Terapia Teatral: Un puente hacia la inclusión y la sanación
DESPEJANDO DUDAS: Por Natalia Palacio Tec. AT y actriz
En una reciente entrevista desde Despertar Entrerriano charlamos sobre las experiencias de dirigir terapia teatral en entornos desafiantes, con Natalia Palacio, Tec. Acompañante Terapéutica y Actriz, quien fue coordinadora de grupos de teatro en ámbitos de encierro como cárceles y salas de internación psiquiátrica.
Entre Estigmatización y Expresión Artística
«La experiencia es muy fuerte porque generalmente son dos mundos, el mundo del encierro en una sala de psiquiatría y del encierro en una cárcel que son estigmatizados por las sociedades», explicó Natalia, «trabajando en esos lugares vos te encontrás que no es tan así como está en el imaginario social de la persona con peligrosidad, es decir, de la locura peligrosa; y la persona que está en situación de encierro por algún delito también. En principio, pisar esos lugares tenés que pisarlos ya despojándote de todo estigma que vos tengas de antemano, si no es imposible poder abordar y más que nada desvelarte».
En este sentido la directora teatral resaltó la resistencia inicial de los trabajadores en estos entornos. A lo largo del tiempo, nos explicó que esta resistencia se transforma en colaboración, brindando un contexto propicio para experiencias terapéuticas significativas. Aunque al principio este era el principal desafío, «la dinámica institucional».
De este modo, en las cárceles por ejemplo se les brinda a las personas una manera, «en este caso el teatro, para poder encontrar un canal para poder expresar todo eso que se siente ahí».
Estructura inclusiva: Elección y participación activa
En el corazón del grupo de teatro «El Furgón», de la cual Natalia es directora y participan personas con diagnósticos relacionados con la salud mental y la discapacidad, reside una estructura inclusiva donde los participantes eligen actividades teatrales según sus preferencias. Este enfoque no solo ofrece un espacio para la expresión artística, sino que también se convierte en un vehículo para mejorar la autoestima y la confianza de aquellos que enfrentan desafíos de salud mental.
Cómo actividades se realiza «lo que el grupo propone. Hay una dinámica que es una estructura. Cada clase tiene una estructura que es, en principio, una ronda de conversación en cuanto a las personas que asisten. Bueno, son personas que en este momento, tienen diagnósticos relacionados a la esquizofrenia, bipolaridad, síndrome de Down, retraso madurativo, autismo, depresiones, hay muchas. Entonces el primer paso de cada encuentro es una ronda de conversación en el cual la persona que asiste expresa cómo se sintió en la semana. Y desde lo terapéutico lo que se hace es abrir justamente para que circule la palabra en esa ronda y sus propios participantes puedan aconsejar, alentar, dar una alternativa a veces a la situación del conflicto que cuenta la persona, alegrarse cuando cuenta algo positivo también, etc».
«Después sí nos vamos a la parte artística que tiene que ver con los ejercicios propiamente hechos en el teatro, a veces estamos en el ensayo de la obra teatral. Y después hacemos un cierre con ejercicios de relajación. De esa manera ordenada se desarrolla, cada encuentro hace casi ocho años ya. Y no hay una distinción, hay una regla principal nada más que nadie hace algo que no quiera hacer. Es decir, si esa persona en ese día no se encuentra con ganas, con ánimo a realizar algo, solo va a estar ahí y quiere ir a tomar mate, por ejemplo, o a estar con sus compañeros y compañeras, está permitida esa libertad, no es algo rígido ni lo manda nadie».
Impacto en la autoestima y la confianza de las personas y de su reinserción social
Desde la perspectiva de Natalia, Tec. Acompañante Terapéutica, el impacto del teatro va más allá de las sesiones terapéuticas, influyendo positivamente en la reinserción social de aquellos que han experimentado situaciones de encierro. Es por eso que personalmente ella aboga por una mayor atención y valorización de enfoques terapéuticos a través del arte en diversos contextos institucionales.
