dando vueltas con cosas nada que ver, vos ni bromatólogo, ni nada, ¿porque no te fijas?”, y ahí fue decir sí, me conoce más de lo que me conozco yo, y me animé, caí en Paraná en febrero del año 81 con 17 años, a estudiar la carrera de Comunicación Social, el camino después fue largo, pero ¿cómo nace la vocación? nace por ahí, mucha influencia, por los medios que llegaban a mi casa también, ya que en mi casa se leían muchos diarios, en mi casa se escuchaba mucha radio y además Colón en aquella época ve nacer su primera radio de AM y eso es un acontecimiento que también influyó”.
– ¿Cómo cree que ha evolucionado el periodismo en los últimos años con el auge de las redes sociales y la era de la información instantánea? ¿Ha visto un cambio?
“Sí cambios tremendos, personalmente a mí siempre me desafiaron positivamente y nunca le tuve miedo a los procesos de cambio, y cuando yo comencé en la redacción en el departamento informativo de LT15 Radio del Litoral, en el año 86 teníamos máquinas de escribir, después llegó la primera computadora con la pantalla negra, las letritas blancas, donde podíamos procesar la información que recibíamos de la agencia Télam y hacerle pequeños retoques, así empecé a usar una computadora, pero eso a mí me generó un apasionamiento por la tecnología que me encanta, en el equipo mío siempre me gastan porque para cada cosa siempre encuentro una aplicación, me encanta; entonces cambios, muchísimos. Primero la digitalización de los procesos tradicionales, la radio empezó a incorporar, aunque no se notaba en el producto, había computadoras trabajando, después la digitalización del mundo del impreso, que seguía siendo impreso pero había todo un mundo digital atrás, y después la convivencia entre lo impreso, lo digital, y esta confluencia finalmente de una multiplataforma porque creo que todos hoy por hoy vamos camino a eso, ni la radio hoy en día es solo radio, sino que de pronto te hace un streaming, que queda grabado y tiene una permanencia mayor, ni el diario digital es solo diario digital, porque de pronto lo abrís y entras a un video, entonces el cambio ha sido extraordinario, no obstante el desafío mayor siempre ha sido y seguirá siendo, no tanto como y a través de que vías se dicen las cosas, sino tener algo que decir; yo sé que esto va a sonar a alguna que otra clase, pero efectivamente la formación humana y la posibilidad de pararte y dar un mensaje frente a los que estén atentos, la verdad que eso no depende de las herramientas, depende de un crecimiento personal que por ahí es un camino para toda la vida de crecimiento permanente”.
– ¿Cuál es su enfoque o estilo periodístico preferido? ¿Por qué le atrae?
“No me lo planteé, pero todos tenemos un estilo, lo que pasa es que es difícil definirlo, yo lo que sé decir es que por lo general, en el intento de explicar lo que pasa yo le escapo a las simplificaciones, y en este sentido tal vez no respondo al parámetro propio de la época que es lo rápido, lo brevísimo y para lo que a mi modo de ver significa caer en slogans para explicar las cosas, yo si pudiera desearía el regreso, y hay gente que lo está haciendo, pero yo desearía el regreso a la profundidad, a lo que tal vez no es rápido ni furioso, pero es profundo. Hoy estamos llenos de mensajes que intentan explicarnos o hacernos entender dónde estamos parados con frasecitas o con posteos rápidos, o en un minuto la presentación sensacionalista de una noticia y pasemos a otra cosa; esa mirada así reducida y mosaica no forma parte de lo que a mí me parece debo hacer, entonces capaz que en mi estilo aparezca algo de profundo y aburrido, quizás, no sé, eso se lo dejamos a la gente”.
– ¿Cuál es la importancia de la objetividad en el periodismo? ¿Cómo logra mantenerla en sus informes? Personalmente, ¿cómo encuentra el equilibrio entre ser objetivo y tener empatía al contar historias de personas que pueden estar pasando por momentos difíciles?
“La comunicación es un acto desarrollado por sujetos, por personas, por lo tanto aspirar a presentar todo con una neutralidad, una objetividad en términos absolutos, primero es una aspiración equivocada, en el sentido de que no se va a conseguir nunca y puede ser incluso engañosa para la gente en términos de que uno le está tratando de hacer creer que tiene una neutralidad absoluta cuando no es así, entonces creo que lo que sí tiene que haber es una actitud del comunicador de separar lo que es el relato de los hechos, que eso sí hay una tensión hacia la máxima objetividad posible, debe haber una subordinación al dato, es decir, si te enteraste que fue así o si hasta lo viste, se obedece a ese dato, más allá de que así como fue me incomoda porque no sé, por ejemplo, el que aparece allí señalado es un amigo mío, o es el cura de la parroquia que bautizó a mi hijo, pero los hechos son los hechos; me parece que el gran deber ético es la subordinación a los datos, y después cuando vamos a opinar que se sepa que estamos opinando, cuando vamos a interpretar, que se sepa que estamos interpretando, y por supuesto, obviamente si estamos interpretando lo estamos haciendo de una mirada personal de una serie de valores, desde una serie de premisas de las cuales partimos; pero insisto en la necesidad de la subordinación al hecho, hoy por hoy algo que yo veo que es un problema cultural, no solamente es un problema del periodismo, es que opinamos de lo que no sabemos, opinamos de hechos que desconocemos; entonces ese dato solo, de tomar a una persona por un instante y armar un juicio de esa persona, de alguien que ni conocemos, está mal y no se mira la integridad de esa persona; yo me quiero parecer a este periodismo: al que no reduce a las personas a un instante o a un momento, ni el peor, ni el mejor momento, porque esa mirada reducida es no obedecer a la realidad, porque la realidad nunca es un momentito aislado, esta todo conectado”.
