“Mi mamá tiene 82 años, mi hermano es discapacitado y hoy estamos sin techo”: Una vecina reclama que le usurparon la casa
Zulma Ortiz, vecina de Concordia, denuncia una situación límite que afecta directamente a su madre de 82 años y a su hermano con discapacidad. Según relata a Despertar Entrerriano, la vivienda familiar donde residieron por más de 50 años fue adjudicada a una inquilina sin que se les notificara previamente. Hoy, Zulma cuida sola a los dos, sin casa propia y con un futuro incierto.
Zulma vive actualmente en una casa alquilada sobre calle Estrada, cerca de Urquiza, pero su realidad cambió drásticamente desde 2023. “Mi mamá se cayó de la cama y se quebró. Ya había tenido una fractura anterior. Mi hermano tiene una discapacidad del 100%, quedó desamparado, y me los traje a los dos conmigo. Desde entonces están bajo mi cuidado, con internación domiciliaria incluida”, explicó.
La vivienda familiar —ubicada en el barrio San Miguel I, detrás del supermercado Maxiconsumo— fue habitada por su madre desde 1973. Debido a la situación de salud, Zulma la puso en alquiler a través de una inmobiliaria, buscando evitar que quedara vacía. Pero el riesgo fue mayor del que esperaba.
“Una señora alquiló la casa y, con ese contrato, se presentó en el municipio para iniciar trámites de regularización dominial. Al año y medio fue adjudicada con la propiedad. A nosotros nunca nos notificaron de nada. Si presentó un contrato de alquiler, ¿no implica eso que hay un dueño? ¿Cómo nadie nos avisó?”, cuestiona con indignación.
Según le explicaron a Zulma, la nueva adjudicataria fue favorecida con los papeles porque ella sí se presentó, inició los trámites y comenzó a pagar por los terrenos, mientras que la anterior residente —su madre— figuraba como “en infracción”, al no haber regularizado nunca la titularidad. A pesar de haber vivido allí por más de cinco décadas, esa condición fue suficiente para perder todo derecho.
“Lo que más me duele es que mi mamá siempre pagó todo: tasas municipales, obra sanitaria, luz, todo. No es que se desentendió. Pero estos terrenos nunca fueron formalizados. Nadie en el barrio tiene títulos. Y ahora, porque alguien se movió más rápido, se quedó con la casa”, lamentó.
Según expone, los terrenos en ese barrio fueron entregados por el municipio hace más de cinco décadas, sin intervención del IAPV. “Ninguno de los vecinos tiene título. Han vendido, alquilado, lo que sea. Pero nunca hubo problemas”. Pero hay un dato más que enciende las alertas. “El marido de esta señora trabaja en la Municipalidad. Eso explica muchas cosas”.
Desde el INVyTAM —según relata Zulma— se argumentó que se trataba de una vivienda en estado de “abandono”. Pero ella lo niega rotundamente: “No hicimos abandono de propiedad, como me dijeron los abogados del Invytam. Yo la alquilé de buena fe, por inmobiliaria. Solo quería cuidar la casa mientras cuidaba a mi familia”.
Zulma asegura contar con un documento redactado en 2013 por escribano, donde su madre estipulaba que, tras su fallecimiento, ella quedaría a cargo de su hermano y de la propiedad. “Es lo único que tengo. Está firmado, hay un expediente iniciado en la municipalidad. Incluso hubo abogados involucrados. Ahora estoy viendo si alguno tiene una copia de respaldo de todo eso, porque los papeles originales no los encuentro”.
A pesar de haber iniciado acciones legales, el proceso judicial es lento y la incertidumbre crece. “Ya estoy con un abogado, pero todo lleva su tiempo. Mientras tanto, tengo a mi madre con 82 años, a mi hermano discapacitado y no tengo dónde ir. Yo alquilo hasta fin de año. Nuestra idea era volver a la casa”.
Por temor a represalias, Zulma no quiso mostrar su rostro cuando habló con Telecinco. “Esa persona también me amenazó. Pero esto se tiene que hacer público. No puede ser que dos personas discapacitadas y una mujer que es el único sostén familiar queden en la calle sin que ninguna autoridad actúe”.
Finaliza con un pedido desesperado: “No quiero limosna, quiero justicia. Algo tiene que moverse a favor de quienes más lo necesitan. No puede ser que alguien con más viveza y contactos se quede con una casa que no le corresponde”.
Fuente: Despertar Entrerriano






