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«Se nos criticó muchísimo que la construcción no era un rubro para mujeres, con el tiempo pudimos demostrar que si»

«Se nos criticó muchísimo que la construcción no era un rubro para mujeres, con el tiempo pudimos demostrar que si»

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Recientemente fue declarada de Interés Municipal la ONG «Manos a la Obra Mujeres». Se trata de un equipo formado por Antonella y Sabrina, ellas son amigas que estudiaron Tecnicatura en Seguridad e Higiene y Maestra Mayor de Obra. La idea surgió en 2020, en plena pandemia. Antonella comentó que estando recibida no conseguía trabajo y por ser mujeres les costó más en el rubro de la construcción, por lo que así nació «Manos a la Obra Mujeres».

«Se nos ocurrió capacitar más mujeres para que sean más factibles las salidas laborales. El proyecto se presentó varias veces y nunca habría surgido nada, hasta que un día dije -este año lo voy a hacer como sea-», agregó Antonella.

«Luego hice una convocatoria por redes, destinado a mujeres que quieran aprender albañilería… Un 28 de agosto las citaba en la plaza de mi barrio para inscribirse».

«Aquel día se anotaron más de cien mujeres a la capacitación y en ese momento me imagine que si iba a funcionar. Después la Municipalidad nos prestó el espacio del Polo Productivo para dar la parte teórica». Sobre esto, Antonella explicó, que para la parte práctica se les ocurrió realizar un sorteo para un baño de material entre las alumnas, ya que muchas eran jefas de hogar y querían realizar el curso para mejorar sus casas. Porque hoy en día es mucho más cara la mano de obra que los materiales».

-¿Cómo trabajaron en pandemia?

«El Polo nos pedía un cupo de 60, por lo tanto, nos dividimos en burbujas de 20. Queríamos dar una mano para quienes nos necesitaban en ese momento». Cabe destacar que Antonella aclaró que el curso es gratuito, se pueden anotar de todas las edades y su slogan es que nació de mujeres, para mujeres.

«En lo del sorteo de quienes no tenían baño de material en su casa, debíamos levantar paredes, instalación de luz, agua, todo desde cero. Gisela fue la chica ganadora y presto su casa para hacer la práctica allí, era una vivienda de madera que tenía con sus cinco niños que no contaba con baño y lo hicimos completo».

«En aquel momento no contábamos con el apoyo para tener los materiales y nos juntábamos los fines de semana para hacer ventas de empanadas, de pollo, de platos dulces en la Costanera. Así juntábamos la plata, comprábamos los materiales y seguíamos la construcción. Aquel curso se nos extendió casi a siete meses (cuando el curso dura 4), pero lo logramos gracias a un par de donaciones también, como la puerta».

«La gente es muy solidaria, nos escribían por redes diciendo -tengo un balde o una cuchara de albañil que les puede servir- de gente que tal vez las tenía tirada en su fondo. En el curso no todas tenían una cuchara o una tenaza, pero nos íbamos prestando y nos solventamos a través de las ventas».

-Hoy por hoy, ¿sigue siendo un aprendizaje autogestivo?

«Hoy contamos con el apoyo de CAFEGS. Ellos nos hicieron el vínculo con los clubes, nos benefició en sentido de que el club nos prestaba el lugar para dar el curso y nos daba los materiales para un trabajo que necesitaban que hagamos y nosotras pedíamos que el trabajo que soliciten incluya todo lo que dábamos también, que no sea una refacción aislada a la capacitación».

«Comenzamos en el Club Nebel con un baño que dividía las dos tribunas y también en el Club Comunicaciones donde necesitaban la ampliación de una cocina. Ya no nos iba a costar tanto como el primer curso que fue a puro pulmón», indicó Antonella.

Sobre otros proyectos agregó que CODESAL las contrató para realizar todas las parrillas del lago, Antonella es quién gestiona también las solicitudes de quienes acuden por trabajos puntuales y particulares, porque lleva a las chicas que se reciben de albañilas a trabajar con ella.

-Al estar este rubro ocupado mayoritariamente por la parte masculina, ¿han recibido comentarios prejuiciosos?

«Al empezar teníamos muchas barreras, sin espacio, sin apoyo, sin materiales, no teníamos nada. Se nos criticó muchísimo que no era un rubro para mujeres. Con el tiempo pudimos demostrar que sí».
Recordó que en algún momento les dijeron que no iban a poder levantar una bolsa de cemento, a lo que respondieron con un video en forma de chiste levantando una bolsa entre dos, «no había que demostrar una fuerza al 100% si se puede pedir ayuda. El pedir una mano y que alguien te ayude no tiene que ver con el género. Lo que más llama la atención es que estamos rompiendo barreras, más allá de que sea un oficio como cualquier otro, como la mecánica o la costura y estamos rompiendo ese mito y esos prejuicios».

«Nos criticaban en nuestra página e Instagram, «Manos a la Obra Mujeres», o en los comentarios de las notas que nos han hecho… eran bastante fuertes. Tratamos de no prendernos, pues con el día a día que íbamos aprendiendo íbamos a demostrar cómo se hace, con los hechos, como pudimos hacerlo».

-¿Qué proyectos hay para el 2023?

«Siempre ando con mi carpeta llevando el proyecto a presentar, todo se dio con el apoyo de Sabrina Echeverría, quisiera remarcar. Pedimos colaboración en las contrataciones. Ya que por más que estén recibidas de albañilas las chicas, no es fácil que las contraten en las empresas, por eso queremos gestionar y sumarlas nosotras mismas. Para el 2023 tenemos algunas promesas. Queremos que nos den la oportunidad, para las chicas que se capacitaron con nosotras es más que una capacitación, es una salida laboral. Siempre nos apoyamos», finalizó.

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