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Escuela «López Jordan»: Obras inconclusas desde 2014, protestas y suspensiones de clases, otro caso de abandono a las instituciones educativas

Escuela «López Jordan»: Obras inconclusas desde 2014, protestas y suspensiones de clases, otro caso de abandono a las instituciones educativas

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En un conflicto que se extiende desde hace casi 10 años, la comunidad educativa de la Escuela Secundaria N° 7 «Gobernador Ricardo Ramón López Jordán» ha protagonizado una serie de movilizaciones y suspensiones de clases exigiendo obras urgentes en sus instalaciones.

Los reiterados reclamos por parte de docentes, alumnos y padres a lo largo de los años han generado un clima de tensión y preocupación en la institución y han llamado la atención de la opinión pública. Los principales reclamos, que se repiten año tras año son: reparación de los portones para la salida e ingreso de los chicos; reemplazo de cerraduras y puertas en diferentes espacios; reparación del playón; reconstrucción total del patio interno y cambio de cañerías; reparación de vereda; construcción de Dirección, Preceptoría, sector administrativo y sala de profesores; y reparación de baños.

Según la directora de la institución «la comunidad de la escuela López Jordán viene pidiendo estas reformas desde el 2014». ¿Por qué demoran tanto en ser escuchados? ¿Por qué las supuestas reparaciones que se les dan año tras año, no duran y cada inicio o fin de ciclo volvemos a lo mismo?

La institución ubicada en Isthilart 1351 de Concordia se construyó en el año 1991 y desde entonces las instalaciones del ala principal donde se encuentran las aulas y sanitarios principales no se han cambiado ni arreglado. Las instalaciones están desgastadas por el uso, y el paso del tiempo, ya que sin los mantenimientos correspondientes y debidos a que transitan más de 700 estudiantes sumados los profesores, se va deteriorando.

Lo cierto es que la situación ya está llegando a su límite, y cada nueva promesa cae como en saco roto, la comunidad educativa de la escuela ya está cansada y eso se puede notar en la repercusión que le han dado a la problemática los últimos años, ya que si las autoridades pertinentes no dan respuestas, o no cumplen con lo acordado, lo más justo es que se dé a conocer la inoperancia.

En septiembre de 2022, cansados de que hace 8 años se les prometa lo mismo y no se cumpla, la comunidad educativa se movilizó hacia la Departamental de Escuelas en busca de respuestas ante la falta de avances en las mejoras edilicias necesarias. La manifestación buscaba llamar la atención de las autoridades y visibilizar la situación precaria en la que se encontraba la escuela, afectando directamente la calidad educativa.

El conflicto se intensificó en octubre de ese año, cuando la escuela desafió a las autoridades provinciales presentando un pedido de obras para ser incluidas en el Presupuesto 2023. Los directivos y representantes de la comunidad educativa elevaron sus demandas, exigiendo una solución a largo plazo que garantizara un ambiente adecuado para el aprendizaje. Realizaron una volanteada para visibilizar la situación y generar conciencia sobre la urgencia de las obras. Pero la suspensión de clases continuó, ya que no se había logrado un compromiso explícito por parte de las autoridades.

La situación era y es cada vez más preocupante, ya que los estudiantes pertenecen a sectores vulnerables de la sociedad y están expuestos a distintas carencias sociales y económicas; estas necesidades de todo tipo requieren atención personalizada pero esto no es posible ya que las condiciones edilicias no lo permiten.

«No pedimos lujo ni excesos. Sólo comodidad y privacidad para cada una de las actividades. El desgaste del edificio es normal por el uso y le falta mantenimiento», reclamaban los profesores, pero la situación empeoró cuando las lluvias evidenciaron aún más los problemas edilicios. Sin embargo, luego de tanto revuelo, prontamente aparecieron las autoridades y se anunció un compromiso oficial por parte del gobierno provincial para que la escuela López Jordán pudiera contar con las obras necesarias en el año 2023.

Finalmente, tras una votación y con el compromiso oficial asumido, las clases fueron retomadas en la escuela López Jordán, generando cierto alivio en la comunidad educativa que veía un rayo de esperanza en el horizonte.

