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Pesca ilegal en Concordia: Un problema que persiste a pesar de las vedas y medidas aplicadas

Pesca ilegal en Concordia: Un problema que persiste a pesar de las vedas y medidas aplicadas

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En los últimos años, nuestra ciudad, ha enfrentado un creciente problema relacionado con la pesca prohibida en sus aguas. Esta actividad ilegal pone en peligro la sostenibilidad de los recursos acuáticos de la región y requiere una acción urgente por parte de las autoridades y la comunidad.

Concordia es una ciudad costera, que en sus mejores épocas supo ser una gran atracción turística y deportiva en materia de pesca, propiciada gracias a las condiciones naturales de la región. Bordeada por el Lago Salto Grande, el Salto Chico y el río Uruguay, Concordia, se convirtió en uno de los pesqueros más elegidos y tradicionales. Sin embargo, la falta de cumplimiento de las regulaciones ha llevado a una disminución preocupante en la población de peces y a la pérdida de la diversidad de especies.

A pesar de las regulaciones establecidas por la Ley Provincial de Pesca 4892 y las disposiciones de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), la pesca ilegal continúa; todos los años sucede lo mismo, desde los organismos encargados siempre se indica a los distintos pescadores ser responsables con la legislación vigente con el fin de preservación del recurso natural, no pescar especies vedadas ni dentro de áreas prohibidas; pero esto no se cumple.

La Ley Provincial de Pesca 4892 establece las normas que deben seguir los pescadores en la región: Desde la obtención de un permiso de pesca personal e intransferible hasta la restricción de captura de especies vedadas y la obligación de devolver al agua los peces por debajo de ciertas medidas mínimas, además de pescarlos con las herramientas adecuadas para evitar el sufrimiento innecesario del animal.

Desde la CARU, organismo que tiene otorgada la función de dictar las normas reglamentarias sobre conservación y preservación de los recursos vivos, se han tomado medidas adicionales para proteger la fauna íctica en el río Uruguay este 2023. La Resolución CARU N° 101/2022 establece una veda de pesca nocturna comercial, deportiva y artesanal, así como la prohibición de la pesca comercial y artesanal los sábados y domingos. Además, se autoriza la pesca deportiva en embarcaciones con devolución obligatoria de los peces capturados.

La situación se agrava con las condiciones actuales de bajante sostenida en los ríos, lo que afecta negativamente el ciclo reproductivo de los peces. Se ha observado una preocupante baja de peces juveniles de especies comerciales y deportivas como el sábalo, la boga y el dorado. Lo cual podría resultar en un déficit de nuevos individuos incorporándose a la pesquería en los próximos años.

En este sentido, desde la Comisión Administradora del Río Uruguay, para este 2023 se estableció según la Resolución CARU N° 59/12, de vigencia permanente, que las siguientes especies no podrán ser objeto de captura en ninguna categoría de pesca cuando su longitud estándar (distancia entre el hocico y la base de la aleta caudal) se halle por debajo de las siguientes medidas mínimas presentes a continuación:

-Bagre Amarillo (20 cm)
-Bagre Blanco (22 cm)
-Boga Común (34 cm)
-Dorado (65 cm)
-Bagre Negro (24 cm)
-Patí (40 cm)
-Pejerrey (25 cm)
-Sábalo (34 cm)
-Surubí (85 cm)
-Tararira (33 cm)
-Manduví (27 cm)

Asimismo se establece la Veda Permanente según la Resolución CARU N° 59/12 para las siguientes especies, que deberán ser siempre liberadas:

-Pacú
-Manguruyú
-Salmón del río o Pirapita
-Surubí atigrado
-Armado Común
-Armado Chancho
-Armado (Rhinodoras dorbignyi)
-Armado (Megalodoras laevigatulus)

Estás medida dispuesta por la Resolución CARU N° 101/2022 tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2023.

