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Rompiendo estereotipos: La historia de Solange Zanandrea, recolectora de residuos

Rompiendo estereotipos: La historia de Solange Zanandrea, recolectora de residuos

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En esta edición de Entrevistados de Despertar Entrerriano, nos encontramos con Solange Zanandrea, recolectora de residuos de nuestra ciudad, en conmemoración al 2 de Octubre, Día Nacional del Recolector de Residuos.

Solange Zanandra es una de las dos mujeres que trabaja en la recolección de residuos en la ciudad de Concordia. Ella ingresó al trabajo hace seis años a través de un concurso en la convocatoria impulsada por el intendente Enrique Cresto para brindar oportunidades laborales a los jóvenes. Al principio, Solange tuvo miedo de no poder inscribirse debido a que el trabajo solía ser exclusivo para hombres, pero finalmente lo logró.

«En realidad siempre, históricamente, fue solamente de hombres. Pensé que no me iban a dar la posibilidad de inscribirme; pero llegué a la mesa de entrada, con toda mi documentación, le digo yo al chico, ¿me puedo inscribir? Y me dice: «¿Vos ves que dice género o algo?», le digo «No». Y entonces me inscribí, y ahí empecé».

Sobre esta experiencia dijo que «primero tenías que tener toda la documentación completa para pasar a la otra instancia que era el curso. Este era presencial con asistencia del 100%. En el curso te daban todo tipo de enseñanzas, no solamente lo que era la recolección, sino lo que era higiene y seguridad, primeros auxilios, y todo eso. Y después venían las prácticas, y al finalizar un examen».

A lo largo de los años, Solange ha roto con los estereotipos de género y ha demostrado que las mujeres también pueden desempeñarse en este campo. En cuanto a su jornada laboral, Solange trabaja de doce a tres de la tarde aproximadamente, ya que a diferencia de otros empleos, el de la recolección es por tarea realizada, es decir, recién finaliza la jornada una vez que el trabajo que tengan que hacer este terminado, por eso puede haber ajustes en el horario según las tareas realizadas. Además, en el caso de Solange, también realiza turnos adicionales.

«Todo está diagramado. Todo es diferente, hay diferentes horarios y diferentes días» explicó, sobre el turno adicional que se encuentra actualmente realizando nos contó que «hoy en día estoy haciendo el turno de la madrugada, de las 4 hasta las 7 de la mañana más o menos. Este turno lo hago con el camión de carga lateral, que es el que levanta los contenedores». Y ella como operaria la tarea que realiza es «levantar toda la basura que está alrededor de los contenedores. Todo eso tiene que estar limpito. El contenedor se vacía, se volvió a bajar y el operario tiene que bajarse y limpiar todo el sector».

En su trabajo diario enfrenta el desafío de subir y bajar constantemente del camión y tener cuidado con objetos afilados en la basura. También menciona que la circulación de otros vehículos puede ser un problema y que a veces la gente no espera pacientemente mientras ellos trabajan.

«Todavía la gente no se responsabiliza de tener cuidado cuando saca la basura con los cuchillos, el vidrio, etc, entonces lamentablemente te vas lastimando. Hay que tener cuidado también porque el camión va en marcha, y uno tiene que correr, subir y bajar. Tenés que tener cuidado de no lastimarte los días de lluvia donde, por ejemplo, en la zona que a mí me toca, el asfalto es resbaloso. Hay otros chicos que le tocan las zonas barriales que por ahí hay mucho barro y demás y en todo eso hay que tener cuidado».

-¿Qué tipo de residuos recoge con más frecuencia?

«Levantamos todo; por ahí lo que no solemos levantar es tierra, porque hay un sector dentro de la Municipalidad que levanta eso, ramas, hojas, pasto, etc, eso no lo levantamos. Aunque a veces lamentablemente nos toca levantarlo, y es una fuerza que tenés que hacer por ahí un poquito más bruta de lo que usualmente, y hay que tener cuidado con los vidrios, jeringas, agujas, cuchillos, platos; o incluso el tema de las ramas, porque no sabemos que son ramas las que están dentro de una bolsa negra por ejemplo, y pueden terminar siendo con espinas y demás, entonces todo eso, en esas cosas hay que tener cuidado».

-¿Cuál es la parte más gratificante de su trabajo como recolectora de residuos?

