“Queremos saber qué respiramos”: vecinos de Las Tejas difundieron nuevos estudios sobre el material que se deposita en el barrio
Las grandes partículas fibrosas que muchos vecinos comparaban con “algodón de azúcar” habrían disminuido, pero aseguran que el fenómeno no desapareció: ahora advierten la presencia de un polvo mucho más fino, similar al talco. Tras meses de reclamos, familias de Las Tejas se reunieron para compartir los resultados de los análisis realizados por investigadores de la Universidad Nacional de San Luis. En diálogo con Despertar Entrerriano contaron detalles sobre el mismo.
La reunión abierta sirvió para compartir los resultados de estudios realizados sobre muestras recolectadas en diferentes casas del barrio, intercambiar experiencias y definir cómo continuar frente a una situación que, según manifestaron, ha cambiado en sus características, pero todavía no desapareció. El reclamo, remarcan, no apunta a que la industria se vaya de Concordia. Su planteo es otro: “Somos vecinos que queremos saber qué es el material particulado que llega y se deposita en nuestras viviendas y por qué continúa ocurriendo”, expresaron.

De “algodón de azúcar” a un polvo fino: lo que los vecinos dicen observar hoy
Uno de los puntos centrales del encuentro fue compartir los cambios que, según los propios habitantes del barrio, comenzaron a observar en las últimas semanas. Las partículas grandes y fibrosas que anteriormente aparecían en la zona, habrían disminuido considerablemente. Sin embargo, sostienen que ahora aparece otro tipo de material: “Actualmente observamos principalmente un polvo mucho más fino, similar a un talco, difícil de percibir a simple vista pero que continúa depositándose sobre vehículos, techos y distintas superficies de nuestras viviendas”, señalaron.
Durante meses, según explicaron, se les indicó que el material que llegaba al barrio correspondía a partículas o fibras de madera. Pero, ante la persistencia del fenómeno, recolectaron muestras depositadas en distintas viviendas y las enviaron al Instituto de Investigaciones en Tecnología Química (INTEQUI), dependiente de la Universidad Nacional de San Luis y del CONICET, para que fueran analizadas. Los análisis realizados mediante microscopía electrónica de barrido y termogravimetría concluyeron que las muestras presentaban características “compatibles con las de un material manufacturado tipo MDF”.
El MDF, tablero de fibras de densidad media, no es simplemente madera sin procesar. Se trata de un material lignocelulósico manufacturado, elaborado a partir de fibras de madera y otros componentes utilizados durante su proceso industrial. Según los resultados compartidos por los vecinos, el laboratorio observó fibras y fragmentos cuyas características morfológicas y comportamiento térmico fueron compatibles con los descritos en la literatura científica para residuos de MDF.

El próximo paso: medir qué hay directamente en el aire
Luego de recibir los resultados, una de las cuestiones que surgió fue que el análisis de las muestras depositadas en las viviendas no permite determinar qué tipo de partículas están actualmente suspendidas en el aire. Esto resulta importante porque las partículas más pequeñas pueden permanecer suspendidas durante más tiempo y algunas fracciones pueden ingresar al sistema respiratorio. Sin embargo, el estudio realizado no permite establecer si el polvo presente actualmente contiene partículas PM10, PM2.5 o PM1.
Para obtener esa respuesta, explicaron, será necesario realizar una nueva etapa de investigación: mediciones directamente en el aire del barrio mediante equipos específicos que puedan cuantificar esas fracciones: “Hoy sabemos más que hace algunos meses. Sabemos que el material analizado no fue caracterizado simplemente como madera sin procesar, sino como compatible con un material lignocelulósico manufacturado tipo MDF. Y sabemos también que todavía quedan preguntas fundamentales por responder”, afirmaron.
Los vecinos también aprovecharon el encuentro para insistir en una aclaración que consideran fundamental: no buscan el cierre de la empresa ni su salida de la ciudad: “No queremos que EGGER se vaya. Queremos que EGGER invierta, encuentre el origen de estas emisiones y adopte las medidas necesarias para que sus operaciones puedan convivir adecuadamente con el barrio que tiene al lado”, expresaron.
La reunión de Las Tejas dejó, según sus participantes, una conclusión clara: cada vez son más las familias que quieren involucrarse, conocer qué sucede y participar en la búsqueda de respuestas. Pero también sostienen que actuar con prudencia no significa quedarse de brazos cruzados: “Nuestra salud no es una pérdida de tiempo. Nuestra calidad de vida no es una pérdida de tiempo. Y querer saber qué respiramos y qué se deposita todos los días en nuestras casas tampoco lo es”, concluyeron los vecinos de Las Tejas y San Jorge.
Fuente: Despertar Entrerriano.






