Todos los años lo mismo: Escuelas inundadas, clases suspendidas, establecimientos en mal estado ¿Cuál es la responsabilidad del Estado en todo esto?
Todos los años con el inicio del ciclo lectivo, se plantea en algunas escuelas de nuestra ciudad la misma problemática: los establecimientos no se encuentran en condiciones para que los chicos empiecen las clases.
Precisamente este año con las altas temperaturas arrancamos con suspensiones de clases o reducciones de horarios por la ola de calor que afectó a nuestra ciudad. No se trata de que seamos insensibles al respecto y queramos que los chicos sufran de descompensaciones, etc. pero cabe destacar que no todos los establecimientos acataron las medidas, solo los que presentaron escasez hídrica, ya que desde establecimientos privados no tuvieron la necesidad de hacerlo y aseguraron que “estamos trabajando para garantizar la salubridad y comodidad de nuestros estudiantes y personal”.
La problemática aquí es: ¿Acaso los establecimientos públicos que suspendieron las actividades no podían garantizar la salubridad y comodidad para sus alumnos y docentes? ¿Por qué ocurre esto?
Ahora que estamos entrando en otoño-invierno, no es raro que empiecen a aparecer casos de establecimientos con techos en malas condiciones, y entrada de agua a las aulas por goteras y demás; tal es el caso de la Escuela Nº14 “Coronel Antonio Navarro”, que con las lluvias torrenciales del día miércoles 22 de marzo, quedó completamente inundada, ya que la instalación escolar no estaba preparada para soportar las lluvias.
Fue la misma directora de la escuela quien dio a conocer el malestar ante la situación a través de las redes sociales: “Desde el año pasado estamos informando a Supervisión de esta situación; cañerías rotas y tapadas. En cada lluvia, todo inundado pero no es urgente”, lamentó, ya que según sus propias palabras el Consejo General de Educación (C.G.E.) dispone de la información desde el año pasado, 2022. ¿Por qué aún no lo pudieron arreglar? ¿Qué los chicos tengan un lugar en condiciones para poder estudiar no es algo urgente para las autoridades?
“Seguimos insistiendo y reclamando”, concluyó la directora de la escuela ubicada sobre el boulevard San Lorenzo 995, de Concordia.
Un establecimiento, del cual se hizo de conocimiento público que alertaba con mantener las clases suspendidas era la Escuela N°44 “Mariano Moreno”, ya que no contaban con el espacio suficiente para la cantidad de estudiantes que poseen. Y era notoria “la necesidad del edificio propio, que separe la división primaria de secundaria”, según comentó Edith Pereyra, rectora de dicha escuela.
Para ser escuchados sus pedidos por las autoridades pertinentes, la comunidad educativa junto con los docentes, debieron convocar a una marcha hacia la Departamental de Escuelas de Concordia; dicha manifestación terminó por no llevarse a cabo solo porque Fabián Vallejos, director de Departamental de Escuelas, se hizo presente en el lugar con un profesional de Arquitectura.
Desde Zonal Concordia, en su momento, manifestaron que: “No hay una situación edilicia porque esté mal el edificio, la escuela funciona completamente aunque debe tener los defectos que tiene toda obra con cierta cantidad de antigüedad”; y remarcaron que “la situación edilicia no prohíbe el comienzo de las clases”. No prohibía el comienzo de clases, ¿pero en qué condiciones se darían las mismas si las problemáticas no fueran resueltas? ¿Serían las mejores?
Según este asunto, autoridades estatales dejaron la promesa que a la brevedad: «La escuela va a tener un edificio nuevo».
Es lamentable que en reiteradas ocasiones tengamos que ver el mismo patrón para que el Estado tome cartas en el asunto.
El año pasado fue la escuela “Eva Duarte” N°70, que manifestaba que el edificio de la institución no se encontraba en condiciones para brindar clases, ya que presentaban inconvenientes en los sanitarios, que tenían pérdidas en los inodoros y sistemas de carga, azulejos y vidrios rotos, las mochilas antiguas y faltaban asientos y tapas.
Las cubiertas del techo poseían filtraciones y esto causó problemas en los cielorrasos, paredes, pintura y generó manchas de humedad en varias aulas y galerías. También debían cambiarse zócalos y piezas del piso, postigos con mal funcionamiento, ventanas sin vidrio y los picaportes de las puertas.
Tiempo después el gobierno se hizo presente para que se inicie la obra de reparación de los sanitarios, de aulas y de la cubierta de techo.
Otra escuela que evidenció con la lluvia los problemas edilicios que tenía fue la Escuela Secundaria Nº7 “Gobernador General Ricardo López Jordán”, quienes en 2022, reclamaron a las autoridades provinciales para que incluyan obras en su edificio en el Presupuesto de este 2023.
Los principales reclamos, que tuvieron que visibilizarse a través de una volanteada para ser escuchados, fueron: reparación de los portones para la salida e ingreso de los chicos; reemplazo de cerraduras y puertas en diferentes espacios; reparación del playón; reconstrucción total del patio interno y cambio de cañerías; reparación de vereda; construcción de Dirección, Preceptoría, sector administrativo y sala de profesores; y reparación de baños.
Luego aparecieron las autoridades y prometieron realizar reparaciones en el patio que se inundaba con las lluvias fuertes. Asimismo, les prometieron 10 ventiladores.
Es lastimoso que la propia directora haya admitido que “la comunidad de la escuela López Jordán viene pidiendo estas reformas desde el 2014”. ¿Por qué demoran tanto en ser escuchados? ¿Por qué las supuestas reparaciones que se les dan año tras año, no duran y cada inicio o fin de ciclo volvemos a lo mismo?
El año anterior, 2021, fue la Escuela N° 10 “República de Entre Ríos”, la cual reclamaba por la falta de insumos para higiene, sanitización y limpieza; cargos de ordenanzas; necesidad de reposición del tanque de agua inferior por ruptura, con su limpieza necesaria para el agua potable de consumo; la verificación de la red de agua al interior de la institución; el mal estado de las ventanas y los portones de ingreso, y salida de emergencia; y los baños que requerían urgente cambio de mochila para su uso.
Y en el 2022 tuvieron que manifestarse hacia Arquitectura Zonal con los cánticos: “No más promesas, queremos respuestas”, ya que según los mismos “hubo un compromiso por parte de funcionarios políticos para una refacción total del techo, pero no se cumplió”.
¿Por qué se da esto cada vez que van a empezar las clases? ¿Por qué las escuelas no cuentan con las condiciones necesarias para solventar la necesidad de los chicos? ¿Por qué el Estado no toma acción?
Las autoridades aparecen recién una vez que se visualiza la situación y las soluciones que brindan no terminan siendo del todo útiles y duraderas. Según testimonios de algunos docentes, dados a Despertar Entrerriano: “Las escuelas públicas sufren un deterioro en sus edificios porque no hay un mantenimiento sostenido. El Estado hace arreglos pero muchas veces resulta insuficiente. En la mayoría de las escuelas estatales que se realizan obras, son gestionadas por el trabajo de cooperadoras escolares, entonces el trabajo de las familias es de suma importancia para las instituciones. En las escuelas privadas se cobra una cuota y de allí surgen los aportes para mantener o mejorar los edificios”.
¿Llegará el momento en que el Estado logre garantizar las condiciones necesarias para un buen inicio de ciclo lectivo?
Esperemos que realmente se invierta en la educación pública, que no volvamos a tener que suspender las clases por el mal estado de la infraestructura de los edificios y esperemos que si hay establecimientos que necesitan ser reparados las autoridades responsables se hagan presentes a tiempo y se eviten estas situaciones.