– ¿Qué opina sobre el papel de los medios de comunicación en la sociedad actual? ¿Cuál cree que es el mayor impacto que puede tener como periodista en la sociedad?
“Convengamos que aspiramos a vivir en una república democrática, no hay república democrática sin información, es decir, la información y la formación son los dos insumos básicos para que un pueblo libre pueda tomar decisiones, el famoso “el pueblo quiere saber de qué se trata” que nos enseñan cuando nos cuentan la Revolución de Mayo es un poco la esencia de la misión periodística, o sea nosotros estamos al servicio de eso, de que la gente se entere, no para odiar, no para agregar más grieta, no para erigirse en el que señala, no, nosotros estamos para que la gente se entere lo que pasa, en la medida de lo posible, si encontramos cosas buenas para contar contémoslas también, si encontramos cosas que se apartan del ideal mostrarlas, pero finalmente contar, para que un ciudadano formado e informado ejerza su libertad, o en el fondo a eso nos debemos, nos debemos al derecho a la información de la gente, la gente tiene el derecho a estar informada, y en ocasiones uno siente que ha podido hacer un aporte, en otras ocasiones te sientes a kilómetros de alcanzarlo. A veces se habla de un modelo de desarrollo para el país, un modelo de desarrollo para Concordia, a Concordia hay que cambiarle la matriz productiva por ejemplo, ojo porque al modelo de desarrollo le debe influir también buenos medios de comunicación y buenos periodistas y tenemos que hacernos una autocrítica para ver si estamos sirviendo al desarrollo de nuestra comunidad, porque a mí me parece que una sociedad se desarrolla mejor si tiene mejores medios de comunicación, si favorece la conciencia de la realidad para tomar decisiones, ahora si estamos para adormecer a la gente, para distraerla, para hacerle mirar para cualquier otro lado y no mirar lo que nos pasa, si estamos para ayudar a desviar la mirada de aquellas cosas que de pronto nos deberían comprometer a todos, si estamos para volverlos indiferentes a lo esencial y bueno… después no le echemos la culpa a los políticos de que la sociedad o de que nuestro subdesarrollo sea el que es”.
– Para finalizar, ¿qué consejo dejaría para todos los nuevos en los medios de comunicación, o los que estén interesados en sumarse y elegir esto como modo de vida? ¿Qué habilidades cree que son esenciales para ser un buen periodista?
“Arrancaría por recomendarles que primero sean buenos receptores antes que soñarse emitiendo mensajes y desempeñando un papel en el que se da a conocer lo que uno piensa o lo que se vio o etc, creo que era el propio Borges que se definía a sí mismo primero como lector, es el hecho de poner el carro y el caballo en su posición apropiada, y no el carro adelante del caballo, ¿querés ser comunicador? se una esponja insaciable, se un insaciable buscador en los textos, en el contacto directo con la realidad, en el aprender de todos, de los rostros, de las personas y a partir de allí vas a tener que decir; pero sin este paso previo, todo se vuelve artificial, es decir, querés ser comunicador porque querés tener una carita para mostrar en la tele o tener un millón de likes en las redes sociales, pero ¿desde qué significado querés esto?¿desde qué contenidos?¿qué tenés para decir? y ¿de dónde vas a sacar eso?¿qué tenés para decir si no te nutrís?, y ¿de dónde te vas a nutrir si no es de lo que ya ha pasado? te nutrís de lo que deberás leer o deberás escuchar”.
“En fin, me parece que en el fondo la comunicación más que de ideas, de palabras, de imágenes, es la comunicación de la persona, o sea vos te comunicas, sos vos, tu persona la que se comunica con el otro, pues bien el gran desafío para cualquier comunicador, es que su persona crezca y derrame y de pronto contagie y le llegue al otro, de tal manera que el otro ni siquiera te va a demandar coincidir en las ideas porque no va ser el punto central va a haber un encuentro, donde la verdad de uno mismo se comunica, la verdad en tu propio ser y vos salís a abrazar la verdad del otro, de la otra persona, entonces aunque por ahí resulte un ideal y no sea fácil avanzar en eso, recordar esto es como recordar el carácter humanístico de la comunicación, no sea que de pronto la reemplacemos por la inteligencia artificial, no sea que de pronto tengamos todo robotizado y creamos que de ese modo nos vamos a comunicar mejor, no va a ser así”.
Al final de la nota Osvaldo Bodean se despidió saludando a todos sus colegas: ¡Feliz Día para Todos los Periodistas!







