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En esta edición de “Entrevistados” conocemos el oficio de tejer, con Claudia Gómez de “A todo telar”

En esta edición de “Entrevistados” conocemos el oficio de tejer, con Claudia Gómez de “A todo telar”

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En esta edición de «Entrevistados» de Despertar Entrerriano nos encontramos con Claudia Gómez, dueña de la laneria y mercería, «A todo telar», para conocer uno de los rubros que se destacan en este frío invierno.

-¿Cómo surgió «A todo telar» y cuál fue su motivación detrás de ello?

«A todo telar» surge porque yo tengo tres hijos varones, los dos mayores se llevan muy poquitos años, y cuando me llegó la hora del nido vacío como le llaman, se me iba uno a estudiar a Rosario y después se iba a ir el otro. Entonces decidí empezar a estudiar telar, quería ser profesora de telar y ahí arranqué comprando lanas en Rosario porque mi hijo estaba allá, lo visitaba y me traía lanas. Mis compañeras me empezaron a pedir, y empecé con una bolsita, dos bolsitas y después da la casualidad que mi esposo también trabajaba en una veterinaria y quedó afuera, así que estaba sin trabajo; y como también fue empleado de banco, sabía mucho de compras y de ventas, así que me ayudó muchísimo. Arrancamos a comprar, a comprar siempre en fábricas, buscamos en Buenos Aires. Y ahí arrancamos con una piecita en mi casa, después dos piecitas, como uno de los chicos ya no estaba, quedó la pieza para el negocio y arrancamos así, hace prácticamente 19 años. Después surgió la idea de comprar la esquina, con mucho sacrificio y luego de varios años compramos ese local, y ahora estamos ahí instaladísimos, gracias a Dios, muy bien».

-¿Qué fue lo más difícil?

«En realidad fue como una bola de nieve que fue marchando, fue creciendo y se fue dando todo. No encontré nada, ni un obstáculo, nada difícil gracias a Dios, hasta ahora todo se fue dando muy bien. Por ahí el sacrificio, obviamente, al principio atendimos de 09.00 a 21.00 hs, hacíamos horario de corrido, los dos con mi esposo siempre estábamos en mi casa. Y fuimos aprendiendo el rubro, eso ayuda, y conocer todo lo que son los materiales, porque hay mucha variedad de materiales. Unos años atrás en el verano, es como que bajaban las ventas, pero ahora como se usa mucho todo lo que es cosas para la casa, los amigurumis, los muñequitos, es impresionante como se utiliza el algodón, el hilo de algodón; así que aprender el rubro es inmenso, porque aparte la misma clienta te pide una cosa, y ya tenés que buscarlo, verlo y traerlo».

-¿Qué cambios ha notado a lo largo del tiempo?

«Eso depende mucho de la moda, viste que por ahí sale la moda que todas querían pelo de mono, por ejemplo, entonces todas llevaban la lana que tiene pelo. Por ahí también les gusta el brillo y entonces llevan con brillo. O por ahí, qué sé yo, hay lanas para bebés que son antialérgicas, entonces también prefieren eso. Pero sí, en realidad todas las lanas se venden, hay clientas para todo».

-Las tendencias en manualidades y tejidos pueden variar, ¿cómo se aseguran de estar al día con las últimas tendencias para ofrecer productos relevantes?

«La misma clienta es la que te va diciendo eso, te va pidiendo; y también usamos mucho internet, Google, las tendencias de otros lugares; por ejemplo las chilenas y las peruanas, tejen un montón y todas esas tendencias después vienen para acá».

-¿Podría compartir alguna anécdota especial o memorable que haya experimentado a lo largo de los años dirigiendo la lanería, con los clientes por ejemplo?

«Sí, eso es lo que nos destacamos nosotros, siempre buen humor, siempre buena atención, así que sí, tenemos muchas anécdotas de clientas que, por ejemplo, han ido, se han olvidado la plata, o también como vendemos al por mayor, a una clienta, cuando era época de pandemia, ella venía y llenaba su autito de lana, por todos lados, entonces se iba con una máscara inclusive, y le hicimos una torta, tengo una hermana que hace tortas, y le hicimos una torta divina, el auto lleno de lana, lana por el piso y ella asomándose del auto con la máscara. Y esas cosas la verdad que emocionan, porque ella se emocionó mucho al recibir semejante sorpresa, porque claro, es una clienta que nos compra bastante, es de Colón. Ella tiene una lanería allá y viene a buscar sus lanas. Y después hemos hecho amigos, nosotros vamos a buscar las lanas de oveja o de llama, las vamos a buscar al norte, en octubre más o menos, qué es la época que se puede viajar, vamos y traemos, y nos hicimos amigos allá, un matrimonio de personas mayores que tejen al telar, así que con ellos nos encariñamos tanto, pasamos cada momento especial y nos han invitado a sus cumpleaños, a sus aniversarios, y la verdad que eso es realmente impagable».

-¿Cómo fue atravesar la pandemia?

«Uy, ahí estuvo bravo, ahí tuvimos que quedarnos quietos. Nosotros tenemos tres hijos y ellos se quedaron en la lanería, que atendían obviamente a puerta cerrada, con moto mandado, y a nosotros nos mandaron al campo, para no estar en contacto con la gente. Gracias a Dios teníamos mucho stock de lana, así que pudimos solventar todos los pedidos que teníamos, y la verdad que la pasamos bastante bien, porque la gente al estar en su casa tejió mucho, y pudimos complacer a las clientas que le mandábamos la lana en motito. Y justo, uno de mis chicos fue igual al norte a buscar, cuando casi ya terminaba la pandemia, y en uno de los pueblos, le sellaron toda la camioneta con cinta, porque no podía abrir, no se podía bajar, le dijeron que pasé, que mire los paisajes, pero que no se podía bajar, y él iba a buscar lana, pobre. Así que le cargaron la lana en la caja de la camioneta, y bueno, la verdad que la pudo traer igual, pero sí, pasamos una pandemia bastante complicada».

