“Va a ser un acontecimiento para todo el país”: el obispo de Concordia habló sobre la llegada de León XIV a la Argentina
La confirmación de la visita del papa León XIV despertó expectativa dentro y fuera de la Iglesia. Entre el 8 y el 11 de noviembre, el pontífice recorrerá Buenos Aires, Córdoba y Luján, en el marco de su primera visita a la Argentina. En diálogo con Despertar Entrerriano, el obispo de Concordia, Gustavo Zurbriggen, contó cómo se vive la espera, qué representa para la comunidad y hasta recordó sus propias experiencias durante las visitas de Juan Pablo II.
Hay visitas que aparecen en el calendario y hay otras que, por lo que representan, parecen empezar mucho antes de la fecha señalada. La llegada de León XIV a la Argentina pertenece a este segundo grupo. Después de casi cuatro décadas sin una visita papal al país, el anuncio del Vaticano convirtió al próximo mes de noviembre en una fecha que ya comienza a generar expectativa.
Para conocer cómo se prepara la Iglesia y qué significa este acontecimiento desde la mirada de la diócesis de Concordia, dialogamos con Monseñor, quien asumió su labor pastoral en Concordia el 1 de septiembre de 2023: “Soy santafesino, he sido sacerdote en la diócesis de Rafaela durante 21 años”, comenzó contando. Antes de llegar a Entre Ríos, también fue obispo de la Prelatura de Deán Funes, en el norte de Córdoba, durante casi 12 años. Con ese recorrido detrás, el obispo habló sobre un acontecimiento que, según entiende, trasciende las fronteras de la Iglesia Católica.

Una visita esperada y un Papa con raíces latinoamericanas
La noticia fue recibida, según explicó el obispo, con una sensación que resume buena parte de la expectativa que comenzó a instalarse: alegría. “La información primera, que nos da muchísima alegría porque fue largamente esperada, fue la confirmación de la visita del Papa a la Argentina”, sostuvo. León XIV llegará al país entre el 8 y el 11 de noviembre, después de pasar por Uruguay y antes de continuar su viaje hacia Perú, donde permanecerá varios días. El recorrido oficial contempla Buenos Aires y Córdoba.
Para él, sin embargo, la importancia de la visita no se limita a quienes profesan la fe católica. “Que venga el Papa es para nosotros una alegría, yo creo, para los católicos, claro, porque es el sucesor de San Pedro que viene a confirmarnos en la fe, pero también es acontecimiento para el país”, afirmó. Y ahí aparece uno de los aspectos que, para el obispo, puede explicar la particular expectativa que genera este pontífice: su vínculo con América Latina.

Aunque nació en Chicago, Estados Unidos, Robert Francis Prevost desarrolló una parte fundamental de su trayectoria religiosa en Perú. Allí fue misionero, trabajó durante años y posteriormente se desempeñó como obispo de Chiclayo. También fue superior general de la Orden de San Agustín, una responsabilidad que lo llevó a recorrer distintos países: “Es un hombre que tiene cultura americana porque nació en Estados Unidos, pero un hombre inculturado en el mundo latinoamericano, en el Perú, en zonas rurales del Perú, que lo hace muy nuestro”, explicó Frubrigen.
Esa cercanía cultural, sumada a su dominio del español, genera una particular identificación en la región. Para el obispo, se trata de una característica que puede hacer que muchas personas lo perciban como alguien cercano: “Creo que es una persona muy agraciada en ese sentido y que lo esperamos porque creo que nos va a hacer mucho bien escucharlo y tratarlo”. Pero hay algo más. León XIV no llega solamente como una figura religiosa: también lo hace como un referente de alcance internacional. “Yo creo que mucha gente, aún los no católicos, se van a sentir, muchos, no digo todos, muy entusiasmados y deslumbrados por la visita de este hombre que es un referente mundial”, expresó.

