Raices Group: «Algo que hemos aprendido en este tiempo, es que la idea inicial nunca es la definitiva»
Sobre la inserción de la tecnología en el sector del campo resulta fundamental la implementación de la digitalización para aumentar la productividad y utilizar los recursos de manera eficiente, entre otros beneficios. Para adentrarnos en la temática dialogamos con Sebastián, emprendedor agrotecnológico y socio foráneo de Raices Group.
-¿De qué se trata Raíces Group?
«Raices Group es una empresa de base tecnológica. Nos dedicamos al desarrollo de software, aplicaciones móviles y algo de hardware, más que nada lo que tiene que ver con el diseño funcional. Además ofrecemos lo que es consultoría empresarial, relacionado con el acompañamiento en la incorporación de tecnología, y en la gestión empresarial en sí, aplicada al sector agropecuario y agroindustrial», detalló.
-¿Cómo surgió el proyecto empresarial?
«Un poco de la historia del emprendimiento sería que con Santiago, uno de los socios, compañeros de la facultad que egresamos de la UTN en la carrera Lic. en Administración Rural, y con amigos en otro ámbito fuera de lo académico, comenzamos a incursionar en lo que es la investigación y desarrollo, tratando de articular las actividades que a cada uno le gustaba».
«Santiago siempre tuvo pasión por lo que es la parte vegetal (agricultura y horticultura) y yo personalmente, soy un apasionado por la producción animal. A partir de ahí, comenzamos a trabajar buscando alternativas nutricionales para la ganadería bovina, en periodos de escasez forrajera, pensando en la actividad de cría que se realiza en la zona. Por diferentes motivos, entre ellos falta de inversión para poder crecer en infraestructura, suspendimos ese proyecto. Pero no podíamos quedarnos quietos y fue así que comenzamos a trabajar sobre algunas problemáticas que habíamos identificado en la actividad, como la falta de información que existe alrededor de la producción de la cadena de valor de la carne bovina y las ineficiencias en los procesos de producción, que por supuesto terminan repercutiendo en pérdidas económicas y una descapitalización continua de los establecimientos».
«A partir de allí, empezamos a diseñar una posible solución, trabajando sobre la idea inicial y comenzando a darle forma a lo que hoy es Cowdoo, un sistema integrado de trazabilidad y gestión empresarial para ganadería bovina. Pero para llegar a esto, nos hacía falta una pata fundamental en el área tecnológica y ahí fue cuando se unió al proyecto Iván, otro de los socios. Él ya contaba con amplia experiencia en el área de desarrollo de software y sobre Apps, por lo que llegó a potenciar totalmente el proyecto».
-¿Cuántas cosas han cambiado sobre su proyecto inicial?
«Algo que hemos aprendido en este tiempo, es que la idea inicial nunca es la definitiva», aseguró Sebastián.
-Sobre la aplicación informática que han desarrollado, ¿qué más nos pueden aportar?
«En un principio, se pensó en una aplicación móvil, pero solamente una App no sería suficiente por la complejidad que tiene la actividad ganadera, ahí fue donde notamos la mano de Iván. Nos encontramos con el gran desafío de poder lograr una gestión en tiempo real. Así fue que ideamos y desarrollamos una balanza inteligente, con un panel lector de RFID la cual se sincroniza con la App del celular y un lector adaptable al celular el cual trabaja también en conjunto con la App».
«La App tiene una funcionalidad online y offline, por lo tanto la conectividad a internet no es una limitante para poder utilizar el sistema», explicó.
«Estas herramientas (balanza+lector), fueron pensadas para la recolección de los datos en el campo y por supuesto toda la visualización de la información. Todos los datos recolectados son sincronizados automáticamente con el software, para el procesamiento y posterior elaboración de reportes e informes obteniendo información de valor para la toma de decisiones en tiempo real, transformándose en una herramienta de gestión y no de análisis».
-¿Desde que empezaron a pensar esta idea, hoy por hoy cuánto han avanzado en su equipo?
«En número, hemos crecido mucho, empezamos siendo 3 y hoy somos 8».
«En lo que respecta al crecimiento personal del equipo, eso fue mucho más importante. El proyecto nos ha abierto las puertas a sentarnos en la mesa con referentes del sector agropecuario, con empresarios y actores importantes del ámbito científico – tecnológico, algo impensado tiempo atrás para nosotros. Pero por supuesto, siempre dispuestos a seguir incorporando conocimientos y aprendiendo de estas personas, sabemos que queda un largo camino por recorrer», afirmó.
-Siendo el sector agropecuario (en el inconsciente colectivo) un rubro en su mayoría guiado por personas grandes, ¿cómo ustedes como emprendedores jóvenes han podido guiar este sector hacia la digitalización?
«Ese era uno de los grandes desafíos a los que nos enfrentabamos y éramos conscientes de ello. Pero decidimos afrontarlo, alentados por el contexto en donde el ecosistema Agtech en Argentina y en Sudamérica ha crecido exponencialmente y por otro lado por las perspectivas futuras a nivel global donde se apunta a desarrollar cadenas de valor sustentables con productos totalmente trazados».
«La demanda de información acerca de lo que se consume nace por parte de los consumidores, por lo tanto el sector productivo debe adaptarse y en este sentido la tecnología de la información es fundamental. Por otro lado, las nuevas generaciones también van ganando terreno en la dirección de las empresas agropecuarias, y se torna un ambiente propicio para la incorporación de tecnologías, ya que son generaciones que se formaron en la era de internet y perciben el valor de la tecnología».
-En su rubro, ¿cuál ha sido la clave para distinguirse?
«Sin dudas que el primero de ellos es animarse a emprender. No hay mayor satisfacción que poder hacer lo que a uno le gusta», recomendó.
«Luego es estar dispuesto a aprender constantemente, tanto de referentes en el sector donde uno se desempeña, como así también de las distintas situaciones que se van presentando. Aprender de los errores que se van cometiendo, entender que equivocarse es parte del proceso», finalizó.






