1. INICIO
  2. Concordia
  3. Info General
  4. “Va a morir gente en la calle si no hay una acción preventiva”, advirtió el Padre Toler ante el próximo invierno
“Va a morir gente en la calle si no hay una acción preventiva”, advirtió el Padre Toler ante el próximo invierno

“Va a morir gente en la calle si no hay una acción preventiva”, advirtió el Padre Toler ante el próximo invierno

10
0

El sacerdote Néstor Toler, párroco de Nuestra Señora del Valle en Concordia, concedió una extensa entrevista diálogo del que también participó una laica, Ana Guifre.

Toler y Guifre resaltaron los cambios que se están instrumentando en la estructura de la Iglesia Católica, promoviendo la participación de laicos en los consejos pastorales diocesanos, en procura de una mayor transparencia y colaboración en la gestión económica y pastoral, en sintonía con las directrices que vienen del Papa Francisco y continúan con León XIV. La idea es unificar esfuerzos y fomentar un sentido de comunidad en la toma de decisiones.

El padre Toler admitió que, como suele ocurrir ante cualquier intento de cambio, hay algunas resistencias a esta “sinodalidad”. Pero enfatizó que trabajar en equipo enriquece la experiencia y alivia la carga, a la par que consideró que la transformación es más una nueva forma de ser que solo métodos. Y aprovechó para resaltar que hoy la iglesia tiene más libertad y autarquía, lo que permite un compromiso más auténtico con el Evangelio. Esto también implica un proceso de conversión y un regreso a las bases, enfrentando desafíos como las adicciones y las necesidades materiales de las comunidades.

Acción preventiva urgente

Fue en tal contexto que Néstor Toler efectuó una descarnada descripción de lo que está ocurriendo en las barriadas de su parroquia, en Concordia. Habló de la falta de empleo y del narcotráfico, que lamentablemente se ha convertido en un tentador escape para muchos.

La comunidad depende en gran parte del Citrus, que aún no ha comenzado a trabajar, y hay un aumento en la pobreza y la desesperación, describió el sacerdote.

Valoró que la gestión actual procure cortar “con el clientelismo, que era una metodología política de sometimiento y de esclavitud. Está bien. Pero, por otro lado, mientras el gobierno está apuntando a las altas esferas de la economía, la economía concreta es la que cruje, porque no hay fuentes de trabajo”.

“Estamos organizando una reunión con el intendente para abordar la crisis y buscar soluciones, ya que la realidad es dolorosa y se necesita una acción preventiva urgente. La iglesia está trabajando en el barrio, pero el narcotráfico se ha vuelto el benefactor ante la ausencia del estado. Es fundamental que la sociedad reconozca su responsabilidad en esta problemática”, insistió Toler.

Extrema preocupación por el invierno que viene

El párroco de Nuestra Señora del Valle apeló una vez más a un lenguaje directo y crudo para explicar cuán grave es el cuadro de necesidades que la Iglesia avizora en algunas barriadas: “Tenemos que plantearnos una política mínima, porque va a empezar este invierno y yo creo que va a morir gente en la calle si no hay una acción preventiva”.

“La realidad es muy cruda –insistió- y tenemos en Concordia muchas parroquias periféricas, en las que estamos en contacto con la realidad concreta”. Entre esas realidades, mencionó especialmente los estragos provocados por las adicciones. “Tenemos el chico que ya no puede trabajar porque la droga le quemó la cabeza, no entiende, ¿viste? Llegan a las once y media de la noche a golpearte la puerta y vos decís, pero ¿qué le vas a pedir si el otro viene con ojos rojos? Y pide algo para comer o ya ni te piden. Ya sabemos que si te piden una bolsa de arroz es para entregarla en el quiosco para cambiarla”.

”Porque soy cristiano, soy muy humano”

Toler insistió en la imperiosa necesidad de “cambiar la pastoral, porque no se puede seguir siendo o tratar de ser Iglesia como si estuviéramos en una situación ideal, porque tenés que amoldarte a esta situación que se está viviendo. Tenés que ser más humano que sacerdote o más humano que religioso, yendo más allá del rol que tengas que cumplir. En realidad, porque soy cristiano, soy muy humano. El Jesús maestro, que enseña, está muy, muy unido al Jesús buen samaritano. Esto conmueve”, reflexionó.

Toler explicó que desde Nuestra Señora del Valle se ha encarado un trabajo a largo plazo, desde los más pequeños y desde las madres. “Se trabaja con las mamás de adicciones, acá tenemos Narcóticos Anónimos”, detalló.

Recordó que en tiempos recientes desde esferas públicas “se han hecho algunos relevamientos, pero, porque vos hagas un diagnóstico, si no aplicás medicina y no te comprometés, no esperes cambio”, razonó.

“Lo nuestro es ponerle el cuerpo todos los días, armar equipo y planificación a largo plazo. Nosotros, en un barrio que estaba tomado por el narcotráfico, estamos trabajando a veinte años con los nenitos que nacieron y un poquito con las mamás. Con los papás no hemos logrado, intentan, pero no pueden salir porque el barrio está tan contaminado por las adicciones”.

“Es jugarte para decir ‘con estos niñitos vamos, despacito’, que ellos recuperen la confianza, que encuentren espacio. Ahora ya empezamos con la parte formativa y la escuela; no el sistema educativo. Dios quiera y se integre, pero tenés que bajar al barrio y ver, porque una mamá que se droga todos los días no va a mandar al nenito a la escuela, porque no se levanta. Esa es la realidad, una realidad dura que golpea y que, en definitiva, nos interpela a cada uno de nosotros como responsables, como integrantes de esta sociedad”, dijo Toler, y agregó: “duele decirlo, pero en este contexto el narco pasa a ser el benefactor del barrio”.

“Me enamoré de Concordia”

“Nosotros trabajamos en red, trabajamos con el gobierno también, con gente de acá, con personas evangélicas, con ONGs. Como madre Teresa decía, es como una gotita de agua en el mar, en el océano. Ante un problema muy, muy grande, esa gotita tiene que estar”, insistió.

Toler aprovechó para resaltar la solidaridad como cualidad de la gente de los barrios más humildes.

“Yo me enamoré de Concordia porque la gente del barrio tiene unos valores humanos y espirituales que son riquísimos. Si los sabemos potenciar, la solidaridad en ellos es casi connatural. A la pobreza la viven con dignidad, no viven con resentimiento. Esas cosas son valores que tienen una fuerza y esto de la resiliencia. Con poquitito, ellos dan pasos y salen adelante. Con un trabajito hay muchos que tal vez ya dejan de drogarse, porque es así, esa capacidad de auto o reinventarse está muy en el barrio”, resaltó.

Aprovechó para remarcar la urgencia de “liderazgos sanos”. “Necesitan del liderazgo sano, que no tenga otra pretensión, otro interés, que amarlos y hacerlos creer que ellos pueden. Eso me parece re importante, porque cuando los hacemos sentir partícipes en un taller, al tiempito hay un cambio de actitud muy grande”.

Fuente: Tal Cual Chajarí y El Entre Ríos

Instagram
YouTube