«Yo creo que tiene una importancia y un impacto pero enormemente positivo porque justamente la persona que tiene algún padecimiento en psiquiatría, en salud mental, que realmente está sola en su casa pero porque le cuesta socializar, tiene conflicto con la sociedad y la sociedad tiene conflicto con esa persona. Porque a veces no está tan poco preparada la sociedad para poder recibir de una manera que no sea bajo el estigma de «loco, peligroso». Entonces la persona realmente se aísla, tiene poco contacto con el afuera, y el teatro en la forma que lo encaramos, que es un teatro en la comunidad por fuera del ámbito hospitalario, en este caso, tiene que ver con recibir a esa persona que padece, pero ya no como un loco peligroso o con la locura peligrosa que tiene la sociedad en mente, sino como un artista arriba de un escenario. Y con un acto teatral que generalmente hacemos humor. Obviamente repercute en la salud social física también a través de la risa, del encuentro, del movilizarse también en los talleres de su casa y de este recibimiento, de esta contribución social también».
Sobre su opinión sobre esta alternativa de utilizar el teatro de forma terapéutica dijo que «yo creo que tendría que tomarse más en serio este tipo de abordajes terapéuticos a través del arte, que va en contra de la psiquiatría y de la medicación, es decir, tiene mucha importancia la medicación en seguir un tratamiento en el grupo, es una de las condiciones también que como grupo sostenemos, que los participantes puedan seguir su medicación. Pero digo, son otro tipo de pastillas a través del arte. Para mí tendría que dar más importancia a esto, ya sea en ámbitos universitarios, también acá en las diferentes instituciones, porque tiene efectos positivos no solamente en el encuentro, en la sociedad, sino también en la catarsis que se realiza en cada encuentro, en cada obra, ellos también escriben y es un vuelco importante, en cuanto a lo terapéutico».
– ¿Cómo define la inclusión en el contexto teatral?
«Yo creo que pensando en la inclusión en el contexto teatral se piensa que a la persona en situación de discapacidad o con algún diagnóstico en salud mental, se la debe incluir en la sociedad. Justamente ese paradigma, que es opuesto al paradigma integrador, lo que busca es que la sociedad justamente se incluya a las necesidades que tienen las personas en situación de discapacidad. De esa manera se eliminan las barreras porque todos en alguna manera tenemos un cierto grado de discapacidad. Es decir, por ejemplo, yo te pregunto a vos si estás en este momento capacitada para estar arriba de un escenario y actuar. No sé si lo podrías hacer, pero estas personas tienen esa capacidad de poder hacerlo. Entonces, si pensamos a la discapacidad en cuanto a situación, en cuanto a barrera social, en este sentido me parece que estar dentro del registro de inclusión es valedero siempre y cuando luego se bajen políticas en el territorio, si lo pensamos solamente así, incluimos».
– ¿Cómo define el concepto de «sanar a través del arte» en el contexto de su trabajo?
«Yo creo que se produce, trabajamos con técnicas también y diferentes conceptos. Está centrada la experiencia en el acompañamiento terapéutico y el acompañamiento terapéutico tiene mucho de terapéutico en cuanto a un concepto freudiano que es la transferencia, entonces, eso es lo primero. Después otro concepto freudiano que es la catarsis también, en cuanto a vuelco de esas emociones, de esas tristezas, angustias, ansiedades, que ya no quedan ahí dentro de esas cabezas, sino que son volcadas en un papel para luego llevar a una obra de arte. Creo que encuentras un día sanador ahí, en poder desplegar, hacer un desplazamiento. Y por otro lado, en que ya no se está solo, ya se pertenece, o sea, hay un grupo de pertenencia que aloja, es otro concepto freudiano que es grupo que aloja. Y justamente no aloja desde una mirada que estigmatiza, que juzga o que te va a resaltar lo negativo de la vida de las personas, sino todo lo contrario. Se resalta lo positivo y lo que la persona padeciente tiene para brindar».
«Y por otro lado, es que una vez se realizaba la obra de teatro, se les aplaude, generalmente en la vida no, eso no sucede, se les aplaude de pie. Es decir, que no es la persona que estaba internada o atada en una cama de una institución psiquiátrica, sino que ahora es una persona que está dentro de una escena de teatro y la están aplaudiendo de pie».
Natalia Palacio – Tec. Acompañante Terapéutica – Actriz – Directora Teatral – Coordinadora de Grupos de Teatro Terapéutico – Militante Antimanicomial






