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Despejando dudas con el corredor inmobiliario Dario Vittori: qué tener en cuenta antes de dar el paso hacia la independencia

Despejando dudas con el corredor inmobiliario Dario Vittori: qué tener en cuenta antes de dar el paso hacia la independencia

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Irse a vivir solo, alquilar, comprar un terreno o pensar en una inversión inmobiliaria son decisiones que suelen generar muchas dudas, sobre todo cuando se trata de dar los primeros pasos hacia la independencia o de definir qué hacer con los ahorros. Las alternativas existen, pero cada una implica distintos niveles de inversión, riesgos y proyección a futuro. Para despejar esas inquietudes y entender mejor qué variables analizar antes de tomar una decisión, Despertar Entrerriano conversó con Darío Vittori, corredor inmobiliario oriundo de Concordia, quien trabaja junto a su socio Facundo Pessoa en la firma Pessoa Vittori Negocios Inmobiliarios, con actividad tanto en Concordia como en Federación.

¿Qué alternativas existen hoy para alguien que quiere irse a vivir solo?

Partiendo de la base de esa consulta, si una persona quiere independizarse tiene principalmente tres alternativas: alquilar, comprar un terreno o invertir en un lote o terreno, muchas veces de manera financiada.

El alquiler suele ser la solución más inmediata para resolver la vivienda cuando alguien quiere independizarse. Por otro lado, la compra de un terreno puede pensarse como un proyecto a futuro para construir y, al mismo tiempo, como una forma de resguardar el patrimonio. En ciudades como Concordia o Federación, donde el valor del metro cuadrado todavía no está tan revalorizado, considero que invertir en un terreno puede ser una muy buena alternativa. De todas formas, siempre va a depender de las prioridades de cada persona.

Si hablamos específicamente del alquiler, ¿cuáles son las principales ventajas pensando en estabilidad y proyección a futuro?

La primera ventaja es que permite independizarse sin tener un capital inicial grande. Hay que diferenciar claramente el tamaño de inversión entre alquilar y comprar un terreno. Para alquilar necesitás menos dinero para comenzar. Otra ventaja es la flexibilidad. Si comprás un terreno, vas a tener una propiedad fija en una ciudad y probablemente pensar en construir allí. En cambio, alquilar te da la posibilidad de cambiar de lugar. Hoy podés alquilar en Concordia, mañana en Federación, en Santa Fe, en Buenos Aires o incluso mudarte a otro lugar.

Además, alquilar no requiere mantenimiento estructural. Cuando uno vive en una propiedad alquilada, el contrato establece ciertas responsabilidades mínimas para el inquilino, pero no tenés que ocuparte de cuestiones estructurales como sí sucede cuando sos propietario de un terreno o una casa, donde aparecen gastos de mantenimiento, impuestos o cuestiones como el corte de pasto.

¿Y cuáles serían las desventajas del alquiler?

La principal desventaja es que el dinero que uno paga todos los meses no genera un incremento en el patrimonio personal. Es una inversión en la calidad de vida, porque te permite vivir solo, pero ese dinero no vuelve en forma de propiedad.

También hay una cuestión de aumentos de precio y de cierta inestabilidad a largo plazo. Dependés siempre de la decisión del propietario. Puede pasar que no quiera renovar el contrato o que cambie el destino de la propiedad, por ejemplo, que decida venderla, hacer un salón de eventos o construir un edificio. Entonces siempre existe esa dependencia de lo que decida un tercero.

Pasando a la compra de un terreno, ¿qué aspectos debería tener en cuenta una persona antes de tomar esa decisión?

Hay varios puntos importantes. El primero, y probablemente el más relevante, es la ubicación y el crecimiento de la zona. Muchas veces compramos por intuición o porque el barrio nos resulta familiar, pero es fundamental analizar la proyección que puede tener ese lugar. También es clave ver si la zona está cerca de servicios esenciales y si no se trata de un lugar demasiado aislado o suburbano. La ubicación termina impactando directamente en la calidad de vida futura.

Otro aspecto fundamental son los servicios. Al momento de comprar, tiene que quedar muy claro con qué servicios cuenta el terreno. Lo mínimo indispensable sería luz, agua y cloacas. Después hay otros servicios que pueden sumar valor, como pavimento o gas natural. Y algo muy importante es la parte legal. Siempre recomiendo asesorarse con un corredor inmobiliario de confianza, porque nosotros trabajamos directamente con escribanías y podemos verificar la situación legal del terreno. Hay que revisar que existan planos, que el terreno se pueda escriturar y que toda la documentación esté en regla.

Además del valor del terreno, ¿qué gastos adicionales aparecen al momento de comprar?

