Se nos fue el viernes, hasta siempre Marito
El día viernes la sociedad y el atletismo sufrieron un golpe al corazón. Se nos fue Mario Ramírez, atleta en silla de ruedas que supo estar en prácticamente todas las competencias que se realizaron en nuestra ciudad y también, por su pasión, se dio el gusto de viajar y participar en muchas de las importantes carreras que se hicieron en el país.
Marito, como todos le decíamos, siempre estaba y se entreveraba entre los especiales, pero era amigo de todos y por ello era saludado por quienes lo reconocían. Siempre con una sonrisa, contagiando vida y pasión, se prestaba para la largada de toda carrera, en la que simplemente participaba.
Él nunca dijo voy a ganar o quiero ganar, sino que su meta era largar y llegar, sentirse tan atleta como el ganador y un participante de esos que no se doblan fácilmente ante la adversidad, hecho que a la vista estaba más que demostrado. Podríamos decir que tenía asistencia perfecta, porque lo veíamos en la carrera más «chica» hasta la más significativa, como Reyes, por ejemplo. Pero si mal no recordamos se le supo animar a carreras en Buenos Aires, maratones y media maratones, porque su pasión era estar siempre en cada una de ellas.
Recordamos que siempre andaba con su trofeo en su falda, porque ganaba su categoría, hacía podio o lo que fuera, porque si participar para él era felicidad plena, imagínense ganando un premio que por otra parte para él nunca era pequeño y mucho menos insignificante.
La foto o la entrevista para el diario, más por el orgullo de decir «estuve» que por decir «gané», siempre era moneda corriente y hasta lo veíamos en las calles con algún trofeo obtenido. En el fondo, su mensaje era decir «se puede». Se puede tener una adversidad y salir adelante, se puede hacer deporte, se puede participar, se puede siempre estar inserto en la sociedad…se puede, ante todo, sonreírle a la vida y eso era todo lo que contagiaba.
El atletismo seguramente le rendirá homenaje en todo momento, porque se lo merece, se lo mereció siempre por su acompañamiento, por su ejemplo, por sus ganas, porque fue buen tipo, que obvio es más sobresaliente aún. Desde aquí lo queremos recordar listo para largar alguna carrera, lo queremos recordar son su sonrisa, cosas que seguramente generarán un vacío en cada competencia. Pero ten por seguro Marito que tu figura y tu sonrisa serán inolvidables. Hasta siempre querido Mario Ramírez.