Sin embargo, en noviembre, el conflicto resurgió cuando pasaron 15 días y no se habían observado avances concretos en las obras. La escuela decidió suspender nuevamente las clases hasta que el gobierno cumpliera con lo prometido. Aunque desde el gobierno aseguraban que se habían iniciado los trabajos, concretamente, desde Provincia se informó que se había firmado «el acta de inicio de obra, dando comienzo de manera oficial a los trabajos a realizar»; el 16 de noviembre la comunidad tomó la decisión unánime de seguir sin clases hasta que pudieran ver a los obreros trabajando en el lugar.

La comunidad educativa siguió luchando incansablemente por mejoras durante meses. Y por más que el acta de inicio de obra estaba firmada, el conflicto no cesó por completo, porque en papeles sí había empezado, pero la realidad era otra. De igual modo la Departamental de Escuelas insistió en que las clases debían dictarse con normalidad en la escuela López Jordán, generando un nuevo punto de tensión entre las autoridades y la comunidad educativa.

En enero de 2023, la Departamental de Escuelas hizo un repaso de los trabajos en las escuelas ante el inicio del ciclo lectivo. Aunque se mencionaron avances en algunas instituciones, persistían dudas y preocupaciones respecto a la finalización de las obras en la escuela López Jordán.

El conflicto volvió a intensificarse en mayo de este año, cuando la escuela decidió suspender las clases nuevamente debido a la falta de respuestas concretas por parte del gobierno. Después de casi diez años de espera, la comunidad educativa se encuentra cansada y continúa exigiendo una fecha precisa para la realización de las obras.

Una vez más la comunidad de la escuela López Jordán salió a la calle para socializar su protesta, ya que siguen sin ser escuchados, entonces buscan el apoyo de la sociedad y tratan de presionar al gobierno para que cumpla con sus compromisos.

A pesar de la suspensión de clases, al que tuvo que volver a recurrir esta institución, el 23 de mayo se decidió volver a la escuela para conmemorar la «Revolución de Mayo» y dejar una «enseñanza» a los alumnos. Esta acción simbólica pretendía transmitir la importancia de luchar por los derechos y exigir respuestas ante situaciones injustas.

La situación en la Escuela Secundaria N° 7 «Gobernador Ricardo Ramón López Jordán» sigue siendo incierta, y la comunidad educativa continúa esperando respuestas concretas y soluciones a largo plazo por parte de las autoridades competentes. La lucha por una educación de calidad y condiciones adecuadas para el aprendizaje persiste en medio de un conflicto que ha movilizado a la comunidad y generado un debate sobre la importancia de la inversión en infraestructura educativa.

¿Llegará el momento en que el Estado logre garantizar las condiciones necesarias para que esta escuela pueda dar clases?

Esperemos que realmente se invierta en la educación pública, que no volvamos a tener que suspender las clases por el mal estado de la infraestructura de los edificios y esperemos que si hay establecimientos que necesitan ser reparados las autoridades responsables se hagan presentes a tiempo y se eviten estas situaciones.

Según el director de la Departamental de Escuelas de Concordia, profesor Fabián Vallejos dijo que «nosotros (departamental) hacemos los pedidos y quien se encarga de esto es la Zonal de Arquitectura».

¿Es culpa de Zonal de Arquitectura que las obras en la López Jordán lleven casi 10 años sin poder terminar?

Según Vallejos, en la Departamental de Escuelas tienen «un monto que es únicamente para reparaciones menores, cambios de algunos vidrios, picaportes, cosas menores que se van rompiendo».

Claramente Lopez Jordán necesita algo más que un par de «reparaciones menores».

A medida que avanza el año, la comunidad educativa de la Escuela López Jordán se mantiene firme en su lucha, confiando en que sus reclamos serán escuchados y que finalmente se realizarán las obras necesarias para brindar un entorno educativo seguro y propicio para el desarrollo de los alumnos. El compromiso y la determinación de docentes, estudiantes y padres demuestran que la educación es un derecho inalienable que merece ser defendido en todas las instancias. La historia de la escuela López Jordán es un testimonio de la persistencia y el poder de la movilización ciudadana en la búsqueda de un futuro mejor para las generaciones venideras. Y esperemos que sean escuchadas.

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