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¿Sabías que el Naranjal de Pereda existió antes que Concordia y guarda más de 300 años de historia?

¿Sabías que el Naranjal de Pereda existió antes que Concordia y guarda más de 300 años de historia?

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Mucho antes de que Concordia existiera como ciudad, esta zona ya era un punto estratégico de la región. Hoy conocemos el lugar como Naranjal de Pereda, pero detrás de sus construcciones y barrancas se esconde una historia que incluye jesuitas y guaraníes, un antiguo salto de agua que hoy permanece bajo el lago, el paso de miles de personas junto a Artigas, y hasta saladeros que exportaban productos al exterior.

Un salto de agua que dio origen a todo

Hace más de 300 años, navegar por el río Uruguay no era precisamente sencillo. El Salto Chico, que hoy permanece oculto bajo las aguas del lago, podía alcanzar hasta diez metros de altura, por lo que las embarcaciones debían descargar sus mercaderías y continuar parte del recorrido por tierra.

Mapa de la época
Mapa de la época

Fue en este contexto que, tras una creciente, se instaló sobre esta costa un pequeño paradero. Se lo llamó Itú, una palabra guaraní que significa “salto”, justamente por el accidente geográfico que marcaba la zona. Allí comenzaron a establecerse jesuitas, charrúas, yaros y bohanes, formando un pequeño poblado que ya aparece registrado en un mapa de 1722.

Es decir, mientras Concordia se acerca a sus 200 años de fundación, este lugar ya llevaba más de un siglo de historia. Según la información histórica relevada en el sitio, ese antiguo asentamiento terminó siendo uno de los puntos que dieron origen tanto a Concordia como a la ciudad de Salto.

El día que Artigas cruzó el río con miles de personas

Otro de los capítulos más sorprendentes ocurrió en 1811. En medio del avance portugués sobre la Banda Oriental, José Gervasio Artigas cruzó el río Uruguay hacia esta costa acompañado por miles de hombres. Ese episodio, conocido como el Éxodo Oriental, es el que representa el monumento ubicado en el camino hacia el Castillo San Carlos. Un monumento que muchos concordienses conocen, pero cuyo significado no siempre está tan claro.

En el año 1867 se construyó además la residencia que funcionaba como casa y administración del saladero. Su propietaria fue Eloísa Acosta de Bica, de origen uruguayo, casada con el coronel Manuel Bica. Décadas más tarde, el lugar se transformó en escenario de la primera gran actividad económica de Concordia: la industria saladeril. Allí funcionó una importante producción de charqui y tasajo, mientras que también se aprovechaban los cueros y la grasa para fabricar velas y jabones. La producción era tan grande que algunos de esos productos llegaban a exportarse a países como Brasil y Cuba. Para imaginar la magnitud de aquella actividad, basta pensar en la enorme cantidad de trabajadores e infraestructura que requería un establecimiento de este tipo.

Eloísa Acosta de Bica, primera propietaria de la casa
Eloísa Acosta de Bica, primera propietaria de la casa

Con el paso de los años, la propiedad tuvo distintos dueños hasta llegar a manos de los hermanos O’Connor, ingleses de origen irlandés. David O’Connor fue incluso tres veces intendente de Concordia y participó en distintos proyectos importantes para el crecimiento de la ciudad.

David O´connor
David O´connor

¿Y por qué se llama Naranjal de Pereda?

El nombre también guarda su propia historia. Las primeras naranjas de la región habrían llegado de la mano de los jesuitas y, con el tiempo, esa zona quedó identificada como El Naranjal. Luego, hacia la década de 1920, la propiedad fue adquirida por Celedonio del Corazón de Jesús Pereda, el cuarto hombre más rico del país en ese momento, miembro de una de las familias ganaderas más importantes. Pereda compró el lugar principalmente para realizar remates de ganado, y su apellido terminó sumándose al nombre con el que conocemos al sitio hasta hoy.

la Casa en su mejor momento
La Casa en su mejor momento

Después de los Pereda, el predio pasó por una etapa mucho más inesperada. Un grupo de familias concordienses proyectó transformar el lugar en una clínica psiquiátrica. Se hicieron modificaciones y comenzaron algunas obras, pero el proyecto nunca obtuvo la habilitación y quedó inconcluso. Ya en 1984 un incendio apagó lo poco que quedaba en pie y así empezó en el lugar un largo olvido. 

Hoy, el Naranjal de Pereda sigue siendo mucho más que una casona antigua. En este mismo entorno se pueden recorrer más de 300 años de historia, desde el antiguo paradero Itú hasta el paso de Artigas, el auge de los saladeros y los proyectos que quedaron a mitad de camino.

Porque, como suele ocurrir con los lugares más históricos, sus paredes cuentan una historia. Pero en este caso, también lo hacen el río, las barrancas, las ruinas y un paisaje que, sin que muchos lo sepan, guarda buena parte del origen de Concordia.

Fuente: Despertar Entrerriano

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