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“Llegar es como volver a nacer, tenés que aprender cómo se habla, cómo se trabaja, cómo se vive”: Clara y Naomi, dos inmigrantes que nos cuentan su historia

“Llegar es como volver a nacer, tenés que aprender cómo se habla, cómo se trabaja, cómo se vive”: Clara y Naomi, dos inmigrantes que nos cuentan su historia

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En esta edición N°146 de Entrevistados, en el marco de la Fiesta Provincial del Inmigrante —un encuentro anual que celebra la diversidad cultural que dio forma a Concordia—, charlamos con Naomi Longart, venezolana que llegó hace seis años al país, y con Clara Noto, inmigrante italiana que arribó siendo una niña de 5 años. A través de sus historias, buscamos entender cómo se vive el desarraigo en distintas generaciones, qué huellas deja la migración en la vida cotidiana y de qué manera cada una reconstruyó su identidad lejos de su tierra natal.

Naomi Longart llegó a Argentina hace seis años, en septiembre de 2019, escapando del deterioro político y económico de Venezuela. Abogada de profesión con diecisiete años de experiencia, decidió emigrar junto a su familia en busca de estabilidad y mejores oportunidades. Aunque aún está atravesando el proceso de reválida para ejercer el Derecho en Argentina, actualmente se dedica a la comunicación, un camino que se volvió central en su vida durante la pandemia. Conduce un programa de radio que se distribuye a más de 150 emisoras del país y asegura que esta nueva etapa profesional se transformó en su mayor pasión.

Clara Noto llegó a Argentina hace 69 años, después de que su familia abandonara Sicilia en la postguerra y se instalara primero en Bruselas, donde pasó su infancia escolarizada en francés. En 1956 arribó a Buenos Aires y luego a Concordia, donde creció y formó su vida; fue ama de casa, formó su familia, enviudó y luego a sus 50 años, inició una etapa completamente nueva vinculada a la cultura. Participó activamente en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos —llegando a ser presidenta en dos períodos— y construyó un camino en la radio y el teatro, espacios que continúa transitando hasta hoy.

¿Cómo recuerdan su llegada a Argentina?

Clara. “Viajé 22 días en barco desde Italia. Era muy chica, tenía cinco años. El barco era como un mundo aparte: jugaba con otros nenes, corría por los pasillos y una señora mayor siempre me convidaba de todo lo que comía. Para mí, la travesía fue una aventura; para mis papás, no tanto. Veníamos escapando de la posguerra, sin nada. Recuerdo que cuando mi mamá llegó, creyó que iba a encontrarse con carruajes y vestidos vaporosos… pero lo primero que vio fue a una mujer descalza, con el vestido roto, fumando. Con el tiempo, nos adaptamos. Empecé la escuela en la San Martín N°3 y fui feliz. La gente nos recibió muy bien. Argentina terminó siendo mi hogar: acá me casé, tuve hijos, nietos, bisnietos. Italia vive en mí, pero mi vida es esta”.

Naomi. “Yo llegué hace seis años desde Venezuela. Para mí, fue necesidad. La situación allá ya era insostenible, no había medicamentos, no alcanzaba la plata, no había futuro. Mis papás me insistieron para venirme porque querían que yo pudiera proyectar algo que allá ya no existía. El viaje fue duro y el duelo también: uno deja la casa, los amigos, la vida cotidiana… llegar es como volver a nacer pero sin manual. Tenés que aprender cómo se habla, cómo se trabaja, cómo se vive. Me tomó tiempo sentir que pertenecía, pero hoy puedo decir que estoy reconstruyendo todo lo que la crisis me rompió”.

¿Qué es lo que más extrañan de su país?

Naomi: “Mi familia, sin duda. Tengo dos hijos allá, mi hermano y mis sobrinos. Eso es lo que más duele. Y algo más trivial, pero real: el clima. Nosotros tenemos calor todo el año, pero no es el calor sofocante de Concordia, es un calor fresco. Acá, el primer verano casi me desmayé. No podía respirar, sentía que salía directo al fuego. Este es mi sexto verano y todavía no me acostumbro”.

Clara: “Yo no extraño nada para vivir, porque me acostumbré acá. Amo Italia, he ido dos veces, pero no podría vivir allá. Es hermoso estar con la familia, comer juntos, pasear… pero mi vida está acá. A mí me decían ‘a la americana’, porque siempre volví más argentina que nunca. Argentina me dio todo, tengo una vida plena. Soy feliz acá”.