«La parte más gratificante es el compartir con mis compañeros y eso lo voy a seguir diciendo y lo voy a seguir reafirmando, sosteniendo siempre; el llegar a trabajar, encontrarme con ellos, principalmente con lo que es mi cuadrilla, si lo queremos decir así, mi grupo de trabajo, mis amistades ahí adentro, porque tengo amigos desde que ingresé hasta acá, entonces compartir con ellos es lo más lindo».

«Si tengo un mal día, llego y es otra cosa, se puede decir que en su momento, tanto el trabajo, como los compañeros, ahí adentro te salvan».

-¿Cómo se siente acerca de la importancia de su labor en la comunidad?

«Yo me siento bien, hasta el día de hoy no tuve quejas, he recibido contras y pros, como cualquiera, pero fueron más los buenos augurios que otra cosa, así que no tengo nada que quejarme».

-¿Cómo ha evolucionado la industria de la gestión de residuos desde que comenzó a trabajar en ella?

«Yo creo que bien, hablando en general; puntualmente que yo haya entrado creo que sirvió para que la gente se empiece a dar cuenta, de que la recolección de residuos no es lo que ellos pensaban, que los «basureros», como solemos y me incluyo, solíamos llamar, no son unos simples «negros borrachos y drogadictos» como todo el mundo siempre lo estigmatizó, pero en realidad, yo creo que mejoró en tema gestión más que yo haya entrado, la gestión fue lo que mejoró, vinieron camiones nuevos, vinieron los camiones de carga lateral donde son contenedores mucho más grandes, donde alivian un poquito también el trabajo del operario en el sentido de que ese camión hace un trabajo; alivian el trabajo del operario porque se puede dividir más lo que son las zonas, son contenedores más grandes, contenedores donde tienen capacidad, muchísima más capacidad de tener más basura y demás, ayudaron un montón, no solamente a nosotros como operarios, también a los choferes, porque no es lo mismo andar en un camión viejo a un camión nuevo que puedas ir más cómodo».

-¿Qué consejo daría a las personas sobre cómo pueden contribuir a una gestión de residuos más sostenible?

«Principalmente si hay gente dentro de su casa que son insulino dependientes o tienen algún tipo de problema; la cuestión es que suelen usar agujas, jeringas, y demás, traten de no tirarlas todos los días, sino armar una botellita e ir tirándolas en la botella. Hay muchas personas insulino dependientes que no usan las típicas biromes que hay hoy en día, sino que usan la jeringa en sí, entonces poner en una botella de plástico e ir tirando las agujas, la jeringa ahí y una vez que se llena, la tiramos es una opción; eso nos cuida a nosotros (los recolectores)».

«Si hay vidrio, y no tienen una caja para poner el vidrio, dentro de una botella de plástico, la cortan, ponen el vidrio dentro; si no tienen una botella de plástico traten de juntar papel, unir el vidrio con mucho papel dentro de una bolsa pero que tenga bastante papel como que sostenga ese filo, eso por un lado. Por el otro, si van a tirar comida, comida que no está en mal estado y la van a tirar, procurar ponerla en una bolsa diferente, si no pasa nadie por su casa como para dársela y quieren ponerla en el tacho por si pasa alguien, cosa que la encuentren más fácilmente y no tengan que revolver y romper toda una bolsa; porque nosotros pasamos y ya la bolsa está toda rota y tenemos que juntar todo, y en realidad nosotros solo juntamos la bolsa que está cerrada, pero si por ahí tiran comida o algo de eso tratar de ponerla aparte que no esté con todos los otros residuos y que la gente que lamentablemente revisa la basura para buscar para comer puedan encontrarla más fácilmente y limpia».

-Por último, ¿qué significa para usted ser recolectora de residuos en Concordia?

«Para mí es un orgullo, porque durante mucho tiempo, no solamente acá en Concordia sino en otros lados, durante mucho tiempo el «basurero»; porque nadie nos dice «mi operario», «mi recolector de residuos»; durante mucho tiempo el basurero era el «borracho», el basurero era el «negro», el basurero era el que «no tenía estudio», el «analfabeto»; que por eso estaba trabajando ahí, que para lo único que servía era para eso; entonces para mí, es un orgullo, porque dentro de la recolección de residuos hay muchos que tienen estudios completos, estudios terciarios, estudios universitarios, jefes de familia, abuelos de familia, etc; pero esa «mala fama» se generalizó y se puso un estigma del recolector de residuos que no lo es, entonces ya es hora que empiece eso a cambiar, porque para mí ser recolectora de residuos es un orgullo».

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