“Con actitud, calidad y servicio”: La historia de Mauricio Peragallo, el emprendedor que convirtió un camión deteriorado en una marca líder en Concordia
En 2016, con apenas un pequeño ahorro y la decisión firme de apostar por sí mismo, Mauricio Peragallo vendió una camioneta, compró un viejo Ford 350 y salió a la calle con apenas dos cajones de huevos. Hoy, casi diez años después, es referente en la venta mayorista y minorista del rubro avícola en Concordia con su proyecto “Huevo Mauri”.
Desde su esencia de barrio y su identidad familiar, Mauricio dialogó con Despertar Entrerriano y compartió una historia de sacrificio, visión comercial, fe en uno mismo y trabajo constante, en un rubro competitivo que supo hacer propio. “Lo primero que tuve fue actitud. Ni local tenía. Me largué a la calle, confiando. Ese fue el punto de partida.”
Un comienzo a pulmón, con la familia como pilar
La historia de Huevo Mauri no comenzó en un local, sino en el esfuerzo conjunto de una familia. Mientras él recorría la ciudad vendiendo, su madre —que había tenido una mercería— se animó a sumarse y transformar ese pequeño espacio en el primer punto de venta.
“Mis viejos son los dos pilares fundamentales. Ellos se encargan del negocio, yo de la calle. Esa combinación hizo que funcione.” Lo que empezó con ventas mayoristas se fue consolidando con asesoramiento personalizado a cada cliente. Mauricio no vende precios, sino calidad y servicio, como repite en más de una ocasión.
“No me considero exitoso, me considero en proceso”
Para Mauricio, el éxito no es un punto de llegada, sino un camino que se recorre todos los días con humildad y autocrítica. “Me va bien, pero no me creo exitoso. Estoy en camino. Y lo más difícil no es llegar, es mantenerse.”
No cree en competir con otros, sino consigo mismo: “Mi competencia soy yo. Todos los días intento ser un poco mejor”. Esa filosofía, dice, le permite concentrarse en su propio crecimiento y seguir potenciando su negocio con ideas nuevas, asesoramiento a clientes y mejora constante en la atención.
Consejos a nuevos emprendedores: actitud, perseverancia y coherencia personal
Ante la consulta sobre qué le diría a alguien que quiere empezar, fue contundente: “Lo primero es tener ganas. Después, ser perseverante. Y, sobre todo, mantener una línea: ser la misma persona estés abajo o estés arriba. Eso es clave.”
También aclaró que emprender no es sólo abrir un negocio, sino formarse como emprendedor, cosa que lleva tiempo, errores y aprendizajes. “Yo no vendo sólo huevos. Vendo mi experiencia, mis ideas, mi mirada. Brindo un servicio completo.”

El huevo como protagonista y motor de crecimiento
Mauricio apostó a un producto común, pero con una estrategia distinta: especializarse. Así nació Huevo Mauri, la primera tienda en Concordia enfocada exclusivamente en este alimento. “El huevo es una base fundamental en cualquier comida. Está recomendado por médicos, nutricionistas, y cada vez se consume más. Por eso crece el rubro.”
La tienda hoy también ofrece otros productos —como quesos y artículos anexos— pero el eje sigue siendo el mismo: ofrecer huevo de calidad con atención personalizada.
Un proyecto con futuro: ampliar el local, delegar más, llegar a más clientes
De cara al futuro, Mauricio plantea objetivos claros: agrandar el local, mejorar la comodidad del cliente minorista y ampliar su cartera de clientes mayoristas. Aunque reconoce que delegar le cuesta, trabaja para dar ese paso y crecer más. “Tengo muchas consultas y hay veces que tengo que poner un techo. Para crecer tengo que soltar un poco y estoy aprendiendo eso.”

Un referente abierto a compartir lo que sabe
A modo de cierre, Mauricio se define como alguien que escucha y también le gusta ser escuchado. Abierto a dar consejos a nuevos emprendedores, destaca la importancia de hacer, probar, equivocarse y aprender.
“Cuando arrancás te gustaría tener un referente. Yo busqué los míos. Y si hoy puedo ser uno para alguien, estoy abierto. Porque el hacer te da experiencia. Y esa experiencia, no te la quita nadie.”
Mauricio Peragallo. 10 años. Un camión deteriorado. Dos cajones de huevo. Una marca en crecimiento. “No fue magia, fue actitud”, podría resumirse. Y así, desde la calle y con el corazón en el mostrador, sigue apostando todos los días por mejorar su emprendimiento, por su familia y por una ciudad que elige su marca.
Fuente: Despertar Entrerriano