-¿Qué tipos de lanas comercializan y cuál es la diferencia entre una y otra?

«El que más se consume es el acrílico, ya de por sí el acrílico viene fino y grueso, «porque no pica» dice la gente, y «la que pica» le llama a la que tiene lana, entonces si vos te lo pones por ahí solo arriba de una remerita o algo así, te puede llegar a picar, pero es porque abriga, porque tiene lana o sea, hay personas que son alérgicas y también la sienten así, entonces ahí tenés el acrílico, tenés la lana, después tenés el algodón para verano, viene el hilo de algodón que con eso tejen los tops, los vestiditos playeros, hacen muchas cosas para la casa, los amigurumis que se hacen con algodón, entre otras cosas».

-¿Qué otros productos venden?

«Tenemos todo lo que sea agujas, ya sea para tejer o para coser también, a máquina, o a mano. Accesorios de mercería, también tenemos los ojitos que llevan los muñequitos, tenemos el relleno, tenemos cintas, tenemos botones, en rubro mercería también estamos bastante completos».

-¿Cuándo lo incorporaron a la lanería?

«A todo eso lo fuimos incorporando a medida que el importador lo traía, porque si uno le pide pegamento, ya te vende goma eva, te vende papel crepe, entonces te vende cinta para pegar, doble faz y bueno vas viendo y la clienta te va pidiendo».

-Actualmente en rango de edades de los clientes, ¿hay una edad específica que teje?

«No, hoy en día no, hay mucha juventud, antes se decía es cosa de vieja tejer, ahora la verdad que no, las chicas tejen, hay muchos emprendimientos de chicas que hacen muñequitos, y demás, muchísimos. Y obviamente el tejido de la abuela, es el tejido de la abuela».

-Como dueña de una mercería y lanería, ¿qué es lo que más le gusta de su trabajo?

«Me gusta el rubro en sí, los materiales, la lana, me gustan las texturas, porque me encanta combinar o me imagino hacer una cosa o tejer otra, me encanta todo lo que sea el arte del tejido, me gusta hacer tapices, hago mandalas, etc. Por ejemplo tejí un Cristo, que está tejido en dos agujas y me llevó capaz tres años, estuve tejiendo, lo abandoné, después lo volví a tejer otro poquito y así, lo terminé porque una nuera me dijo «tenés que terminarlo», me faltaba únicamente la parte de las espinas y una vez que lo terminé, después me lo encuadraron y es una cosa que yo lo miro y me emociona haberlo logrado, ya me parece tan fantástico es como que si no era yo la que lo tejía».

-¿Cómo visualiza el futuro de «A todo telar» en los próximos años?

«Para los próximos años o para un futuro cercano creo que seguir funcionando, lo veo bien porque mis hijos están muy comprometidos, les gusta, al mayor sobre todo que la pareja de él también está en el rubro y teje. A lo mejor lo que veo es que se puede llegar a separar lo que es el rubro mercería con lo que es la lanería, porque el hijo más chico con su novia quieren hacer un emprendimiento solos y entonces sería lógico a lo mejor que ellos se instalen con la mercería y el mayor que siga con la lanería, porque el del medio estudió traductorado de inglés y bueno, está medio que ahí,no sé si está dentro del rubro todavía, pero nos ayuda».

-Ya que usted también teje, ¿qué consejo podría dejar para la gente que le gusta tejer?

«El tejido, yo siempre digo, es como un abrazo, yo tengo un saco por ejemplo, que a mí me lo tejió una tía y para mí es como tenerla conmigo, la voy a tener siempre. Entonces, el tejido de una abuela por ejemplo, o mi mamá, mí mamá tiene 86 años y teje, teje de todo y ella lo que quiere es vender eso para ayudar a un comedor, con lo que ella vende ayuda a un comedor, y tiene 86 años. Esas cosas para mí tienen mucho valor, el valor humano que tiene un tejido, el calor que representa es lo más. Y el arte es así, al que le gusta lo artesanal tiene que tener eso que te llega, así que por eso digo, lo mismo un muñequito tejido que los llevan de apego los bebés por ejemplo, es lindo, es lindo el tejido, y tejer te ocupa la mente, te saca, te lleva, estás ahí metida en el tejido y te olvidás del mundo, así que volcás todo lo que tenés en una idea, el tejido te acompaña, digamos mi mamá que tiene, ya te digo 86 y está todo el tiempo tejiendo y su compañía son las agujas, así que tejer es una terapia, es muy terapéutico».

-¿Dónde la gente los puede encontrar y cuáles son sus horarios de atención?

«Estamos en calle Moulins e Ituzaingó bien en la esquina; y el horario es de 08.30 a 12.30hs de la mañana, de lunes a sábado y por la tarde, ahora el horario de invierno es de 14.00 a 16.00 hs por el tiempo, por lo oscuro, por el frío, tratamos de cuidarnos un poco y después cambiamos, septiembre, octubre se abre 15.30 a 19:30 hs más o menos y los sábados a la tarde no abrimos y hacemos ventas por mayor, distribuimos para todo el país, y estamos en familia, es una empresa familiar».

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