Siempre hay que contemplar costos extras. Por ejemplo, si hablamos de un terreno de 15.000 dólares, ese es el precio base de la operación, pero hay otros gastos que se suman. Los honorarios inmobiliarios suelen rondar el 3%, que es lo que regula el Colegio de Corredores. A eso hay que agregar los honorarios de escribanía, los impuestos, los sellados y los certificados registrales.

En términos generales, todos esos gastos adicionales pueden representar entre un 6% y un 10% del valor del terreno. En un ejemplo de 15.000 dólares, una persona debería prever aproximadamente unos 1.500 dólares adicionales para completar toda la operación.

Cuando se habla de invertir en un terreno, ¿a qué se refiere exactamente ese concepto?

Muchas personas que compran un terreno lo hacen pensando en la casa propia, pero desde mi punto de vista también es una reserva de valor. Si la compra se hace en un lugar con proyección de crecimiento, la tierra suele revalorizarse con el tiempo.

Hay ejemplos muy claros en Concordia. Zonas como Masvernat o la zona de calle Concejal Veiga, que hace algunos años tenían terrenos muy económicos, hoy se revalorizaron mucho porque se desarrolló un corredor comercial importante. En algunos casos, terrenos que valían 15.000 dólares hoy pueden valer 45.000, 50.000 o incluso 60.000 dólares dependiendo de la ubicación.

Eso significa que, en ciertos casos, la rentabilidad puede ser muy alta. Por supuesto, siempre hablando de compras bien realizadas. Algo similar ocurrió también con zonas como Nebel, que con el paso del tiempo se fueron valorizando. Cuando hablamos de invertir, entonces, hablamos de hacer que nuestros ahorros tengan una plusvalía con el tiempo. Muchas personas optan por plazos fijos o por comprar dólares, pero la inversión inmobiliaria, si está bien pensada, puede generar un retorno importante.

Si alguien quiere interiorizarse más sobre estas inversiones, ¿a quién debería acudir?

Lo ideal es acercarse a una inmobiliaria matriculada. Hay muchos colegas en la ciudad con experiencia que pueden orientar a las personas y ofrecer distintas alternativas de inversión para acceder al primer terreno. Los corredores inmobiliarios trabajamos mucho con el sueño de las personas. Muchas veces lo que vendemos es justamente esa ilusión de tener el primer terreno, imaginar la casa propia o empezar un proyecto de vida.

Desde tu mirada profesional, ¿cuál de estas opciones requiere mayor capacidad de ahorro o respaldo económico?

La opción que requiere menos capital inicial es alquilar. Generalmente solo se necesita el depósito, el primer mes de alquiler y una garantía. Después viene la compra de un terreno, que ya implica una inversión mayor, aunque en muchos casos puede hacerse con una entrega inicial y financiación.

Y el paso que requiere más inversión es comenzar a construir. Allí ya intervienen otros factores como el diseño de la vivienda, el trabajo con arquitectos o maestros mayores de obra y una planificación más compleja. En la mayoría de los casos, el proceso suele ser ese: primero alquilar, después comprar un terreno y finalmente construir.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que suelen cometer las personas cuando toman estas decisiones?

Uno de los errores más comunes es comprar sin analizar la zona. Otro es no revisar correctamente la documentación del terreno. También ocurre que muchas personas no contemplan los gastos adicionales de la operación o se comprometen con una financiación sin evaluar si realmente podrán sostener las cuotas en el tiempo. A veces uno se entusiasma, dice “sí, puedo”, pero después en la cuota tres o cuatro se vuelve difícil sostener el pago. Por eso siempre digo que una decisión inmobiliaria tiene que pensarse en el largo plazo.

Para cerrar, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere independizarse?

Lo primero es consultar con un profesional. Muchas veces las personas se acercan a la inmobiliaria con una idea general y nosotros podemos ayudarlas a evaluar qué opciones se adaptan mejor a su situación. Después hay algunos puntos clave: lograr cierta estabilidad de ingresos, desarrollar capacidad de ahorro y definir el horizonte personal. Es decir, preguntarse si quiere quedarse en la ciudad, si quiere invertir allí o si busca otra cosa.

También es importante tener un objetivo claro: si la compra es para inversión, para construir o para vivir. Y, finalmente, evaluar siempre el nivel de riesgo financiero. Comprar un terreno implica asumir gastos de mantenimiento, impuestos, delimitación del terreno o instalación de servicios. Cada decisión depende mucho del proyecto de vida de cada persona, pero lo importante es tomarla con información y pensando en el futuro.

 Ruben Dario Vittori

Mat. 1569 C.I.E.R

PESSOA VITTORI INMOBILIARIA

3456255140 – 3456413676

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