Despejando dudas con la Médica Esteticista María Dolores Alejandro: Medicina estética, mucho más que bótox y rellenos
Durante mucho tiempo, hablar de medicina estética parecía reducirse a bótox, rellenos o modificaciones puntuales del rostro. Sin embargo, esta especialidad propone una mirada mucho más amplia, que contempla la prevención, el cuidado de la piel, los cambios propios del envejecimiento, el estilo de vida y también cómo cada persona se siente con su propia imagen. Para conocer qué abarca realmente la medicina estética, cuáles son los cambios en la forma de abordar los tratamientos y por qué una evaluación profesional debería ser el primer paso, Despertar Entrerriano conversó con María Dolores Alejandro.
¿Qué es realmente la medicina estética y qué abarca más allá del bótox y los rellenos?
La medicina estética es una rama de la medicina que se dedica a la prevención, el mantenimiento y el mejoramiento tanto de la salud como de la apariencia de las personas. Tiene un enfoque mucho más integral. Podemos trabajar desde la parte capilar, facial o corporal, pero también tenemos en cuenta otros parámetros, como la estructura, la calidad de la piel, el fotodaño y el estilo de vida de cada persona: su nivel de estrés, cómo duerme, cómo se alimenta y la edad que tiene.
El enfoque va a ser muy diferente en una persona joven, en una persona adulta o en una mujer posmenopáusica, porque cada etapa tiene sus propias características y necesidades. Por eso considero que la medicina estética no debería limitarse a modificar una característica física, sino que debe acompañar al paciente en su bienestar, en la prevención y en un envejecimiento saludable.

¿Cuál es la diferencia entre llegar a una consulta pidiendo un procedimiento puntual y realizar un tratamiento de medicina estética?
Hoy existe un cambio de paradigma. Antes, cuando se hablaba de medicina estética, muchas personas inmediatamente pensaban en labios, bótox o rellenos. Actualmente, la mirada es mucho más amplia. Hay una diferencia entre un procedimiento médico estético y un tratamiento de medicina estética. Muchas veces llega un paciente y dice: “¿Cuánto sale el bótox?”, “¿Cuánto sale hacerse los labios?” o “Quiero hacerme toxina”. Eso sería un procedimiento puntual, destinado a mejorar una determinada característica y generalmente solicitado por el paciente.
En cambio, un tratamiento de medicina estética tiene una mirada mucho más general. Ahí intervienen la evaluación, la historia clínica, los antecedentes y las características particulares de cada persona. Puede ocurrir que una paciente llegue buscando un aumento de labios y, durante la evaluación, descubramos que tiene un mentón retraído.

¿La medicina estética también tiene un objetivo preventivo frente al envejecimiento?
A medida que pasa el tiempo se producen cambios que forman parte del envejecimiento: existe una reabsorción ósea, el músculo comienza a perder sostén, cambian los ligamentos y disminuyen los compartimentos grasos de la cara. Además, las mujeres atraviesan cambios hormonales que pueden generar, entre otras cosas, una mayor sequedad de la piel.
También tenemos que tener en cuenta situaciones más actuales. Por ejemplo, hoy están muy de moda los análogos del GLP-1, utilizados para el descenso de peso. Cuando sabemos que una persona va a atravesar una pérdida importante y rápida de peso, o que se va a realizar una cirugía como un bypass gástrico, también podemos acompañar ese proceso desde la medicina estética. Lo mismo sucede con el envejecimiento: cada vez que envejecemos vamos perdiendo colágeno y podemos ir acompañando esos cambios.
También existe algo mucho más sencillo y fundamental: una buena rutina de cuidado. Por ejemplo, una paciente puede venir a consultar para tratar manchas, pero si no utiliza protector solar, primero tenemos que trabajar sobre eso. El protector solar es el anti-age más importante que podemos utilizar en casa.

¿Es real el miedo a que un tratamiento de medicina estética termine cambiando demasiado el rostro?
El miedo existe y, en cierta medida, tiene una explicación. Vemos en redes sociales y en televisión rostros que parecen pertenecer a personas completamente diferentes, y eso genera temor. Pero también es cierto que la medicina estética cambió muchísimo en los últimos años. Lo que se hacía hace 15 años no necesariamente es lo que hacemos hoy. Antiguamente, por ejemplo, si una persona quería eliminar una arruga del surco nasogeniano, se colocaba un producto directamente en esa arruga para rellenarla. Hoy la mirada es diferente.
Buscamos trabajar desde estructuras más profundas, respetando determinados puntos de soporte y tratando de generar un efecto de sostén y lifting, en lugar de simplemente rellenar cada arruga. El objetivo es que la persona se vea mejor, pero que siga siendo ella. Que no sienta que se transformó en otra persona ni que perdió su identidad. La idea es acompañar el proceso de envejecimiento de una manera saludable y natural, no cambiar completamente un rostro.
¿Qué recomendación le darías a alguien que quiere hacerse un tratamiento pero tiene miedo o no sabe por dónde empezar?
Mi primera recomendación sería no empezar por un tratamiento. No venir buscando directamente un procedimiento específico, sino comenzar por una evaluación. Es importante escuchar al profesional, que es quien se formó durante muchos años y puede recomendar qué es lo mejor y qué necesita realmente ese paciente. Una parte fundamental del trabajo también es educar al paciente. Por ejemplo, explicarle cómo las características de su estructura facial influyen en el resultado: qué sucede si tiene el mentón hacia atrás o hacia adelante, qué necesita potenciar y por qué determinado tratamiento puede ayudarlo.
De esa manera, después también puede tomar mejores decisiones. Tiene que empezar a conocer su propio rostro y saber qué cosas realmente le pueden servir y cuáles no. También es importante que los pacientes aprendan a elegir con quién realizarse un procedimiento. Hoy existe una oferta enorme y muchas veces se termina comparando solamente el precio: “Tal persona cobra menos”. Pero no debería ser el precio el único criterio. Hay que conocer la formación del profesional, qué procedimiento realiza y cómo trabaja.

Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejar sobre lo que realmente significa cuidarse desde la medicina estética?
Cuidarse no significa necesariamente hacerse muchas cosas. Significa entender qué necesita cada persona. La medicina estética trata de ayudar a que la imagen externa acompañe mejor cómo uno se siente y cómo uno se percibe. Por eso creo que tenemos que dejar de pensar que la medicina estética es solamente bótox, rellenos o cambios exagerados. Es una disciplina que puede acompañar la prevención, el cuidado, el envejecimiento saludable y el bienestar de cada persona.
María Dolores Alejandro
Mp 11524
Corrientes 199






