En conmemoración al «Día del Mecánico Automotor» hablamos con Juan Brasat y su pasión por el oficio
En esta edición especial de «Entrevistados” de Diario Despertar Entrerriano, recordamos el próximo 24 de febrero el “Día Mundial del Mecánico del Automotor” destacando la historia y trayectoria de Juan Brasat, mecánico de la ciudad.
La historia de Juan en el mundo de la mecánica automotriz se remonta a 1991, cuando comenzó su carrera en una agencia de autos, realizando tareas básicas como cambiar aceite y filtros. Rápidamente, gracias a su habilidad y dedicación, ascendió hasta convertirse en uno de los encargados del taller de la agencia.
En el año 2000, Juan decidió dar un paso más y abrir su propio taller en su casa. Desde entonces, ha brindado servicios a distintos clientes, consolidándose como un referente en el rubro en Concordia.
En una entrevista exclusiva con nuestro medio Diario Despertar Entrerriano, Juan compartió con nosotros su visión sobre la profesión de mecánico automotriz, abordando temas como los avances tecnológicos en el sector, los desafíos que enfrenta día a día y su pasión por el oficio.
En este sentido, Juan nos comentó que empezó en 1991 “en una agencia de autos cuando terminé la escuela secundaria. Ahí fueron mis comienzos, pagando derechos de piso cambiando aceite y filtros, donde hacía el trabajo sucio por así decirlo”.
Agregó que “de a poquito, me fueron guiando a distintas secciones, donde quedé en motores para suplantar al que se estaba por jubilar. Ahí estuve durante 11 años”.
“Vengo de una familia de mecánicos, donde por parte de papá y mamá laburaban de esto. Cuando uno es chiquito, va y mira todo. En lo personal, me gustaba desarmar las cosas. Me fui metiendo con ellos donde me hacían engrasar todo, lavar piezas y como esto me gustaba no me quejaba por ensuciarme. Hice escuela técnica para guiarme más o menos y así fue que arrancó”, añadió.
“Siempre me gusto y entonces, trato de mejorar conocimientos, perfeccionarme. Es lo que siempre quise hacer y lo que haré hasta que me jubile”.
DDE: ¿Dónde se formó?
JB: Mi escuela de mecánico fue en la agencia donde hacía cursos, iba a Buenos Aires a la fábrica. Cada 15 días iba a los cursos, todo en la parte de motor. Me hice profesional de alguna forma.
DDE: ¿Con qué elementos trabaja?
JB: Los autos hoy si o si necesitan de tecnología, donde hay que tener escáner, herramientas de diagnósticos porque se basa todo en sensores. Hoy una falla no es rápida de encontrar.
La intuición de la experiencia te lleva a ver dónde era el problema.
DDE: ¿Cuáles son los desafíos?
JB: En este rubro siempre estás aprendiendo, nunca la sabes toda. Estamos tratando de acompañar a la tecnología, ya que los equipos se renuevan. Hay veces que cuesta seguirle el ritmo por el costo que tienen los equipos, pero estamos ahí siempre.
DDE: ¿Qué actividades realiza regularmente?
JB: Abrimos el taller de 08:00 a 11:30 hs y por la tarde de 16:30 a 19:30 hs. Lo tengo en mi casa al taller, donde puedo manejar mis tiempos y lugares.
Un día típico es que el cliente ya te esté esperando para que le trabajes el auto. Te traen los asuntos y tratamos de solucionarlos. La mayoría laburo con agenda, con turnos. Trato de no cargar esa agenda porque no me gusta amontonar autos, no quiero que esperen. Quizá te doy el turno para dentro de 15 días pero lo hago. El día habitual los trabajos son servis generales y reparaciones sencillas que es a la que apunto. El taller siempre estuvo en mi casa, y como te dije antes, hace 24 años lo tengo y en la mecánica profesional desde 1991.
DDE: ¿Qué es lo que más hace dentro del taller?
JB: Me gusta todo de la mecánica, pero también como todo hay cosas que uno prefiere evitarlas.
Hay algo sí, que no sé si es tanto lo que me gusta o lo que uno busca porque le rinde y esos son los servis con distribución. Hay muchos autos para cambio de distribución, servis complejos pero que son de salida rápida.
El servis común es cambio de aceite y filtros, acompañado por control general. Después está el servis un poco más sofisticado que también es aceite y filtro pero ya entra la correa de distribución que se cambia cada 60 KM.
