De la cocina a la fábrica: Nos cuenta su historia Andreína Tommasi de «La Maga Alfajores»
En esta edición de “Entrevistados” de Despertar Entrerriano, nos encontramos con Andreína Tommasi, de “La Maga – Alfajores Artesanales”, en conmemoración al 12 de Enero, Día del Trabajador Pizzero y Pastelero.
“La Maga”: De la Cocina Familiar a la Cima Mundial de los Alfajores
En medio del confinamiento global en marzo de 2020, nació “La Maga – Alfajores Artesanales” en la cocina de Andreína Tommasi una madre soltera, profesora de italiano, quien buscaba en medio de la pandemia formas de entretener a sus hijos. Lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en la elaboración de alfajores artesanales. Una falla de medidas en la receta y el exceso de alfajores dulces resultó en la apertura accidental de un negocio que pronto capturó la atención de vecinos, almaceneros y quiosqueros.
La elección del nombre «La Maga» proviene del momento mágico de unión familiar y creación que la fundadora experimentó durante la pandemia. Para ella, este proyecto no solo era sobre la fabricación de deliciosos alfajores, sino también sobre compartir momentos especiales con sus hijos.
En un giro inesperado, decidió participar en el Primer Campeonato Mundial del Alfajor en Buenos Aires en 2022, obteniendo la medalla de plata al mejor alfajor triple del mundo.
Andreína nos comentó que el alfajor triple de La Maga se destaca por tres capas finas de chocolate suave e intenso, un relleno generoso de dulce de leche y un baño de chocolate semi amargo. La decisión estratégica de hacerlo grande contribuye a una textura y mordida perfectas, deshaciéndose en la boca al morderlo.
El reconocimiento global por este alfajor trajo consigo un impacto masivo en el negocio. La demanda se disparó, y la pequeña fábrica inicial se quedó corta. La necesidad de ampliar las instalaciones se volvió evidente, transformando una casa en una fábrica completa. La popularidad en ese momento creció a tal punto que la empresa se vio obligada a colgar un letrero indicando que se habían quedado sin alfajores.
Ya bien establecidos y con el paso del tiempo se puede afirmar según la fundadora, que la clave de su éxito radica en el cuidado y la calidad de cada detalle.
-¿Tenían algún conocimiento de cocina cuando empezaron con esto o fue probando solamente?
“Mi conocimiento de cocina viene de la rama de mi abuela, mi abuela es pastelera, y siempre hizo impresionante los postres, tortas, una genia, pero claro, era un conocimiento y una pasión hogareña, por lo tanto está buenísimo, pero llega un momento cuando tenés que empezar a reproducir en grandes cantidades y a elaborar para otros y a comercializar una rama, hay que estudiar, no solamente la parte gastronómica, sino que la parte también de industria, la parte empresarial, y sí, tuve que estudiar muchísimo”.
-¿Cómo se conforma el equipo que está en este momento detrás de “La Maga”?, ¿de qué tareas se encargan?, ¿cómo lo llevan a cabo?
“En el área de marketing está mi hermana, Josefina Tommasi, que es la que lleva las redes, también hay un equipo detrás de ella que toman algunas decisiones respecto a la comunicación y marketing, que eso está buenísimo porque a mí me alivian un montón. Todas esas decisiones pasan por ellos. Después, en el espacio de elaboración, está Rosa, que es la que está en producción, después está Yuri, que es la ayudante, esas son las chicas que están permanentes, y durante temporadas altas suelo contratar gente temporal, por ejemplo, por tres meses, porque sí o sí necesitas, pero permanentemente hay dos personas trabajando continuamente, una jornada laboral de ocho horas por día. Y en temporadas altas hacemos doble turno de doce horas, o sea turnos partidos”.
-¿Se hubiera imaginado todo esto, pasar de ser profesora de italiano a tener una fábrica de alfajores?
“No, lo único que puedo decir es que yo soy una persona que se deja llevar por las sorpresas, creo que cuando las personas nos condicionamos a hacer lo mismo toda la vida, nos perdemos un montón de cosas que pasan a nuestro alrededor, y a veces las oportunidades están todo el tiempo atravesándonos”.
-¿Cuáles fueron los mayores desafíos que se presentaron al inicio?
“Los mayores desafíos pudieron haber sido, primero, aprender a delegar, es algo fundamental, cuando te das cuenta que diste un paso más, o que diste un salto, porque en nuestro caso fue un salto de casi, te diría, de un mes a otro, armarte una estructura nueva es fundamental, uno de los desafíos que tenemos, que actualmente estamos trabajando también, es la duración de los alfajores, el calor, el clima, preparar bien la planta para que el alfajor no se ponga con moho rápidamente. Nosotros tenemos un clima tremendo, con mucha humedad, entonces los alfajores duran poco en verano, eso es algo que estamos constantemente atravesando, pero bueno, para eso están los ingenieros en alimento también, a eso me refiero, con aprender a delegar, después la compra de maquinaria, todo eso es un paso del día a día, también son grandes desafíos que hay que ir afrontando”.
