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Sergio Brodsky: «La depresión tiene causas que se entrelazan, desde donde participa la dimensión psicológica, social y cultural»

Sergio Brodsky: «La depresión tiene causas que se entrelazan, desde donde participa la dimensión psicológica, social y cultural»

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Despertar Entrerriano dialogó con Sergio Brodsky, Licenciado en Psicología, quien además hace varios años trabaja en Salud Mental del hospital Felipe Heras y en otras instituciones, pero también forma parte de la ONG Lazos en Red, que brega, sobre todo, por la prevención del suicidio.

Rememoramos el 13 de enero, Día Internacional de la Lucha Contra la Depresión, un trastorno emocional que dificulta muchísimo a quienes la padecen, siendo considerada como la primera causa mundial de discapacidad.

-¿Podría hacernos una distinción respecto de estar depresivo y estar triste?

«La división es pertinente, porque no es lo mismo estar triste que padecer un estado depresivo con un cuadro clínico. La tristeza es un sentimiento normal frente a determinadas circunstancias de la vida, incluso es una de las características de este momento histórico. Muchas veces no se da lugar a los duelos, a la tristeza, a la elaboración de situaciones de pérdidas o dolor».

«Muchas veces hay una exigencia social y cultural y hasta económica y laboral de transitar rápido los duelos y las tristezas para volver a adaptarse a las exigencias del mundo. Entonces, es importante hacer esta distinción porque hay un texto de Freud, que se llama «Duelo y Melancolía» donde vemos está diferenciación del duelo como un estado normal, de tristeza frente a situaciones de frustración, de privación, de pérdida. Y la depresión o la melancolía como un cuadro que tiene que ver con el padecimiento, los duelos no necesitan un tratamiento sino un acompañamiento del entorno afectivo de la persona para ser superados. Las depresiones requieren un tratamiento psicológico y eventualmente farmacológico».

-Sobre la superación de la tristeza en el día a día, ¿qué nos puede aportar?

«Hay cuestiones que diferencian de manera decisiva la tristeza y el duelo, de la depresión o la melancolía, como la llama el psicoanálisis. Una de ellas es que la tristeza o el duelo son una reacción frente a una situación de pérdida que sufre el yo y el proceso para superarlo sería el duelo. Hay un periodo de retracción que implica la retracción con los recuerdos que aparecen intensos, por eso el yo aparece ensimismado en recuerdo de lo que se perdió, el yo con toda su energía se retira de los intereses de la vida habitual para utilizar sus energías en la elaboración del duelo. En cambio, una vez realizado ese proceso vuelve a recuperarse el deseo de vivir, la capacidad de amar. La tristeza es un sentimiento normal, válido absolutamente necesario como respuesta, como reacción frente a las pérdidas y como elemento fundamental del procesamiento de un duelo. En cambio la depresión lleva a que las situaciones de pérdida y de dolor, fijen al sujeto a un dolor que le impide elaborar el duelo y que lo llena de un sentimiento de desvalorización».

– ¿Y sobre la superación de la depresión?

«En la depresión como cuadro clínico de padecimiento anímico, aparece una imposibilidad o una dificultad muy fuerte de realizar ese duelo en lugar de sustituir y abandonar ese objeto o situación de pérdida. Freud dice que el yo tiende a identificarse, por tanto, el duelo de esa pérdida y superación se hace imposible en la depresión y la persona queda fijada porque la depresión queda fijado sobre lo anímico y la persona no puede salir de ese estado de dolor, es un dolor más profundo, mucho más intenso, más desgarrador, devastador de las fuerzas vitales del sujeto».

«Esto lo señala también Freud y lo hemos podido corroborar en la clínica, en la depresión aparecen sentimientos que no son normales de aparecer en la tristeza que tienen que ver con una enorme disminución del amor propio, un sentimiento de inutilidad, un déficit sustancial de la autoestima, de la persona sentir que no vale nada, que nadie lo quiere. Hay una identificación con el desecho, aquello que no sirve que no vale, que aparece en la depresión y no aparece en los estados de tristeza. Una enorme crítica sobre sí mismo, la persona es absolutamente impiadosa de las críticas que se hace sobre sí mismo».

