Grooming: En estos casos la clave del acosador es la manipulación, ¿cómo prevenirlo?
DESPEJANDO DUDAS: Por la Licenciada Verónica Lopez.
El grooming es el acoso sexual de un adulto hacia un menor con el objetivo de satisfacer sus deseos sexuales. Es preocupante porque implica la manipulación de niños y adolescentes. Desde Despertar Entrerriano, nos comunicamos con la Lic. Verónica López, Sec. de TEKOÁ e integrante de la Red Infancia Robada.
Lo importante del grooming es que siempre interviene un adulto manipulando a un menor para satisfacer sus propios deseos; según lo que nos explicó la Lic. Verónica López, este puede ser «solo un deseo de fotografía, de imágenes, o un deseo físico», pero siempre conlleva la manipulación.
Para la Organización Mundial de la Salud se considera niño a cualquier persona hasta los 18 años. Entonces, en cualquiera de estas etapas etarias, «un adulto que entra en contacto con un o una menor de 18 años con fines sexuales está produciendo grooming», explicó.
Señales de advertencias más comunes
Los padres y cuidadores deben estar atentos a señales como el acercamiento de un adulto desconocido, cambios en la comunicación del niño, secreto compartido con alguien nuevo, introducción de temas sexuales y solicitudes de imágenes.
«En general, la persona que comienza con el proceso de grooming hace un acercamiento hacia el niño».
Y específicamente en el caso del ciberacoso, ¿qué es lo que podemos observar?
Según Verónica Lopez, el grooming va avanzando a través de diferentes etapas: «Primero hay una etapa de acercamiento, que es la primera etapa donde el niño puede llegar a contarle a un adulto que tiene un nuevo amigo, una nueva amiga».
Luego de esta primera etapa se complica la situación, porque lo primero que se puede notar, es que si el chico (niño o adolecente) está siendo víctima de acoso, una de las primeras señales es que deja de hablar, de contar lo que le pasa, y se empieza a cerrar; «ya no va a hablar de eso, le va a restar importancia».
Por eso, la profesional recomienda a los padres prestar atención cuando sus hijos cuentan que han conocido a un nuevo amigo, «ahí es donde los padres pueden estar atentos. ¿Qué tipo de amistades tiene en sus redes sociales? ¿Cómo se comunican?»; cuando los chicos cuentan que conocieron a «alguien» que tiene sus mismos intereses, ese es el momento en el que recomienda a los padres «ver quién es ese alguien».
Cuando el grooming se encuentra en sus etapas más avanzadas los padres pueden notar que los chicos «pueden estar distraídos; se los puede ver más introvertidos, se lo puede ver con pocas ganas de comer; pueden llegar a tener síntomas físicos, como malestar estomacales y dolores de cabeza» esto se da «porque el chico se siente atrapado. Se empieza a dar cuenta que hay algo que no está bien, pero tampoco lo quiere contar a los adultos de confianza, porque piensa que va a ser reprendido».
Es por eso que Verónica remarca la importancia en que «el adulto responsable es donde mayor confianza tiene que construir, darle la seguridad de que no importa lo que haya pasado, él está ahí para cuidarlo, que cualquier cosa que sea, no es culpa de él o de ella, eso es muy importante. Lo más importante es no culpabilizar, porque el sentimiento de culpa es con el que trabaja el manipulador. Entonces, lo que el adulto responsable debería decir es que «juntos lo van a resolver», ese es el camino» puntualizó.
Ya en la última etapa, «el adulto tiene que estar atento a los lugares y con quienes se encuentra el menor, y el cuidado de las salidas, de la seguridad, de hacia dónde va, con quién está, en qué lugar, esas cuestiones», señaló.
Las etapas del Grooming
Tal como la Sec. de TEKOÁ nos explicó, el grooming tiene diferentes etapas, la primera consiste en el acercamiento del adulto hacia el menor, para acosarlo.
