Encontraron en Dinamarca dos monedas «Cordero de Dios» del rey inglés que quiso frenar a los vikingos
Dos monedas inglesas de extraordinaria rareza, fabricadas a comienzos del siglo XI con la intención explícita de detener las incursiones vikingas mediante la intervención divina, han aparecido en sendos puntos de Dinamarca convertidas en adornos personales de aquellos a quienes pretendían repeler.
Los ejemplares, conocidos como monedas del Cordero de Dios (Lamb of God), fueron localizados por detectores de metales en el norte y en el sur de Jutlandia, y presentan evidencias de haber sido manipuladas para ser colgadas del cuello, probablemente como joyas o amuletos por los propios guerreros nórdicos.
El contexto histórico de estas piezas se remonta al año 1009, cuando el rey inglés Etelredo II, apodado el Indeciso (Æthelred the Unready), se enfrentaba a invasiones cada vez más prolongadas y devastadoras por parte de los ejércitos vikingos. Según la información facilitada por el Museo Nacional de Dinamarca, el monarca intentó movilizar tanto a la nación como a la Iglesia en la defensa contra estos ataques. Además de ordenar extensos ayunos y penitencias, Etelredo dispuso la acuñación de una moneda atípica, decorada con motivos cristianos, con la esperanza de obtener una intervención sobrenatural que frenara a los escandinavos.
La estrategia no solo resultó infructuosa, sino que parece haber producido el efecto contrario. Los vikingos, lejos de sentirse disuadidos, encontraron aquellas monedas particularmente atractivas y las incorporaron a su atuendo. Así lo explica Gitte Tarnow Ingvardson, conservadora del Museo Nacional de Dinamarca: Me puso la piel de gallina, porque estas monedas son extremadamente raras y transmiten una parte especial y también paradójica de la historia. Se fabricaron para obtener protección contra los vikingos, pero acabaron como joyas o amuletos usados por los vikingos. Es casi tragicómico.
Las dos piezas recuperadas forman parte de un conjunto mundial muy reducido. En total, se han encontrado treinta ejemplares de estas monedas en todo el mundo. De ellos, apenas cuatro o cinco proceden de Inglaterra, mientras que el resto han aparecido en países escandinavos y bálticos. En la mayoría de los casos hallados en estas regiones, las monedas presentan argollas o bucles soldados, lo que indica su reutilización como colgantes.
El hallazgo de dos nuevas unidades en suelo danés refuerza la tesis de que los vikingos no solo las atesoraban por su valor en plata, sino que las lucían como elementos decorativos o tal vez como protectores mágicos, en una apropiación pragmática de los símbolos cristianos que originalmente debían combatirlos.
El diseño de estas monedas difiere notablemente de la acuñación inglesa contemporánea. Mientras que las monedas habituales mostraban al rey en el anverso y una cruz en el reverso, las del tipo Cordero de Dios representan en su anverso un cordero atravesado por una cruz, símbolo del sacrificio de Cristo. El animal pisa una placa con las letras griegas alfa y omega, que significan que Dios es el principio y el fin de todas las cosas.
En el reverso aparece una paloma ascendente, emblema del Espíritu Santo. El conjunto de la iconografía constituye una declaración teológica completa, impresa en un pequeño disco metálico destinado a circular entre la población inglesa y, con mala fortuna para su acuñador, a caer en manos de sus enemigos.
La emisión de estas monedas fue probablemente limitada y de corta duración. Los investigadores barajan la hipótesis de que el proyecto se abandonara precisamente porque el efecto deseado no se materializaba. Lo cierto es que las incursiones vikingas prosiguieron e incluso se intensificaron en los años posteriores. Sin embargo, la abundancia de moneda inglesa que los escandinavos obtuvieron mediante el saqueo y el tributo tendría una consecuencia decisiva: inspiró la reorganización del sistema monetario en la Dinamarca de la Era Vikinga.
La acuñación danesa está inspirada y basada en la bien organizada moneda inglesa. Los vikingos pronto se dieron cuenta de que era mucho más práctico usar monedas que cortar la plata en pedazos para comerciar, señala Gitte Tarnow Ingvardson. La influencia fue tan profunda que incluso las fallidas monedas del Cordero de Dios fueron imitadas. Reyes de la Era Vikinga como Canuto el Grande y su hijo Hardecnuto acuñaron monedas con los mismos dos motivos, al igual que Svend Estridsen, quien más tarde desempeñaría un papel fundamental en la organización de la iglesia danesa.
Fuente: La Brújula Verde