– Los estados constantes de estar decaídos, ¿pueden desembocar en una depresión?

«Hay situaciones traumáticas que son tan arrasadoras de lo psíquico, como una guerra, sufrir abusos o violencias de todo tipo, muchas veces esas situaciones crónicas pueden llevar de un estado de dolor y tristeza profunda a una depresión, ya que la depresión tiene múltiples factores de producción, a veces la situación estresante traumática en su magnitud puede generar un estado depresivo, y la situación en la que se produce el padecimiento es menos importante que la magnitud del trauma».

-¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

«Los principales síntomas son la tristeza, el dolor, el desgano, el deseo de estar en cama y dormir todo el día o el insomnio, el pesimismo, una mirada sombría sobre la vida. Una incapacidad absoluta para sentir placer, una pérdida de la vitalidad, sentimientos de vacío, pérdida del sentido de la existencia e ideas de suicidio. Pérdida de interés por el mundo, ensimismamiento, desinterés por lo social».

-¿La depresión tiene siempre una causa?

«Causas que deben ser analizadas desde el paradigma de la complejidad, porque, así como los seres humanos somos complejos, somos sujetos anudados a las dimensiones de lo psicológico, lo social y lo cultural, los padecimientos humanos tienen esa misma lógica compleja. La depresión tiene causas que se anudan, que se entrelazan, desde donde participa la dimensión psicológica, social y cultural; estas últimas son decisivas por que los contextos de crisis económica, social, cultural, de valores donde la ternura y el amor están debilitados en esta sociedad, donde se muestran los lazos de deligación emocional y se hace presente más cruelmente la potenciada propulsión de muerte por la crisis sanitaria por la pandemia, como la crisis del 2001, llevan a un sentimiento de ruindad y propician los cuadros depresivos».

-¿Cuándo hay que consultar para iniciar un tratamiento para tratar una depresión?

«Ante síntomas de tristeza profundos, desbordantes y ante sentimiento de culpa, de desvalorización profunda, aún más cuando hay historias negativas o de quitarse la vida, es decir, sin sentido de la existencia. Es importante consultar con un psicólogo para poder evaluar si es necesario un tratamiento de estas conductas y de estos sentimientos, siempre es mejor la consulta ante cualquier duda de la diferencia entre tristeza y depresión, que un profesional pueda evaluar, distinguir, diferenciar esos procesos para definir en conjunto con la persona y la familia si se requiere o no un tratamiento en el campo de la salud mental».

-¿Cómo acompañar a quién está deprimido, sin que de alguna manera deprima a quién lo acompaña?

«Que pregunta, por que quien acompaña del sector familiar y afectivo, quien sostiene a alguien con depresión siente una carga que es muy desgastante y frustrante. Hay que aclarar que la depresión es una condición absolutamente tratable y que ha existido muchos éxitos terapéuticos en el abordaje de la depresión, pero sin duda eso no significa que sea un proceso sencillo, al contrario».

«Es muy importante que quienes acompañan a quienes están pasando por un proceso de depresión también sean contenidos terapéuticamente, esclarecimiento del acompañamiento y no caer a su vez en una depresión. Administrar los tiempos, organizar los esfuerzos, las energías cuando en una primera etapa el entorno afectivo se esfuerza por acompañar y eso produce un desgaste general de todos los miembros de la familia, un terapeuta puede dar una especie de psicoeducación formal».

«Es importante aclarar que la depresión existe en la adolescencia y en la niñez, no debemos olvidar de que el suicidio que está tan ligado a la depresión, constituye en la adolescencia entre los 15 y los 24 años fundamentalmente la segunda causa de muerte en nuestro país, por eso es tan importante atender los síntomas de la depresión en la adolescencia».

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