-¿Cómo describiría el estilo único de sus alfajores y en qué se diferencian de otras propuestas en el mercado?
“De los demás alfajores no puedo comentarte cómo los elaboran porque no estoy presente ahí, pero sí te puedo decir cómo elaboramos nosotros. Desde un principio, cuando empezamos a hacer los alfajores, estábamos atravesando un momento muy peculiar en el mundo entero. Entonces, en ese momento llegó la primera persona a trabajar conmigo, cuando yo me di cuenta que no podía ya elaborar sola, Rosa se llama. Y dentro de todo ese juego de la cocina, de los chicos, a mí me gustaba mucho seguir con esa trama, que hasta el día de hoy sigue latente ahí dentro de la fábrica, es crear un clima de trabajo”.
“Crear un clima de trabajo significa llegar, poner música, la música tiene que ver muchísimo con lo que estás haciendo, cómo lo estás enfocando, dejar de lado cualquier tipo de inconveniente que haya afuera y crear vínculos entre las personas que estamos trabajando, como también con el espacio donde nosotros trabajamos tiene muy buena onda, muy buena vibra y hasta te podría decir también que es un ingrediente más, es fundamental. Hay que cocinar con amor. Si yo hago una pizza y tiró la masa y estoy mala onda, estoy llorando porque me pasó algo, esa persona se come esa pizza y algo pasa, no puede ser que no tenga que ver. Yo creo mucho en eso y creo que tiene que ser un ingrediente más. Hacerlo con amor, hacerlo con compromiso, hacerlo con cuidado. Bueno, quizá no te di un ingrediente de materia prima, pero sí un ingrediente fundamental para mí”.
-¿Con qué tipo de alfajores cuenta “La Maga”? ¿Tienen planes de ampliar su línea de productos o explorar nuevas variantes de alfajores en el futuro?
“Tenemos los clásicos alfajores con los que nos consagramos, que fueron: el negro, el blanco y el dúo; los tres tienen rellenos de dulce de leche, el negro tiene cobertura de chocolate amargo, el dúo tiene cobertura mitad blanca y mitad negra, el blanco se caracteriza por tener otra galleta, tiene una galleta de vainilla y bañado con chocolate blanco. Después está el triple black; está el triple de naranja, que es un alfajor de estación, se hace cuando hay buena naranja y cuando hay buen dulce, es un alfajor mortal realmente que estuvo a un hilo de ganar también entre los mejores de fruta, y tiene dulce artesanal que está elaborado acá en Concordia también, el dulce del alfajor lo elabora la Escuela Agrotécnica, impresionante la planta que tienen de elaboración, tiene chocolate semi amargo, dulce de naranja, entonces esa combinación, también es una explosión muy linda. Después tenemos el clásico almendrillo y el triple de maicena, el triple de maicena es un alfajor que se vende muchísimo, tiene tres capitas muy finitas de maicena y también es suave al morder, y se deshace en la boca, que es una de nuestras características”.
– ¿Qué consejo le daría a aquellos que están interesados en ingresar al mundo de la pastelería artesanal, especialmente en la elaboración de alfajores?
“Mi consejo básicamente va a hablar de las cosas que he atravesado yo. Primeramente que no tengan miedo. Obviamente que cuando uno inicia algo nuevo siempre los miedos se acercan, pero hay que creer, hay que creer en uno, ir dando pasos firmes. Si tengo poco, invierto poco. Tengo que empezar a trabajar con las herramientas que uno tenga. Por ejemplo, yo proyecto tener una fábrica, una planta de elaboración amplia, grande, con X cantidad de trabajadoras o trabajadores. Lo puedo proyectar perfectamente, está buenísimo proyectarlo de hecho, pero es importante no quedarme, todavía no lo puedo hacer porque no me alcanza. Entonces tengo esto y empiezo, y voy paso a paso”.
“Estudiar es fundamental también. Crear redes de contención y trabajo. Aprender a delegar cuando hay que delegar. Yo al principio hacía absolutamente todo. Hacía el marketing, la distribución, la elaboración. Y llegó un momento que hubo que empezar a delegar, empezar a soltar ciertas cosas. Esto también es importante y es un consejo fundamental. Y bueno, que se animen, además, en el mundo de los alfajoreros, que creen alianzas con otros alfajoreros. Eso es fundamental. Nosotros tenemos un grupo de alfajoreros unidos de todo el país, hasta te diría de Brasil, Uruguay, hay otros países también, donde nos vamos pasando datos, consejos, y la verdad que es un clima muy agradable de vivirlo, además te van abriendo puertas también”.
Andreína Tommasi nos regaló experiencias y consejos cómo pastelera artesanal y su enfoque en crear un clima de trabajo positivo, destacando a lo largo de esta nota la importancia de cocinar con amor y compromiso.
Te invitamos a que conozcas más detalles sobre Andreína Tommasi, de “La Maga – Alfajores Artesanales” viendo la entrevista completa de «Entrevistados» próximamente disponible en nuestro canal de Youtube: Diario Despertar Entrerriano.








