De una promesa compartida al recuerdo en una pared: el homenaje de una hija a su padre veterano de Malvinas
Un mural pintado en una esquina transcurrida de Concordia, lleva detrás la historia de un vínculo profundamente íntimo de padre e hija. En diálogo con Despertar Entrerriano, Estela Lorena González Ledesma, contó como su relación se transformó en un gesto de amor y memoria tras el fallecimiento del veterano de Malvinas Osvaldo Francisco González. Aquella idea que compartían en vida —la de homenajear su paso por la guerra con un mural— terminó cobrando forma como una manera de seguir teniéndolo presente, de sostener su recuerdo y de convertir la ausencia en un espacio lleno de significado.
El homenaje que nació del duelo y una promesa compartida
La historia detrás del mural no arranca en el pincel, sino en la ausencia. El pasado 15 de junio se cumplió un año del fallecimiento de su padre, y ese momento fue el punto de inflexión para concretar una idea que ambos habían imaginado tiempo atrás: “Siempre teníamos esa idea con él de pintar un mural, de hacer pintar un mural representando a las Malvinas argentinas”, contó Estela, quien recuerda que la decisión no fue casual ni improvisada, sino una forma de cumplir algo pendiente.
En 1982, cuando su padre se encontraba en Comodoro Rivadavia, Chubut, le tocó vivir de cerca la Guerra de Malvinas. Ese episodio atravesó su vida para siempre. “Este hecho histórico para el país atravesó su vida y siempre le produjo muchos momentos de introspección y reflexión. Siempre lo vivió con un sentimiento muy profundo”, relató.
El mural, entonces, no aparece como una simple intervención artística, sino como un gesto íntimo de continuidad. “Sentí que era la manera adecuada de mantener viva su memoria porque era una idea que teníamos juntos y no logramos concretarla antes de su partida”, agregó.

Símbolos, memoria y una pared que guarda historia
La obra fue pensada desde la sencillez, pero cargada de significado. No buscó exageraciones ni elementos recargados, sino una síntesis visual de lo esencial: “Los elementos incluidos en el mural, los símbolos, quería que sea algo simple, pero a la vez simbólico: son las Islas Malvinas con la bandera argentina y una breve inscripción en memoria de mi padre, con el año de nacimiento y el año de fallecimiento”, explicó.
Más allá de la figura del veterano, Estela reconstruye una memoria profundamente humana. “Con los años se transformó en mi mejor amigo, mi consejero, mi compañero, hasta el último día”, recordó con emoción. Y agregó: “Sus enseñanzas, sus reflexiones… tengo mucho de sus consejos y cosas buenas quedaron en mi vida”. El mural hoy se encuentra en Laprida esquina Pirovano, en Concordia, donde se convirtió en un punto silencioso pero potente de memoria, identidad y afecto.
Fuente: Despertar Entrerriano.






