Despejando dudas sobre cómo comunicar una marca personal en redes sociales con la Técnica Superior en Comunicación Social, Agustina Lorenzatto
Hoy cualquier persona puede abrir una cuenta y empezar a publicar en redes sociales. Sin embargo, no todo lo que se publica comunica de la misma manera. En un contexto donde miles de emprendimientos, profesionales y marcas intentan mostrar sus productos o servicios online, la diferencia muchas veces está en cómo se construye la imagen y la estrategia detrás de cada contenido. Sobre este tema dialogamos con Agustina Lorenzatto, técnica superior en Comunicación Social con orientación en Organización y Desarrollo Local, técnica en Intervención Psicosocial, comunicadora digital y community manager, quien desde hace más de siete años trabaja en el mundo de la comunicación y desde 2019 asesora a emprendedores y marcas en redes sociales.
Hoy muchas personas usan las redes para promocionar su emprendimiento o trabajo. Desde la comunicación social, ¿por qué es importante pensar la imagen profesional antes de comunicarla?
Cuando uno se está formando profesionalmente muchas veces tiene la cabeza puesta únicamente en estudiar, adquirir herramientas o terminar la carrera. En ese proceso no siempre se piensa en algo que después resulta clave: cómo se va a construir la imagen profesional. La imagen profesional es lo que permite diferenciarse cuando llega el momento de salir al mundo laboral. Por eso es importante empezar a proyectarla desde antes, aunque sea de forma gradual.
No significa que alguien que está estudiando tenga que salir inmediatamente a construir su marca personal, porque eso también puede generar ansiedad. Pero sí es importante comenzar a preguntarse cómo quiere que lo perciban los demás, qué tipo de profesional quiere ser o qué herramientas puede aportar. En redes sociales esto se ve mucho con estudiantes que están terminando su carrera y empiezan a mostrarse desde ese lugar: comparten lo que saben hacer, qué herramientas tienen o cómo podrían ayudar a otras personas.
Además hay algo importante: todo comunica. Incluso lo que uno no piensa demasiado también está comunicando. Por eso la imagen profesional no es solo lo estético o lo visual, sino también la percepción que las personas construyen sobre quién sos, qué hacés y cómo lo hacés. Cuando esa imagen está pensada desde el inicio, el mensaje se vuelve más claro y es mucho más fácil generar confianza.
Hablabas de imagen profesional y eso está muy relacionado con la marca personal. ¿Qué significa exactamente este concepto?
Dentro del marketing existen distintos tipos de marcas. Las más conocidas son las que venden productos o servicios, pero en los últimos años tomó mucha fuerza otro concepto: la marca personal. Esto no es algo nuevo, pero con la pandemia se potenció muchísimo porque muchas personas tuvieron que encontrar nuevas formas de vender su trabajo o mostrarse profesionalmente.
La marca personal es la forma en que una persona se posiciona frente a los demás a partir de lo que comunica y de lo que es. No tiene que ver con convertirse en una empresa o en un logo, sino con la identidad, los valores, la forma de hablar, los temas que comparte y la experiencia que transmite. Hoy lo vemos claramente con creadores de contenido, influencers o profesionales que construyen comunidad en redes sociales. Detrás de cada uno hay una persona real y esa identidad termina generando un vínculo con el público.
En definitiva, la marca personal es la huella que uno deja en las personas cuando piensan en uno profesionalmente. Muchas veces terminamos comprando un producto o contratando un servicio simplemente porque lo recomendó alguien en quien confiamos. Esa confianza es justamente el resultado de una marca personal bien construida.
¿Cuál es la diferencia entre publicar contenido y comunicar estratégicamente?
Publicar contenido puede hacerlo cualquiera. Las redes sociales democratizaron muchísimo la palabra y la opinión, y eso está buenísimo porque permite que todos puedan expresarse. Pero comunicar estratégicamente implica algo más. La comunicación estratégica requiere pensar en una intención clara: qué quiero decir, a quién se lo quiero decir, para qué lo quiero comunicar, y de qué forma lo voy a hacer. Cuando existe esa estrategia, el contenido tiene un objetivo. Puede ser informar, educar, generar confianza, posicionarse o vender.
Un ejemplo sencillo es el de un emprendimiento de pastelería. Hay perfiles que solo publican fotos de tortas para vender. Y está perfecto, porque el objetivo es comercializar. Pero hay otros perfiles que además muestran el proceso de elaboración, explican cómo trabajan, comparten errores, enseñan tips o muestran el detrás de escena. Ese contenido genera cercanía y confianza. Con el tiempo, muchas personas terminan eligiendo comprar ahí porque sienten que conocen la marca y confían en ella.
¿Qué elementos forman parte de una imagen profesional coherente?
Muchas veces se piensa que la comunicación tiene que ver solo con lo visual: los colores, el logo, el diseño o la estética del perfil. Pero la comunicación es mucho más que eso. Una imagen profesional coherente también incluye: el tono del mensaje, la forma en que se responde a los comentarios o mensajes, el tipo de contenido que se comparte, la rapidez con la que se contestan consultas, la manera en que se interactúa con el público. Todo eso comunica.
