“La enfermería evolucionó muchísimo y también lo hizo el rol que ocupamos dentro del sistema de salud” Daniela Güida, enfermera profesional
En esta edición N° 170 de Entrevistados, Despertar Entrerriano conversó con Daniela Güida, enfermera profesional desde hace 14 años, para conocer cómo es el detrás de escena de una profesión fundamental dentro del sistema de salud. En el marco del Día Internacional de la Enfermería, que se conmemora cada 12 de mayo, en conmemoración del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la fundadora de la enfermería moderna. Durante la entrevista Daniela reflexionó sobre los cambios que atravesó la profesión, la importancia de la atención humanizada y el enorme desafío emocional que implica acompañar pacientes y familias todos los días. Aunque asegura que nunca imaginó convertirse en enfermera, hoy reconoce que encontró en esta vocación una profesión que la transformó personal y profesionalmente.
¿Hace cuánto tiempo sos enfermera y cómo llegaste a elegir esta profesión?
“Soy enfermera desde hace aproximadamente 14 años. En ese momento de mi vida lo elegí más como una salida laboral rápida y estable porque tenía a mis chicos chiquitos y necesitaba una profesión que me permitiera trabajar. La realidad es que yo jamás me imaginé siendo enfermera. Nunca fue ese sueño de chica de decir ‘quiero dedicarme a esto’. Cuando terminé la secundaria tenía muchísimas ideas en la cabeza, quería estudiar distintas cosas, desde abogacía hasta arquitectura, pero por cuestiones económicas no se pudo y también me costaba decidirme. Incluso estudié enfermería ya de grande, no fue algo inmediato después de terminar la escuela. Pero resultó. Me gustó muchísimo estudiar, me gustó la carrera y cuando me recibí sentí una autorealización enorme. Hoy siento que fue una muy buena elección.”
¿Con qué te encontraste cuando pasaste de estudiar a trabajar realmente en el ámbito de la salud?
“Fue un choque grande porque una cosa es lo que uno aprende en los libros y otra muy distinta es la práctica real. Yo era muy buena alumna, me iba muy bien en la parte teórica, en técnicas, en procedimientos, pero cuando llegué al campo laboral sentí que no sabía nada. Hay un abismo entre lo ideal que uno estudia y la realidad con la que se encuentra todos los días. Por suerte tuve personas que me ayudaron muchísimo, compañeros que me formaron y me acompañaron en el proceso. Creo que en enfermería uno nunca deja de aprender porque constantemente tenés que adaptarte, reinventarte y aprender nuevas formas de trabajar.”
¿Cómo describirías un día normal dentro de tu trabajo?
“La enfermería tiene algo muy particular y es que los cuidados nunca se detienen. La guardia continúa constantemente. Entonces, cuando llegamos al trabajo, lo primero que hacemos es tomar la guardia. Eso significa que el compañero que termina su turno nos cuenta todo sobre los pacientes: cómo pasaron la noche, si tuvieron dolor, qué tratamientos tienen, qué estudios quedaron pendientes, cuáles son las preocupaciones principales. Después revisamos carpetas, tratamientos médicos, organizamos la medicación y recién ahí salimos a la sala”.
Agregó: “Ahí empieza el contacto directo con el paciente. Si no lo conocemos, hacemos una especie de entrevista para entender quién es, cómo está, qué antecedentes tiene, qué dispositivos utiliza, cómo se encuentra física y emocionalmente. También controlamos signos vitales, que son fundamentales porque brindan muchísima información sobre el estado del paciente. Luego todo eso debe quedar registrado en un sistema. Finalmente llega la etapa del cuidado propiamente dicho: higiene, confort, curaciones, medicación, controles y resolver todas las necesidades que van surgiendo.”

¿Qué cambios notaste en la profesión desde que empezaste hasta hoy?
“Los cambios son enormes y muchas veces uno no los nota hasta que los pacientes mismos te lo hacen saber. Hay cambios estructurales, tecnológicos y también humanos. Antes se trabajaba muchísimo con papel, ahora casi todo está sistematizado. Una radiografía antes se veía en placas físicas y hoy podés verla desde una computadora. Pero más allá de eso, creo que el cambio más importante está en la atención humanizada. Los pacientes hoy valoran mucho sentirse escuchados, acompañados y tratados con respeto. Muchas personas nos dicen que se sienten cómodas, contenidas, y eso habla de un cambio en la forma de trabajar. La enfermería evolucionó muchísimo y también lo hizo el rol que ocupamos dentro del sistema de salud.”
¿Cuál sentís que fue el mayor desafío de tu carrera?
“El desafío es diario porque todos los días te enfrentás a situaciones distintas, pero en lo personal creo que el más difícil tiene que ver con acompañar procesos de fin de vida. Yo trabajo mucho con adultos mayores y pacientes ancianos. Uno cuando empieza idealiza que todos los pacientes se van a curar y volver a sus casas, pero la realidad es que hay situaciones donde la medicina ya agotó sus recursos. Ahí entra en juego la humanidad, la empatía y la capacidad de acompañar con respeto y contención. Eso es muy difícil emocionalmente y requiere muchísimo tacto.”
En el marco del Día Internacional de la Enfermería, ¿qué significa hoy ser enfermera dentro de la sociedad?
“Es muy importante entender cómo evolucionó la profesión. Mucha gente conoce el 21 de noviembre como el Día Nacional de la Enfermería, pero el 12 de mayo tiene que ver con Florence Nightingale, quien revolucionó la enfermería moderna y le dio bases científicas a la profesión. Antes la enfermería estaba muy ligada solamente al cuidado religioso o asistencial. Hoy la profesión es muchísimo más amplia. No solo cuidamos pacientes, también prevenimos enfermedades, educamos en salud y trabajamos para mejorar la calidad de vida de las personas. En mi caso soy enfermera comunitaria, egresada de UADER, y nuestro trabajo también apunta a prevenir enfermedades y enseñar hábitos saludables para evitar que las personas vuelvan a enfermarse.”
¿Qué es lo más gratificante que te dejó esta profesión?
“Sin dudas, el reconocimiento humano. A veces para nosotros ciertas acciones son parte de la rutina, pero para el paciente significan muchísimo. Que una persona te agradezca, que una familia reconozca el cuidado que brindaste o incluso cruzarte alguien en la calle que te recuerde con cariño, eso no tiene precio. Creo que lo más gratificante es sentir que pudiste ayudar realmente a alguien en un momento difícil de su vida.”

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere estudiar enfermería?
“Que nunca deje de formarse. Nosotros aprendemos herramientas básicas durante la carrera, pero después el aprendizaje continúa toda la vida. Hay que tener curiosidad, investigar y no dejar que el sistema te vuelva automático o rutinario. A veces pasa que el trabajo te consume y terminás haciendo todo mecánicamente.
Si pudieras volver atrás en el tiempo, ¿volverías a elegir este camino?
“Sí, definitivamente sí. Lo único que cambiaría sería haber empezado antes. Me hubiese gustado descubrir antes esta profesión. Pero las circunstancias me llevaron a elegirla más adelante y hoy no me arrepiento para nada. Me dio muchísimas herramientas, crecimiento personal y estabilidad laboral. Además, es una profesión necesaria y muy valiosa.”
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