De Juan Pablo II a León XIV: recuerdos de una visita que quedó en la memoria
Para entender el peso que puede tener una visita papal en la sociedad argentina, Monseñor no necesitó recurrir únicamente a los libros de historia. Él mismo vivió las dos visitas de Juan Pablo II al país. La primera ocurrió en 1982, en plena Guerra de Malvinas. En ese momento, Gustavo tenía apenas 18 años y estaba realizando el servicio militar.
Su recuerdo está ligado a una circunstancia muy particular: Juan Pablo II tenía previsto viajar a Inglaterra y, en medio del conflicto bélico, decidió incluir a la Argentina en su recorrido. “El Papa vino porque tenía un viaje programado a Inglaterra, programado con mucho tiempo, y entonces justo cuando estaba la guerra entre Argentina e Inglaterra, el Papa no quiso dejarnos solos”, recordó. Para el entonces joven Zurbriggen, aquel gesto quedó grabado como una muestra de cercanía. “Después de ir a Inglaterra vino un día a la Argentina, que fue un gesto muy grande de un corazón de pastor”, relató.
Cinco años después volvió a encontrarse con una visita papal, aunque esta vez desde otro lugar: ya era seminarista. En 1987, Juan Pablo II permaneció varios días en el país y participó de distintos encuentros, entre ellos la Jornada Mundial de la Juventud realizada en Buenos Aires. “Me acuerdo que era seminarista, fuimos con todos los seminaristas”, contó. El recuerdo no quedó solamente asociado a la multitud que se reunió en la Avenida 9 de Julio, sino también a la experiencia de formar parte de uno de los acontecimientos religiosos más importantes que había vivido el país.

Ahora, casi cuatro décadas después de aquella última visita de Juan Pablo II, la Argentina volverá a recibir a un Papa. Y aunque todavía quedan detalles de la agenda por definir, la Iglesia ya trabaja en la organización del viaje: “Yo pienso que va a suscitar una buena expectativa en gran parte de la sociedad argentina”, anticipó el obispo.
Zurbriggen también llamó a la comunidad a seguir de cerca las novedades. Según explicó, se conoce el período de la visita y algunos de los lugares que formarán parte del recorrido, pero los horarios y detalles de cada actividad se irán comunicando a medida que avance la organización. Y mientras la espera comienza a tomar forma, también aparece una tarea menos visible pero indispensable: preparar todo lo necesario para recibir al pontífice.
El obispo explicó que la Iglesia Argentina convocó a una colecta para los días 22 y 23 de agosto, destinada a colaborar con los gastos que implica la organización de la visita. Logística, escenarios, espacios de prensa y toda la infraestructura necesaria forman parte de una planificación que, según señaló, requiere un importante esfuerzo económico.

Para explicarlo de una manera sencilla, recurrió a una comparación cotidiana: “Uno piensa, cuando en una familia se organiza la fiesta de 15 de una hija, bueno, ahí los padres tienen que empezar a ahorrar con bastante tiempo porque implican tantas cosas para atender bien a los que vengan a la fiesta”.
En ese sentido, aclaró que el objetivo de la colecta es que la comunidad pueda sentirse parte de la preparación. “Cada uno pone lo que quiere y lo que puede”, señaló. El mensaje final del obispo apunta justamente a eso: transformar la espera en participación. “Invito a la comunidad a estar atenta. Ojalá que se vayan entusiasmando con esta espera de la llegada de León XIV en nuestro país”, expresó.
Después de años sin una visita papal y con una gira que llevará al pontífice por Uruguay, Argentina y Perú, noviembre ya empieza a marcarse en el calendario. Para algunos será un acontecimiento religioso; para otros, una oportunidad para volver a vivir una escena que la Argentina no presencia desde 1987. Pero, como planteó nuestro obispo, probablemente sea algo que exceda a la propia Iglesia. La cuenta regresiva, ahora sí, ya comenzó.
Fuente: Despertar Entrerriano.