En comunicación decimos que la coherencia se construye cuando todo lo que una marca hace y dice transmite el mismo mensaje. Si una marca quiere mostrarse cercana y confiable, por ejemplo, eso también debería reflejarse en la forma en que responde a las personas.
¿Qué errores ves más frecuentemente en emprendedores o marcas cuando comunican en redes?
Uno de los errores más comunes es querer solo vender. Entiendo perfectamente que los emprendedores utilizan las redes para vender sus productos o servicios, porque ese es el objetivo final. Pero si todo el contenido está orientado únicamente a vender, muchas veces no se construye un vínculo con las personas.
La comunicación también necesita contenido que eduque, que informe, que muestre el proceso o que acerque la marca al público. Otro error frecuente es la falta de coherencia. Hay perfiles que cambian constantemente de estilo, de mensaje o de forma de comunicarse.
No significa que una marca no pueda evolucionar con el tiempo. Eso es normal. Pero cuando los cambios son permanentes y no hay una identidad clara, el público se confunde y no termina de entender qué se quiere comunicar. La comunicación siempre funciona como un puente entre una marca y las personas. Si ese puente no está pensado en función del otro, es difícil que se construya una relación.
¿Qué consejos le darías a alguien que está empezando a comunicar su emprendimiento o su marca?
Lo primero es tener en claro qué quiere transmitir. Muchas veces esto parece abstracto, pero es fundamental. Una buena forma de empezar es hacerse algunas preguntas básicas: ¿Qué valores quiero transmitir con mi marca o emprendimiento?
¿Qué experiencia quiero que tengan las personas que me compran?
¿Cómo quiero que me recuerden?
¿Qué diferencial puedo aportar desde mi experiencia?
También es importante pensar en el público al que se quiere llegar, porque la comunicación cambia mucho dependiendo de si hablamos con jóvenes, adultos o profesionales de determinado rubro. Otro punto clave es no compararse constantemente con quienes ya están posicionados. Cuando uno recién empieza, es importante enfocarse en su propio diferencial y en el valor que puede aportar. Hay una frase que me gusta mucho que dice que lo más creativo es lo más personal. Y tiene que ver con que la experiencia de cada persona es única, y ahí está muchas veces el verdadero diferencial.
¿Cómo influye la forma de comunicar en la confianza que generan los productos o servicios?
Influye muchísimo. Muchas veces se piensa primero en el producto, en el precio o en el negocio en sí, y la comunicación queda para el final. Pero la comunicación es la vía a través de la cual todo eso llega a las personas. La forma en que un emprendedor comunica construye credibilidad. Incluso cuando dos marcas venden exactamente lo mismo, muchas veces la diferencia está en cómo lo muestran o cómo lo explican.
Si la comunicación es clara, cercana y coherente, las personas perciben que detrás de ese producto hay alguien confiable. En cambio, cuando la comunicación es confusa o poco cuidada, puede generar dudas incluso si el producto es excelente. Por eso la comunicación no es solo venta: también es construcción de confianza.
En redes muchas personas mezclan lo profesional con lo personal. ¿Cómo se encuentra un equilibrio?
La primera pregunta que yo hago en esos casos es si lo personal suma o no a la construcción de la marca. Hoy las redes tienen algo muy interesante: las personas conectan con personas. Mostrar algo de lo personal puede humanizar muchísimo una marca. Por ejemplo, alguien que trabaja en moda puede mostrar sus looks diarios porque eso está relacionado con su trabajo.
Pero si lo personal no tiene relación con lo profesional, quizás conviene separar los perfiles. La clave está en preguntarse siempre: ¿esto que estoy compartiendo aporta algo a lo que quiero comunicar profesionalmente? Si la respuesta es sí, puede integrarse. Si no, tal vez conviene mantenerlo en una cuenta personal.
En un contexto donde todos se comunican en redes, ¿por qué es cada vez más importante saber comunicar profesionalmente?
Porque todos sabemos comunicarnos como seres humanos. Todos hablamos, opinamos y compartimos cosas. Pero comunicar profesionalmente implica hacerlo de forma consciente y estratégica. En un contexto donde estamos rodeados de información y de mensajes, la claridad y la autenticidad se vuelven un diferencial enorme. Trabajar la comunicación permite: destacarse, construir confianza, generar vínculos genuinos, y posicionarse profesionalmente
Incluso hay profesionales que invierten en formación en oratoria o comunicación para que su discurso en persona sea coherente con lo que muestran en redes. Si alguien publica videos muy profesionales pero luego, cuando se encuentra con sus clientes, no puede transmitir con claridad lo que hace, se genera un ruido en la comunicación. Por eso hoy la comunicación atraviesa todos los ámbitos: emprendedores, profesionales independientes, empresas o trabajadores freelance. Aprender a comunicar de forma coherente, empática y auténtica es una herramienta fundamental para diferenciarse.
Agustina Lorenzatto
Tec. Sup en Comunicación Social con orientación en Organización y Desarrollo Local; Tec. Sup en Intervención Psicosocial | Comunicadora digital y Community Manager
Fundadora de Cliché Agencia Creativa
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