La noche del lunes 6 de marzo de 2023 alrededor de las 21.00 hs, sucedían dos hechos atroces en la ciudad de Concordia. En calle Guarumba 27 yacía sin vida el cuerpo de Valeria Leoncino, joven de 25 años de edad, asesinada de tres tiros. A las pocas cuadras de la escena del crimen, frente a la puerta de ingreso del Club Hípico, sobre avenida Eva Perón, el cuerpo de su atacante, Carlos Passarella quien se suicidó.
El agresor trabajaba en una tapicería de la ciudad céntrica de Concordia, junto a su padre.
Con Valeria no eran novios, ni pareja, no salían.. pero se conocían. Ella le prestaba servicio de trabajo para la tapicería que tiene el padre de Passarella, y desde la empresa, le daban cosas para que la chica arregle.
Pero ¿por qué llegó a matarla? “Él estaba obsesionado”, aseguraron amistades de la víctima.
El hecho de sangre ocurrió al pie de una escalera que da al departamento donde alquilaba Leoncino, según testimonios de vecinos de la zona y videos de las cámaras de seguridad de los mismos el femicida “la estuvo esperando apoyado en el auto alrededor de 40 minutos que bajara, sacó un arma del baúl, nosotros escuchamos tres disparos, pensábamos que se trataba de un robo, cuando nos acercamos aparecieron dos chicas corriendo que nos dijeron que la había matado; en las cámaras se ve como después de eso él se va como si nada, hizo dos cuadras, estacionó y se quitó la vida”.
Mientras Passarella la esperaba, Valeria había hablado con unas amigas (las que los vecinos vieron salir corriendo) y les pidió que se acercaran a su domicilio porque, quién más tarde se convertiría en su verdugo, la intimidaba apoyado sobre su vehículo, un Ford Fiesta de color blanco.
Desconocidas son las causas que llevaron a Leoncino a salir de su domicilio, pero apenas la víctima puso un pie fuera del edificio, el atacante la ejecutó a quemarropa. Las amigas huyeron de la trágica escena y el femicida subió a su vehículo y se dio a la fuga por avenida Eva Perón, para luego finalizar con su vida.
Al llegar la policía, el cuerpo del masculino fue encontrado en el interior del automóvil.
Claudia García, periodista de Radio Ciudadana de Concordia, fue tomada como testigo y presenció el momento en el que allanaron el auto y dijo que «vi cada detalle desde el momento que abrieron el vehículo. Fue fuerte. No pudieron dar con otra llave y los bomberos tuvieron que romper uno de los vidrios de la puerta trasera y pudimos ver cómo se encontraba el cuerpo de este hombre», precisó que Passarella «tenía un arma 9 milímetros con un cargador de 12 balas, de las cuales seis estaban ocupadas. La bala con la que se dio en la cabeza estaba incrustada en el apoyacabeza. Dentro del vehículo, además de otros cartuchos y balas completas, había una caja con unos 50 cartuchos más y gas pimienta. Según el segundo testigo, en el baúl del auto había sogas y una carta».
«La carta decía que él se había cansado del boludeo, que no daba más y que cualquier queja o agradecimiento se tenían que dirigir a su tumba porque se iba a suicidar», según García “se entiende que el pibe sabía lo que hacía y que estaba decidido a hacer lo que hizo».
El fiscal José Arias se hizo presente en el lugar de los hechos, y expresó su preocupación a la prensa, “una víctima mujer atacada por un hombre, evidentemente obsesivo, con un interés hacia la chica, o pretendiendo formar una relación y, ante el rechazo, encuentra este camino, quitar la vida, porque no admite otra posibilidad”, la pregunta sería ¿por qué no se admite otra posibilidad?, según el fiscal «se trata de cosificar a la mujer y no dejarla hacer su vida, simplemente, estás conmigo o no estás con nadie”.
El titular de la Jefatura Departamental de Policía de Concordia, Juan Beguerie, también presente en el lugar dijo que «todo es materia de investigación y es muy prematuro para dar especificaciones, tenemos identificado el arma, pero tenemos que ver cómo hizo este muchacho para tenerla en su poder».
Aunque aún se está determinando si el arma fue la misma, según testimonios extraoficiales el arma estaría al nombre del padre de Passarella.
A pesar de que no existían denuncias contra este hombre, vecinos afirman que ya habían visto el automóvil de Passarella por la zona y las amigas de Leoncino le confirmaron a la policía local que aunque “ella no quería tener ningún tipo de relación con él”, este estaba “obsesionado” con la joven.
El caso de Valeria Leoncino es un caso más que se suma a otros 43 femicidios ocurridos en lo que va del año en el país, el hecho sucedió justo en horas previas al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
¿Es necesario llegar a estos extremos? ¿Quitarle la vida a alguien porque te rechace? ¿La justicia hace lo necesario para evitar estas situaciones? ¿Qué justicia pedimos ahora que el victimario no está? ¿A qué hay que llegar para que no existan más víctimas como Valeria?
«Basta de matarnos» fue lo que resonó en las redes tras el femicidio en nuestra ciudad.
Se multiplicaron los mensajes de dolor pero …¿Estas voces serán escuchadas? «Triste realidad que nos golpea a diario», «Valeria ya no está. Valeria ya no puede gritar BASTA DE MATARNOS. Valeria no pudo pedir ayuda porque nunca imaginó que esto iba a llegar a quitarle la vida. Valeria quizás más de una vez quiso pedir ayuda pero no pudo, ya sea por vergüenza o miedo o ambos», escribió una usuaria.
El periodista Reynaldo Sietecase reflexionó sobre la lucha feminista y la violencia de género y dijo: “De pronto, un macho dice ‘la maté porque era mía. Y en este caso, aún es más delirante, ‘la maté porque no quiso que fuese mía’. Este tipo trataba de acercarse a Valeria y a ella no le gustaba. Entonces, ¿qué hizo este muchacho? Fue directamente y la fusiló en la puerta de su casa”.
¿Hasta cuándo esto va a ser así? ¿Por qué tiene que ser así?
Para finalizar reflexionamos sobre una imagen que ha estado dando vueltas en las redes de nuestra ciudad: “Justicia no se puede pedir porque el tipo se suicidó después que la mató. (…) En Concordia no te toman la denuncia hasta que te pase algo. Pienso, ¿hasta que nos pase lo que le pasó a Valeria? Que locura. La violencia no es solo física. Y generalmente no aparece de un día a otro. Hay violencia sexual, psicológica, económica, verbal. Y es como una telaraña que va tejiéndose de a poco. Eso es lo que no saben en Concordia parece. (..) Las calles se van a seguir llenando hasta que ser mujer no sea factor de riesgo. El grito de lucha va a seguir estando hasta que nos dejen de matar cada 26 horas. Y en serio que nadie más nos diga exageradas sin pensar en Valeria y en todas las demás. El 8 de marzo no se festeja, se conmemora. Porque ojalá algún día sea un feliz día para nosotras”.






