“Ser policía es estar al servicio de la comunidad las 24 horas” Zulma Zaragoza, comisaria inspector
En esta edición N° 183 de Entrevistados desde de Despertar Entrerriano, hablamos con Zulma Beatriz Zaragoza, comisaria inspector y jefa de la Comisaría del Menor y la Familia de Concordia, en el marco del Día de la Mujer Policía. La fecha busca reconocer la labor, el compromiso y la vocación de las mujeres que integran las fuerzas policiales. En una charla atravesada por su historia familiar, los desafíos de la profesión y el acompañamiento a niños, adolescentes y familias, Zulma contó cómo construyó sus 25 años de trayectoria dentro de la Policía.
¿Hace cuánto tiempo te dedicás a la Policía y cómo fueron tus comienzos en esta profesión?
“Hace cuatro o cinco años que estoy trabajando en este último lugar. Tengo 25 años de servicio, más los tres años de la Escuela de Oficiales. La Escuela de Oficiales son tres años y ahora la Escuela de Agentes es de nueve meses para los chicos que ingresan”.
¿Qué cosas te llevaron en la vida a terminar siendo policía o a elegir esta carrera y profesión?
“Somos una familia grande de policías. Mi papá fue policía, ya fallecido, un suboficial retirado. Después de mi papá están mis hermanos mayores, que también son retirados. Tengo sobrinos oficiales y hermanos oficiales. Así que somos una gran empresa policial. Decidí entrar a la Policía por mi papá. Conocíamos otros trabajos, pero no me gustaban. No fue algo que decidí enseguida. Finalicé la secundaria, me inscribí, fui a rendir y probamos. Me gustó y quedé”.

¿Cómo describirías tu día a día siendo policía? ¿Qué actividades realizás regularmente?
“Bueno, en la Comisaría del Menor y la Familia está la atención al público siempre. En su mayor parte vienen familias, mamás, papás, niños y adolescentes. La mayor parte de los conflictos son con los adolescentes, en la pubertad, en la época de la rebeldía. Algunos niños se van, algunos tienen problemas de conducta en la escuela, en la familia, y mayormente vienen a pedir ayuda a la Policía.”
Agregó: “Nosotros tratamos de encaminarlos. Si necesitan la ayuda de la Justicia, se les toma una denuncia. Intervienen otros organismos, como el COPNAF y, a veces, la Municipalidad. Es una estructura en la que, de a poco, se va acompañando a la persona que viene. También tenemos mujeres violentadas por violencia de género. Se les toma la denuncia, se las acompaña y, si hay que llevarlas a algún lugar o domicilio, se las traslada. Recibimos las medidas, tenemos contacto directo con el Juzgado de Familia y con Violencia de Género en la Fiscalía y estamos articulados en esa situación”.
¿Qué cambios notaste en la Policía desde que comenzaste, hace 25 años, hasta la actualidad?
“La Policía es una empresa. Como toda empresa, tiene que evolucionar. Estamos en la era digital, como estábamos hablando, entonces tenemos que mostrar qué es lo que hacemos para que la sociedad, además de confiar en nosotros, vea nuestro trabajo. Por eso se ve mucha publicidad que dice: “Mirá cómo la Policía se muestra”. Pero hay que mostrar lo que hace la Policía, vender ese producto. Entonces la gente confía. Así llegamos. Mucha gente anónima nos pasa información y por eso se llega a ciertos allanamientos y a ciertos resultados positivos”.

