Se cumplieron 7 años del trágico asesinato de Sebastián Briozzi
El pasado 24 de septiembre, en Concordia se recordó con profunda tristeza el séptimo aniversario del trágico asesinato de Sebastián Briozzi, un joven de tan solo 20 años, en lo que fue un lamentable ejemplo de gatillo fácil que conmocionó a la ciudad.
El incidente ocurrió en septiembre de 2016. Fue un hecho que sacudió los cimientos de la sociedad. Se trató de un claro caso de gatillo fácil, en el que además se comprobó que la Policía «plantó» un arma en la escena para argumentar que había existido un tiroteo, o al menos que la víctima estaba armada.
En 2018, el Tribunal de Juicio de Concordia, presidido por la jueza Carolina López Bernis, llevó a cabo el juicio por este crimen. Tras el proceso legal, se dictó sentencia, y se determinó que el suboficial Sergio Antonio Acosta, un efectivo de la Policía de Entre Ríos, era culpable del delito de homicidio simple.
Como resultado de esta condena, Sergio Antonio Acosta fue sentenciado a cumplir una pena de 18 años de prisión.
El caso
El hecho ocurrió en septiembre de 2016, cuando Briozzi y su hermano regresaban del boliche Costa Cruz hacia su casa. En la esquina de San Luis y Quintana, pleno centro de Concordia, el suboficial Acosta le disparó al vehículo en que se trasladaban e hirió de muerte al joven con un balazo en la nunca.
En primera instancia se trató de fraguar el hecho, el efectivo afirmó que el auto venía a gran velocidad, que había hecho una maniobra en el que casi los chocó, que los jóvenes tenían un arma, y que todo sucedió en medio de una persecución, pero las pruebas demostraron que nada de eso fue así.
El fiscal de la causa, Fabio Zabaleta, afirmó que si bien cuando él llegó al lugar había un arma en la alfombra del lado derecho, el policía que acompañaba al suboficial durante la presunta persecución reveló que no vio armados a los Briozzi ni mucho menos la utilización de arma alguna.
Por otra parte, el fiscal reiteró que no fue identificada una «tal mujer» que le habría dicho a los uniformados que vio un revólver en poder de los ocupantes de la Chery gris. Además, Zabaleta constató que ni la camioneta ni el patrullero tenían rayón ni golpe alguno que «dieran cuenta de una persecución».
Declaraciones
En su momento, Rafael Briceño, el abogado que representó a la familia de Sebastián Briozzi, sostuvo siempre que se trataba de «un claro caso de gatillo fácil».
Como Sebastián y su hermano no llevaban armas, el letrado sospechó que el revólver que fue secuestrado en el lugar y que fue enviado para peritar a la Gendarmería Nacional fue «plantado» con el objetivo de minimizar la responsabilidad del funcionario que disparó.