Los talleres mecánicos nos diferenciamos de las estaciones de servicios porque ellos solo te cambian aceite, filtro y nada más.
DDE: ¿Cuál es la experiencia más gratificante que le dejó la profesión?
JB: Es la de poder solucionar un problema o un dolor de cabeza al cliente, algo que era una pavada con poco dinero. Por ahí algo que no daban en la tecla y que uno lo solucione. Que el cliente esté contento es la mejor satisfacción y que el cliente venga de otro taller donde no puedo encontrarle el problema y que en el mío sí, es mucho más gratificante todavía.
Por lo general hay que ser honesto para tener clientes. El boca a boca es la mejor publicidad.
DDE: ¿Cómo evolucionó el rubro?
JB: Es algo que avanzó mucho. Antes con un destornillador y un martillo se solucionaba, porque si el auto no arrancaba era chispa o nafta, ahora puede ser que también el problema sea chispa o nafta pero no se sabe cuál es la causa. Hay muchos sensores en los nuevos autos.
Debido a esto como también te mencionaba antes, hay que tener herramientas de diagnóstico y aun así hay veces que te dan dolores de cabeza. Antes al auto se lo solucionaba en el día, y hoy para hacerlo tenés dos o tres días o una semana porque no se encuentra tan rápido la falla.
DDE: ¿Cómo impactaron los avances tecnológicos en la profesión?
JB: Trato de acompañarlos porque si no te quedas en el tiempo. Hay cosas que tenés que dejarlas, porque el costo-beneficio no es rentable. Los avances son positivos, como a veces te complican la vida y tenés ganas de volver a 1991, pero hay veces que pensás sobre el confort que tienen los autos.
Para viajar prefiero los autos de ahora, porque son más cómodos y con mucha más seguridad. Pero a la hora de la sencillez, si te quedas en la ruta el auto de antes lo arreglaba cualquiera.
DDE: ¿Cómo es el horizonte de su oficio?
JB: En este país todavía tenemos para rato en este rubro, y lo digo porque el futuro son los autos eléctricos. Ya tendríamos que replantearnos la mecánica. El mecánico más humilde, esos irán quedando afuera lamentablemente porque se viene todo eléctrico, pero no sé qué tiempo falta para que lleguen definitivamente.
Antes de estudiar el oficio de mecánico tendremos que estudiar algo eléctrico, porque la mecánica solo será lo móvil.
DDE: ¿Cómo se imagina dentro de 10 años?
JB: Por suerte tenemos parque automotor para dentro de 10 años más, pero ya hay cositas que le voy sacando el cuerpo, con un poco más de cintura. Le voy dando posibilidad a los nuevos que se van sumando a la profesión. Dentro de 10 años, espero estar todavía abriendo el capó del auto para ver que tiene.
DDE: ¿Cuáles son las claves para tener éxito?
JB: Te lo resumo en una palabra: Honestidad. Con eso vas a funcionar bien. Si vos sos honesto de que el problema lo solucionaste con poco dinero o lo podes hacer con poco dinero, ahí está la clave. Pero también si sos honesto al decir que no encuentras el problema y que lo derivas con un especialista. Todo esto te marca el norte para el trabajo.
DDE: Si tuviera que elegir, ¿volvería a ser mecánico? ¿Por qué?
JB: Es lo que siempre me gustó. No sé si sabría hacer otra cosa. Es toda una vida alrededor de los autos. Los conocimientos sobre esta profesión son muchos, y no los quiero borrar.
Elegiría una y mil veces esta profesión porque prácticamente es una forma de vida, si bien ahora con un poco más de años me doy mi tiempo para algunas cosas.
DDE: ¿Qué consejos le daría a los jóvenes?
JB: Al que le gusta la mecánica le diría que siga, que se ponga en eso. Las situaciones son difíciles, pero en la gastronomía y en la mecánica, si sos honesto y haces bien las cosas vas a tener trabajo siempre.
Mi rubro es como el de todos, hay que hacer bien las cosas y ser honesto con las personas. Esa es la clave para tener clientes, para que en un futuro también te reconozcan.
Te invitamos a que conozcas más detalles sobre motores en la historia de Juan Brasat, viendo la entrevista completa de «Entrevistados» próximamente disponible en nuestro canal de YouTube: Diario Despertar Entrerriano.









