«Fue un desastre para todos los viveristas. Hemos sufrido daños muy severos»: el temporal arrasó viveros y puso en jaque a decenas de familias productoras
Tras el violento temporal que azotó Concordia durante la madrugada del sábado, los viveristas de la región comenzaron a dimensionar una de las pérdidas más importantes de los últimos años. Invernáculos destruidos, estructuras colapsadas y miles de plantas dañadas forman parte del panorama que dejó el fenómeno climático. En diálogo con Despertar Entrerriano, un integrante de la Asociación de Viveristas Cítricos relató cómo viven estas horas y aseguró que la recuperación demandará meses de trabajo.
La tormenta que sorprendió a Concordia no solo dejó a miles de vecinos sin energía eléctrica y provocó destrozos en distintos barrios. También golpeó de lleno a uno de los sectores productivos más importantes de la región: los viveristas. Villa Zorraquín, La Criolla y otros puntos cercanos registraron importantes daños en invernáculos, estructuras de producción y cultivos. Para muchas familias, el temporal significó perder en apenas unas horas el resultado de años de inversión, trabajo y esfuerzo.

«En una sola noche se perdió el trabajo de años»: viveristas describieron el impacto de un temporal sin precedentes
En diálogo con nuestro medio, Edgardo Manuel Siandra, integrante de la Asociación de Viveristas junto a su hermano Iván José Siandra, describió la magnitud de lo ocurrido y aseguró que el impacto alcanzó prácticamente a todo el sector: «Fue un desastre para todos los viveristas. Hemos sufrido daños muy severos, tanto nosotros como prácticamente todos los colegas viveristas de la zona, sean socios o no de la asociación, porque el desastre fue muy amplio», explicó.
Según detalló, las pérdidas fueron diferentes según cada establecimiento, aunque en todos los casos resultaron de gran magnitud: «En algunos viveros hubo destrucción total de los invernaderos; en otros se rompieron los polietilenos, las medias sombras, las estructuras, los caños y distintos sectores productivos. Fue un golpe muy fuerte para todos», afirmó.
Pero esta no fue la primera vez que debieron afrontar un fenómeno climático extremo. El productor recordó que hace apenas siete meses otra tormenta ya había generado enormes pérdidas: «El 15 de diciembre del año pasado sufrimos una granizada muy fuerte que nos rompió todos los polietilenos de los invernaderos. En ese momento tuvimos que afrontar nuevamente una inversión enorme para reconstruirlos y ahora, apenas siete meses después, la naturaleza nos vuelve a golpear de esta manera», lamentó.

Además, explicó que la actividad cambió completamente durante la última década debido a las medidas sanitarias implementadas para prevenir el avance del HLB, enfermedad que afecta a los cítricos: «Hace más de diez años nosotros producíamos plantas cítricas a cielo abierto, pero las normativas nos impulsaron a trabajar bajo cubierta como medida preventiva frente al HLB. Eso significó hacer inversiones gigantescas, aprender un sistema totalmente nuevo y construir toda esta infraestructura que hoy quedó seriamente dañada», señaló.
Para Siandra, el mayor dolor es ver cómo años de trabajo desaparecieron en apenas unas horas: «Pasamos más de una década trabajando e invirtiendo para levantar estos viveros y ahora tenemos que volver a reconstruir gran parte desde cero», expresó.
Entre estructuras destruidas y plantas rescatadas: la reconstrucción ya comenzó, pero llevará meses
El impacto también fue confirmado por Emiliano, ingeniero agrónomo, asesor de la Asociación de Citricultores y productor de plantas cítricas bajo cubierta, quien aseguró que prácticamente ningún vivero quedó sin consecuencias: «Los daños van desde un 50 hasta un 90% según cada establecimiento. Generalmente se destruyeron las estructuras, los nylons, las mallas antigranizo, los palos, los caños… La mayoría de los viveristas estamos afectados», indicó.
Además, otros productores de la región también compartieron el difícil presente que atraviesan tras el temporal. Uno de ellos contó que desde el mismo sábado el trabajo dejó de ser producir para convertirse en una carrera contrarreloj por intentar salvar lo que quedó en pie. «Pasamos por esta ola de vientos que nos hizo una destrucción impresionante y estamos abocados acá trabajando día y noche para poder desarmar un poco y poder cubrir la producción de posibles futuras heladas, lluvias, viento y demás», expresó.
Uno de los casos que más conmovió fue el de un vivero familiar de Villa Zorraquín, que contó y mostró el nivel de destrucción que dejó la tormenta. «En una sola noche, el temporal que atravesó Villa Zorraquín se llevó lo que a nuestra familia le costó años construir. Nuestro querido vivero quedó completamente destruido», expresaron.
El viento arrasó con los 12 invernáculos donde crecían miles de plantas, dejando pérdidas tanto en la producción como en la infraestructura levantada durante años de trabajo. Sin embargo, entre los escombros también encontraron una oportunidad para volver a empezar: lograron rescatar parte de las plantas y decidieron ponerlas a la venta para reunir fondos que les permitan reconstruir el vivero. «Cada planta que sale de nuestro vivero es una ayuda para volver a levantarnos, para reconstruir lo que el viento nos arrebató y para seguir haciendo lo que tanto amamos», expresaron, convirtiendo esa iniciativa en un pedido de acompañamiento para toda la comunidad.
Fuente: Despertar Entrerriano.