¿Cómo se ve su país desde la distancia?

Naomi: “Con dolor. Mucho dolor. Hablar de Venezuela es como tocar una herida abierta. Es terrible ver cómo quedó atrapada en un sistema que no cambia hace más de 26 años. Uno quisiera volver y aportar, pero también pensás en el futuro de tu familia. Desde afuera se ve con nostalgia, con impotencia. Por eso digo que migrar duele, pero también te obliga a ser valiente”.

¿Tienen recuerdos cruzados o sueños que todavía las acompañan?

Clara: “Antes de volver por primera vez a Italia, a los 37 años, yo soñaba constantemente con las calles y las casas. Tenía esas imágenes metidas tan adentro que a veces me despertaba pensando que seguía allá. Y cuando llegué, después de tantos años, era exactamente igual a lo que recordaba. Mis tíos seguían viviendo ahi, el barrio tenía el mismo olor, las mismas plantas, la misma calma. Fue como entrar en un sueño congelado. Pero aun así, por más que me emocionó muchísimo, no me iría a vivir allá. Mis raíces están, eso sí, pero mi vida”.

Naomi, cuenta con nostalgia: “Yo todavía no volví, pero el año que viene espero hacerlo. Sé que voy a llorar desde que el avión toque pista. Ya me pasó algo parecido cuando me vine: recién me cayó la ficha en el vuelo de Panamá a Rosario. Estaba mirando por la ventana y veía cómo la noche se mezclaba con el atardecer, como si el día y la noche se estuvieran peleando por el cielo, y ahí pensé: ‘Dios mío, ya está, me fui a otro país’. Cuando aterrizamos y escuché ‘bienvenida a la Argentina’, sentí un vacío enorme y, al mismo tiempo, una responsabilidad nueva. Fue como si mi vida se hubiera partido en dos y yo tuviera que aprender a caminar de nuevo”.

¿Podrías contarnos una buena y mala experiencia que hayas vivido?

Naomi: “Mirá, voy a empezar por la mala experiencia. A mí me tocó pasar por situaciones duras porque te ven distinta, te ven diferente, creen que venís a quitarle algo a alguien o directamente no te dan oportunidades por no ser de acá. Pero igual te toca luchar contra eso, más allá del talento, de tu capacidad o de tu preparación.” Y agrega; “ahora sí, la experiencia buena: He tenido amigos maravillosos, gente divina por la que hoy podría dar la vida, personas que yo digo: ‘Dios mío, qué bendecida soy’. Una vez me quedé sin casa por un problema que tuve y dos concordienses, mis amigos, me dijeron: ‘No te preocupes, Naomi, nuestra casa es tu casa’. Eso me marcó la vida de una manera que no te puedo explicar.”

¿Cómo viven la experiencia de las colectividades y el encuentro con otras culturas?

Naomi: “Yo ya tengo cinco años en la Colectividad del Inmigrante. Entré un año después de llegar al país porque un día, viendo cosas en las redes, me apareció algo de ‘Inmigrante’ y pensé: ¿qué será esto? Empecé a investigar, a llamar, a preguntar, y un día me invitaron. Cuando fui, me encantó. Al año siguiente me dijeron que ya podía entrar con mi bandera al desfile, y ahí sí… cuando vi todo eso me quedé sin palabras. Y yo pensaba: ‘No, yo quiero estar acá’. Así que presenté mi carta, hice todos los pasos y entré. Y bueno… ahí soy completamente feliz.

Clara: “Mi entrada a la colectividad italiana fue distinta. A mí me buscaron. Yo había enviudado y estaba atravesando mis miedos, mis duelos, y un día vinieron y me dijeron: ‘Vos sos italiana, tenés que venir’. Y yo pensaba: ‘Pero si yo no entiendo nada, no sé nada’. Y me dijeron: ‘Nosotros te vamos a ayudar’. Así que entré. Cuando me eligieron presidenta no lo podía creer, pero éramos siete mujeres y nos pusimos la institución al hombro. La Sociedad Italiana estaba caída, muy bajita, y la levantamos con trabajo y mucho esfuerzo. La colectividad para mí es eso: una casa grande que te abraza con la cultura. Es un lugar donde lo italiano vive, pero también donde se mezcla con lo argentino, con lo de los demás. Y eso te hace sentir acompañada, parte de algo más grande”.

Te invitamos a ver lo más destacado de la entrevista a través de los reels en redes sociales, buscános como @Despertarentrerriano.

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