“La violencia no es normal y nadie debería vivir así”: ¿cómo funciona el protocolo de violencia de género en Concordia?
Detrás de cada denuncia por violencia de género hay una persona atravesando miedo, angustia e incertidumbre. En diálogo con Despertar Entrerriano, la subcomisaria Mariana Fleitas, segunda jefa de la Comisaría de Minoridad y Violencia Familiar de Concordia, explicó cómo se activa el protocolo de intervención, cuáles son las medidas de protección disponibles y qué herramientas existen para acompañar a quienes deciden dar el paso de denunciar. Con casi 15 años de experiencia en la dependencia, remarcó la importancia de actuar a tiempo y aseguró que hoy existen mecanismos más ágiles para resguardar a las víctimas y a sus familias.
Un abordaje inmediato y con resguardo para la víctima
Mariana Fleitas se desempeña actualmente como segunda jefa de la Comisaría de Minoridad y Violencia Familiar de Concordia, aunque su vínculo con la dependencia comenzó hace casi quince años. A lo largo de ese recorrido, fue testigo de numerosas situaciones de violencia y de los desafíos que implica acompañar a quienes llegan a pedir ayuda.
Según explicó, el protocolo puede activarse a partir de una denuncia realizada en la dependencia, por un llamado al sistema de emergencias o por la intervención de otras áreas policiales. Desde el primer contacto con la víctima, el objetivo principal es evitar la revictimización y brindarle un espacio seguro para relatar lo ocurrido: “Tratamos de atenderla de la manera más ágil posible porque es una situación bastante delicada. La persona viene a exponer algo muy íntimo y personal que la ha afectado de una manera muy violenta. Se siente muy abrumada”, señaló.

La subcomisaria explicó que la denuncia se toma en un ámbito privado, sin exponer innecesariamente a la persona, y que una vez realizado el relato se informa de manera inmediata al Juzgado de Familia y a la Fiscalía de Género de turno. A partir de allí se evalúan medidas urgentes como prohibiciones de acercamiento, exclusiones del hogar o intervenciones médicas en caso de existir lesiones.
Además, cuando las circunstancias lo requieren, la víctima puede ser acompañada al médico policial para constatar lesiones y también recibir asistencia para regresar a su domicilio o trasladarse a un lugar seguro.
El miedo a denunciar y la importancia del acompañamiento
Uno de los aspectos que Fleitas destacó durante la entrevista es que muchas personas llegan a convivir durante años con situaciones de violencia sin lograr identificar plenamente la gravedad de lo que atraviesan: “La mayoría de las veces la persona que está sufriendo violencia de género se encuentra en una situación psicológica particular. Está sometida a la agresión y eso la lleva a tener temor de denunciar”, explicó.
Según indicó, muchas víctimas sienten miedo no solamente por ellas mismas, sino también por las consecuencias que pueda afrontar el agresor. “Está tan manipulada que no ve más allá de sus propios beneficios y hasta se preocupa por la situación del agresor”, sostuvo.
En ese contexto, remarcó que una de las tareas fundamentales es ayudar a que la persona pueda visualizar un futuro distinto y comprender que la violencia no forma parte de una convivencia normal: “La situación que están atravesando no es normal. Nadie tiene que vivir en una situación de violencia, sea física, psicológica o verbal”, afirmó.

También hizo especial hincapié en el impacto que estos episodios tienen sobre niños y adolescentes. “Muchas veces están obligando a menores a vivir una situación que no eligieron y que no tienen la capacidad de cambiar. Por eso es importante pensar también en ellos”, agregó.
Herramientas y recursos disponibles
Fleitas explicó que, una vez realizada la denuncia, las víctimas cuentan con distintas instancias de acompañamiento. Entre ellas se encuentra la intervención del equipo técnico interdisciplinario del Juzgado de Familia, integrado por profesionales que realizan entrevistas y evaluaciones para determinar si las medidas de protección deben mantenerse, modificarse o reforzarse.
Además, cuando una mujer debe abandonar su vivienda junto a sus hijos y no cuenta con un lugar seguro donde permanecer, existe un hogar de tránsito dependiente de la Municipalidad de Concordia: “Es un lugar donde se aloja a las víctimas de violencia de género que se han quedado sin hogar porque debieron salir de la casa por cuestiones de violencia”, explicó.
Allí reciben contención y acompañamiento profesional mientras se resuelve su situación habitacional o judicial. El objetivo, señaló, es que puedan recuperar la estabilidad y, cuando las condiciones estén dadas, regresar a un entorno seguro.
Por último, la subcomisaria recordó que quienes necesiten ayuda pueden acercarse a la Comisaría de Minoridad y Violencia Familiar, ubicada en calles Güemes y La Paz, o comunicarse a través de las líneas de emergencia correspondientes (145) : “Que no tengan miedo. Se las va a acompañar en todo lo que se pueda. Hay herramientas y medidas para protegerlas. Lo importante es animarse a pedir ayuda”, concluyó.
Fuente: Despertar Entrerriano.