«En el caso del ciberacoso o el grooming online, en general, rara vez, el adulto se presenta como adulto. Si no que se presenta con un perfil falso, utilizando el mismo lenguaje del niño, como un nuevo amigo de ese niño o esa niña, hablando en los mismos términos». Porque cuando el victimario busca el acercamiento a la víctima, lo busca a través de los intereses; que según Verónica, pueden ser «deportivos, pueden ser artísticos, etc».
En las siguientes etapas el adulto empieza a manipular al menor, por eso el niño se empieza a cerrar cada vez más.
En la tercer etapa, donde el adulto victimario ya se ganó la confianza del niño, lo que intenta es entablar una relación donde aparezca un secreto, de algún tipo; «un secreto el cual ellos puedan compartir, y lo lleva a ese ámbito, para la fidelidad», el secreto que intenta entablar este adulto con el niño puede ser de distintos tipos, pero siempre con el carácter de la manipulación presente, «si detecta este adulto que hay un problema de vínculo familiar, de que estoy enojado con mi mamá, estoy enojado con mi papá, o que hice algo, por ejemplo: salí sin permiso, fui a tal lugar, etc», busca tenerlo en su poder.
Y una vez que tiene en sus manos ese secreto, empieza la cuarta etapa que es la amenaza. «La amenaza de, si vos no haces lo que yo te digo, yo voy a dar a luz este secreto». Esta cuarta etapa, además, va en paralelo con la fase en que el acosador empieza a introducir el tema sexual, según nos explicó Verónica López, «con vocabulario para que el acosado o la víctima se empiece a familiarizar con ese vocabulario; por ejemplo, fantasías sexuales» o como suele suceder con niñas o niños de 12 – 13 años, que algunos temas sienten que no los manejan, «entonces, empieza, o él o ella, porque el acosado puede ser varón o mujer, empieza a explicarle de qué se tratan determinadas cuestiones sexualizadas».
Una vez que se familiariza al niño con el tema y ya se tiene el secreto, viene la quinta etapa, «que es cuando el acosador empieza a solicitar imágenes, pueden ser fotos, vídeos, donde utiliza, por un lado, la empatía que construyó a partir de estas temáticas sexualizadas, y por otro lado, la manipulación que construye a partir de obtener ese o varios secretos de esa persona».
En la última etapa el acosador logra su objetivo, «el video que después se vende a las redes pornográficas, o la fotografía en el caso del pedófilo. Y en el caso del pederasta logra el encuentro físico con el menor, donde viene el abuso sexual ya físico».
– ¿Qué medidas de seguridad básicas pueden tomar los padres para proteger a sus hijos de posibles atacantes en línea?
En este sentido, la Lic. Verónica López, remarcó que es importante educar a los niños sobre seguridad en línea y establecer límites y controles parentales para prevenir el grooming.
Si bien, en la adolescencia, los jóvenes suelen tener un mejor manejo de la digitalización que los adultos, es importante desarrollar una relación de confianza con los adolescentes para que se sientan cómodos compartiendo sus experiencias en línea. Verónica también señala que, en términos de autocuidado, es fundamental responsabilizar al adulto de cualquier abuso o acoso que pueda ocurrir, en lugar de hacer sentir al niño culpable por haberlo permitido; es por esto que aconseja a los padres enseñarle a sus hijos y decirles que: «nadie debe hacerte tal cosa. Nadie debe tocarte. ¿Por qué? Porque si nosotros le decimos «no te dejes tocar, no te dejes hacer tal cosa», estamos haciéndole sentir al niño la culpa de que él se dejó».
Para finalizar Verónica dijo que es importante fomentar los vínculos humanos y las interacciones sociales fuera de la pantalla entre los chicos, «aunque a veces nos hacen un bullicio y nos rompen algunas cosas, es preferible que nos rompan una silla o alguna maceta jugando con la pelota a que les rompan el almita de ellos para siempre». Y recalcó que la autoprotección y el autocuidado son clave para prevenir el grooming, y es fundamental educar a los jóvenes sobre estos temas en un ambiente abierto y de confianza.
Lic. Verónica López
Sec. de la Cooperativa de Trabajo para la Educación TEKOÁ / Instagram: @tekoacoop
Integrante de la Red Infancia Robada