¿Los procedimientos son ahora más rápidos y tecnológicos que cuando comenzaste?
“Sí, sí. La parte digital, las huellas digitales, la fotografía, las características físicas… Hay muchas cámaras de vigilancia en los hogares que nos ayudan. Las levantamos y podemos comparar las características físicas, el tatuaje de la persona que ha hecho un hecho ilícito. Cuando recién comencé, cámaras de vigilancia no había. Eran muy pocas. Y las huellas digitales también eran muy pocas. Así que, de lo que estábamos antes a lo que hay ahora, es mucho.”
¿Cuál considerás que fue el mayor desafío que atravesaste durante tu carrera?
“Tengo una familia, dos hijos. Ellos han visto el uniforme toda su vida hasta ahora, así que el mayor desafío es ser mamá. No viene en un cuaderno y te dicen cómo ser mamá. Además de ser mamá, tenés que ser policía y educar. Hasta hoy en día ellos son mayores de edad y tienen que ser personas buenas y correctas”.
¿Cómo hacés para equilibrar tu vida familiar con el trabajo, teniendo en cuenta que la Policía implica muchas horas y responsabilidades?
“Es difícil porque vos no podés dejar los problemas de la Policía y no pensar cuando estás en tus horas francas de servicio. Más nosotros, los jefes de comisaría, los que estamos a cargo de otras personas. Imaginate, yo estoy a cargo de 25, 26 personas, que cada una tiene su vida, sus conflictos, su familia. Entonces estás constantemente pensando en solucionar problemas, en dar respuestas. Y además de esas personas con las que estás trabajando, tenés la atención al público, la persona que viene con el problema, y tenés tu familia”.
Agregó: “Entonces no llegás a separar. Por ahí te dicen “sí, separar”, pero no llegás a separarlo. Estando franco de servicio estás más aliviada del trabajo, sí, pero seguís acá. Por eso es 24/7 la Policía. Tenemos nuestras horas de descanso, nuestras horas para estar con la familia también, pero estamos al servicio de la comunidad.”

En el marco del Día de la Mujer Policía, ¿qué significa para vos ser mujer dentro de la fuerza y qué rol cumplen ustedes en la sociedad?
“Bueno, nosotras, al ser mujeres, tenemos un tacto más delicado. Por ahí, en algunas situaciones, al intervenir personal femenino, no se puede agravar tanto la situación. También tenemos víctimas que son mujeres, niños, niñas y adolescentes que necesitan acompañamiento de personal femenino. En algunos casos de abuso sexual, por pudor de la víctima, que siempre es mujer, también actúa el personal femenino. Y al ser de la Comisaría del Menor y la Familia, actuamos siempre cuando hay menores. El acompañamiento, el llevar al menor o trasladarlo a un lado o al otro, las capacitaciones del traslado, del contacto, del diálogo con menores. Es fundamental.”
¿Qué experiencia gratificante o anécdota linda te ha dejado tu profesión?
“Me pasa seguido que al ir por la calle me saluda mucha gente. Estoy hace 25 años en la Policía, así que me conocen. Por mi color, me conocen. Entonces siempre la gente me saluda. Y ahí me dicen: “Señora, ¿usted se acuerda cuando estuve yo en la comisaría?”. “Sí”. “Bueno, ahora estudio, tengo trabajo y tengo familia”. Y eso es lo más importante: que vos hayas estado en una charla de diez, quince minutos, una hora, y hayas podido ayudar a esa persona, y haya cambiado el punto de vista de la vida que llevaba y hoy en día sea una gran persona, con su trabajo y con su familia”.

¿Qué consejo le darías a una chica que quiere ingresar a la Policía y seguir un camino parecido al tuyo?
“Que termine los estudios y que se inscriba. Si les gusta, que sigan adelante. La Policía, en mi opinión, es ayudar al otro, es servir al otro. Además, tengo la profesión de ser religiosa, soy católica, así que ayudamos al prójimo. Hay algunos que se dejan, hay otros que no. Así que mucho más se puede hacer”.
Si pudieras volver 25 años atrás, al momento en que estabas pensando qué hacer de tu vida, ¿volverías a elegir ser policía? ¿Por qué?
“Sí, yo volvería a ser. Tengo la idea de que el pasado me llevó a este camino y estoy ahora así. Así que lo que me pasó, lo que hice, lo que ayudé y toda mi carrera policial me ayudaron y soy lo que soy ahora. Así que cambiar, si tuviera que cambiar, no. Si tuviera que volver a elegir otra profesión, no. Porque estoy bien y me gusta cómo es esto”.
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