Por el Día Nacional del Empresario Tallerista del Automotor, entrevistamos a Carlos Argento, de Argento Alineación y Balanceo
En esta edición de Entrevistados de Despertar Entrerriano nos encontramos con Carlos Argento, de Argento Alineación y Balanceo, en conmemoración al 23 de Julio, Día Nacional del Empresario Tallerista del Automotor, para homenajear a las personas que desempeñan su trabajo en un taller ya sea de electricidad o mecánica del automotor, chapistas, gomerías, torneros y espacios vinculados.
-¿Cómo surgió «Argento, Alineación y Balanceo»?¿Cómo fueron sus primeras experiencias en este campo y cómo se formó y adquirió sus habilidades?
«Nosotros teníamos una SRL con la venta de neumáticos porque vendíamos directo de Pirelli entonces al ser taller no había que tener una SRL había que cambiar de categoría y ahí hicimos una unipersonal, un monotributo, y ahí se decidió llamar «Taller Argento».
«El tiempo te va llevando, te va mostrando las cosas. Primero se origina teniendo conocimientos, pero después en el taller, en la mecánica, como en todas las otras profesiones, uno va adquiriendo conocimiento y ahí te vas formando mucho más. Por eso llega un tiempo cuando uno ya es grande y tiene necesidad de dejar, porque su físico está baqueteado, por decirlo de alguna manera, vos tenés tantos conocimientos que no querés dejar, vos querés seguir y seguir. Por eso la gente sigue, por eso se sufre tanto, dolores, que esto, que aquello, cintura, frío, calor, bueno, porque uno tiene que seguir».
-Desde que surgió «Taller Argento» hace más de 30 años, ¿cómo ha evolucionado a lo largo de los años?
«Positivamente, porque uno le va poniendo actitud, empeño, hoy gracias a Dios, es sábado y hay trabajo. Inclusive la gente que está viniendo en estos momentos de Uruguay porque les rinde, es económico, viene recomendada y ahí te das cuenta que circula, no solo por «Argento», muchos colegas también son recomendados, es decir, Concordia tiene esa prestación de servicio, no es solo «Argento». Por eso, para el día del taller no puede quedar nadie exento de todo esto. Hay mucha gente que trabaja, quiero decir, y pone empeño y todo eso».
-¿Qué obstáculos o desafíos cree que son los mayores que tuvieron, quizá cuando empezaron, o que tienen ahora en la actualidad en «Argento»?
«Yo creo que, bueno, hay una evolución, es decir, antiguamente no había tanta cantidad de vehículos, hoy la población está, valga la redundancia, superpoblada de vehículos. Y hoy puede ser obstáculo en lo económico, que no hay una soltura económica. Esto es hoy y cuando se empezó, había muchos talleres también y lo que tiene Concordia es que todos se ponen a hacer cosas, todos tienen mano de obra, todos saben hacer cosas, las personas quiero decir, entonces los talleres quedamos ahí medio como esperando que venga el cliente».
-¿Qué tipo de servicios ofrece «Argento» y cuál es su especialidad dentro de la reparación de automóviles?
«En el tiempo fuimos creciendo y empezamos con la alineación y balanceo. Bueno, primeramente con la venta de neumáticos, representando un producto, Pirelli. Después nos derivamos a taller y el taller se fue incrementando, o sea, se fueron incorporando frenos. En el taller siempre te vas metiendo, siempre hay algo más para incorporar, vas adquiriendo conocimiento y te vas metiendo».
-¿Qué considera que los distingue de otros talleres en la zona?¿Qué hace especial a «Argento»?
«Por ahí la constancia, yo tengo voluntad, mucha voluntad. Los otros talleres están tan bien formados, tan capacitados. Yo lo que por ahí tengo es mi fuera de hora, como les digo. Es decir, hoy sábado, se trabaja hasta las doce y media, pero me tengo que ir hasta las una y media y me quedo. Si tengo que venir antes, vengo. Si tengo que hacer un intermedio, suponte el horario de trabajo es hasta las doce y se arranca a las tres de la tarde, yo tengo que venir a las dos de la tarde, vengo. En eso soy muy tenaz. Otros talleres también, pero bueno, hay talleres que deben cumplir horarios por sus empleados».
-¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
«Las satisfacciones que te da la gente. Siempre pasan cosas malas y buenas, te rompes todo, tenés que meter una mano debajo de un tren delantero y siempre hay una chapita en algo que te hace, te saca, pero después al finalizar el trabajo y que quede bien, sin ruidos y que el vehículo vaya derecho y eso es una satisfacción».
-¿Cuál es su enfoque principal cuando trabaja en la reparación de un automóvil? ¿Qué aspectos considera más importantes?
«Lo que primero me fijo es, que no vaya a pasar, es decir, poder decirle al cliente que puede seguir circulando o no, es decir ser determinante en ciertas cosas, y después bueno, poder llegar a un desarrollo de trabajo y que eso quede bien».
-¿Cómo maneja las situaciones en las que un cliente no está satisfecho con el resultado de la reparación? ¿Les ha sucedido esto?¿Cuál es su enfoque para resolver estos conflictos?
«Sí, me ha sucedido, porque en esto se va aprendiendo. No es una prueba y error, uno tiene un error hay que saber reconocerlo. Cuando sabés reconocerlo, que también te lleva un periodo de tiempo. Por ahí, en otras épocas uno titubeaba, hoy no, hoy se sabe, se reconoce el error, se lleva, uno se hace cargo y listo. Es fácil».
-¿Cuáles son los planes futuros de «Argento, Alineación y Balanceo»? ¿Tiene algún objetivo o proyecto especial en mente?
«Yo ya estoy un poquito crecidito, ya no quisiera trabajar. Pero ya con mis 62 años, bueno, sé que voy a trabajar un tiempo más. Y después, no sé, porque en esto te seguís metiendo y seguís y seguís, no sé, la verdad que seguir en esto, ampliar la empresa, porque tengo mis hijos, un hijo profesional está en Buenos Aires, el otro lo tengo afuera, esas cosas de los chicos, que dicen me voy a Europa, me voy a Australia, Nico está en Australia y Fede, el que está conmigo ahora (en el taller), bueno, que pienso a futuro, no sé».
-¿Qué consejo le daría a alguien que está interesado en seguir una carrera en el campo de la reparación de automóviles?
«Ya sea al taller o a cualquier profesión, lo mejor es dedicarse. Y no hay que pensar en esas profesiones como nuestros padres nos enseñaban antes, viste, la medicina o así, bla, bla, bla. No, podés ser un buen técnico en calefones, saber de gas, saber de agua, se está requiriendo, hay mucha necesidad de esas profesiones. Y en cuanto a esto, a taller, y bueno, hay que tener mucho cuidado porque nosotros, como yo a veces digo, no vendemos lana, sin menospreciar al que vende lana, ¿no? Quiero decir, uno está con la seguridad de las personas porque las tuercas que dejamos aflojadas y demás cosas ocasionan accidentes y bueno, hay que tener empeño, dedicación, ganas, y voluntad».
-¿Nos podría recordar dónde se encuentra el taller?¿Y cómo puede hacer la gente para contactarse con ustedes si quiere traer su auto a ser reparado acá en «Argento»?
«Yo figuro en Google como «Taller Argento», y ahí redirige, también está en Google Maps, GPS, te dirigen acá, es la única publicidad que tengo, más la que uno desarrolla trabajando, en la que uno se puede esmerar o lo que uno puede generar esa publicidad boca en boca. La dirección es Urdinarrain 184, pero «Taller Argento» está en Google».
-Para finalizar la entrevista Carlos quiso tomarse los últimos minutos de la misma para recordar aquellos talleristas que se esforzaron en su trabajo en nuestra ciudad y hoy ya no están.
«Yo quiero recordar aquellos talleristas que también dieron todo por Concordia, por la gente, porque el tallerista hace muchas cosas con las cuales a veces no se ve, en el frío, en el calor. Quiero evocar a un amigo que falleció hace poquito, que ya partió, que dejó mucho en el taller y se llama Antonio Poisson. Hay otras personas que han quedado. Yo lo tomo a él como representante por esa gente que ha trabajado en la tierra. Ese tipo que te dice «bueno, está, espérame, yo te lo hago». Esas cosas valiosas que tienen esos talleristas, de eso no nos podemos olvidar. Yo creo que yo, gracias por haberme convocado a mí, pero yo creo que yo se los cedo a estos talleristas como Antonio, que han dado todo por Concordia, por los clientes. Nada más, cierro con eso».







