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Tiene 8 hijos, les cocina con productos de su chacra y difunde las recetas en las redes sociales

Tiene 8 hijos, les cocina con productos de su chacra y difunde las recetas en las redes sociales

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Constanza Blanco es madre de 7 varones y de una mujer. En un establecimiento de Tandil, junto a su marido Benito, crían animales, plantan olivos y montaron una huerta que los provee de ingredientes para diversas comidas. En Instagram, ya cuenta con unos 100 mil seguidores.

“Desde chica, mi sueño era vivir en el campo y tener una familia grande”, dice Constanza Blanco, de 41 años, casada con Benito Panighetti, de 49, y madre de 7 varones y una mujer.

Desde hace 18 años, cuando conoció a su marido, vive en una chacra ubicada en Tandil, a unos 7 kilómetros de la planta urbana.

Allí, tienen una huerta donde cultivan una variada cantidad de frutas y verduras. Además, crían animales como gallinas, pavos, conejos, burros, vacas y caballos. También cuenta con una amplia cantidad de árboles, como pinos y olivos. De esta manera, obtienen productos que Constanza utiliza para su otra pasión: la cocina.

“Hicimos la casa en la parte más alta de la chacra, arriba de un cerro. Ahí fuimos armando nuestra casa, que se fue agrandando a medida que nacieron nuestros hijos. Siempre pensamos en tener nuestra granja autosustentable y fuimos armando una plantación de frutales. La huerta está a continuación de la cocina. Además, desde hace 7 años, tenemos un monte de olivos y ya hicimos nuestra primera cosecha. También estamos haciendo un viñedo para el consumo familiar”, detalla al ser entrevistada por TN.

Sus hijos se llaman Benito (17 años), Bernardo (15), Belisario (11), Benancio (8), Beltrán (4), Benjamín (2) y Benicio (7 meses). Mientras que su hija, Catalina, tiene 13 años.

“El nombre de mi marido empieza con B, y una vez que ya tuve 4 hijos, me di cuenta que todos empezaban con la misma letra, y entonces decidimos que los próximos también. Y cuando nació Catalina, dije que si tengo otra nena le voy a poner otro nombre que empiece con C, así las mujeres tienen mi inicial y los varones la del padre. De hecho, me gustaría tener otra nena”, explica.

Con cada miembro nuevo de la familia, siempre se sacan una foto con calabazas. “Es algo que se fue dando, porque yo hago la cosecha todos los años. Y como la hacemos en familia, siempre nos sacábamos una imagen con calabazas, que era muy colorida y pintoresca. Después se fueron sumando más hijos a mi vida, cada año había una nueva cosecha, y todos me sugerían que me la sacara con el nuevo integrante”.

“Todo lo que está en época, lo saco de la huerta. En verano, tenemos tomates y lechuga. Ahora, zanahoria, acelga, apio y verdeo. Por ejemplo, hago puré cuando es época de cosecha de calabazas. La granja que tenemos no es para consumir los animales, sino que tiene un fin educativo para los chicos, para que vayan entendiendo todo lo que hace a la vida de campo, pero sí consumimos los productos que nos dan”, comentó.

Con ingredientes caseros, elabora guisos, panes, yogurt, fideos y hasta postres, como budín hamburgués, galletitas y dulce de membrillo, entre otros alimentos.

En su perfil de Instagram, que creó en 2021 y donde se hace llamar “Coty Granjera”, difunde algunas de sus recetas y ya cuenta con unos 100 mil seguidores. “Empecé en la pandemia con las redes sociales, como algo muy tranqui, que creció un montón durante los últimos meses”.

Al respecto, agrega: “Me gusta cocinar y explicar. Entonces, comparto todas las recetas y secretos, no me guardo nada. En un momento vendía dulces caseros. Ahora ya no me dan los tiempos, porque acá somos muchos. Pero me gustaría que Coty Granjera, a futuro, sea una marca para comercializar lo que producimos”, enfatiza Constanza, quien agrega que, por ejemplo, le gustaría crear su propia firma de aceite de oliva.

Si bien nació y se crio en la localidad bonaerense de Merlo, Constanza desde muy chica está vinculada a la ruralidad. Ya que con su familia vivía en una quinta donde criaban gallinas y caballos. Además, su padre es ingeniero agrónomo.

“Mis padres son muy amigos de los tíos de mi marido. Fue así que me hice muy amiga de mi cuñada, María José, y empecé a ir a Tandil desde muy chica. Ellos tenían un criadero de cerdos y chacinados. Me encantaba ayudarlos y disfrutar de la vida de campo. Por eso, iba todos los veranos. Hasta que, a mis 23 años, nos pusimos de novios con Benito y nos casamos 3 años más tarde”, recuerda sobre cómo nació la relación con su esposo, quien dirige Las Dinas, una fábrica de chacinados con una vasta tradición familiar.

Por último, Constanza cuenta que uno de sus hijos, Benancio, nació con síndrome de Down. El contacto con la naturaleza, asegura, es un aliciente muy importante para su integración.

“No lo detectaron durante el embarazo, nos dieron el diagnóstico cuando nació. Va a la misma escuela que sus hermanos y disfruta de todo esto de la vida de campo: ayuda en la cosecha y le gustan los caballos. Todo eso lo estimula mucho”, concluye.

Fuente: TN

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