Cuantiosos son los ejemplos de que estas normas no son respetadas, en lo que va del año: en el mes de abril en nuestra ciudad se secuestraron más de 1.500 metros de trasmallos prohibidos para la pesca; el mes pasado, personal de la Dirección General de Fiscalización de la provincia, junto a personal policial local, secuestraron bogas fuera de la medida reglamentaria y más de 1.300 metros de redes prohibidas para la pesca; al poco tiempo personal de la Codesal alertó a Prefectura sobre una red de espera (trasmallo) de 100 metros de largo por 2 metros de alto aproximadamente para atrapar peces, ubicada en una zona cercana a Punta Viracho.

En este sentido, desde nuestro medio Despertar Entrerriano, nos comunicamos con Prefectura Naval Argentina para informarnos cuales son las medidas que se están tomando para frenar esta situación.

«Nosotros eventualmente solemos salir de patrulla en distintos horarios, justamente hacemos controles acerca de ello, además hay normas vigentes acerca de la pesca, hay una zona intangible, en donde está prohibida la pesca, que justamente está cerca de nuestro departamento en Puerto Yeruá, ahí solemos actuar de patrulla».

Desde Prefectura detallaron que el trabajo se hace en conjunto con la CARU y en colaboración con flora y fauna, pero que el verdadero regulador de la pesca prohibida en el Río Uruguay es la Comisión Administradora del Río Uruguay.

«Nosotros como autoridad marítima llegamos hasta cierto punto, después la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) en su página tiene distintos boletines que extiende las distintas reglamentaciones, multas y demás».

En la otra cara de la moneda, tenemos a los pescadores, ya sean comunes, artesanales o deportivos, y desde el medio queríamos una mirada desde su punto de vista de porque no se respetan las normas vigentes; para obtenerlo, desde nuestro medio Despertar Entrerriano nos comunicamos con Luis Alemán, de la Cooperativa de Pesca Rancho Río Alto.

«Desde el año 2000 se practica la pesca furtiva sin ningún tipo de control, culpa de eso hoy por hoy ya no se pesca lo mismo que antes y no hay la misma cantidad de cardúmenes que se veía antes, si bien no hay una expresión de pesca grande, los que depredan son unos pocos, son los que están hace más de 20 años, han cambiado las caras pero son los mismos los que depredan».

Según Alemán aunque hoy por hoy la población está más informada y hay un control un poco más severo que antes, esto no basta «la conciencia ha cambiado mucho, pero los que están depredando son los mismos de siempre y el gobierno provincial y municipal tiene mucho que ver, el cual no toma cartas en el asunto, tiene que ver denuncias, tiene que filmar si encuentran gente depredando o dorados flotando que habían quedado en las redes atrapados; hay control eso no lo vamos a negar, hay una concientización pero falta educación sobre cómo cuidar a la fauna (los peces), como también a su entorno; el río, los desagües cloacales, la contaminación que hay en las quintas que desaguan en los arroyos».

«Es fácil la ecuación, hay una falta de educación en la preservación del recurso, entonces vamos permitiendo cosas que está escrito en puño y letra, luego lo borramos con el codo a la conveniencia».

El pescador, destaca lo mal que está manejado el tema de la pesca deportiva, ya sea por desconocimiento de como dicha práctica afecta al pez o por puro egoísmo humano. «Un pescador deportivo debe pescar con un solo anzuelo y sin rebaba, (trabita que tiene después de la aguja, anzuelo), es la trabita de la muerte, que hace que el pez no se pueda desenganchar; también hay un mal manejo del pez en este caso, el dorado o el surubí, por tenerlo mucho tiempo fuera del agua, mucho besito, mucho ponerlo en contacto con la tierra o la ropa; el pez tiene una capa protectora en la piel, entonces cuando lo sacas del agua lo matas, el ego del pescador lo mata al tenerlo más de un minuto fuera del agua».

Según él todo este descuido y mal cuidado del pez se da en realidad más que nada por una cuestión económica. «Estamos los pescadores comunes, los guías de pesca, y los pescadores artesanales, mal llamados pescadores artesanales. Los guías, ven cómo se pesca en la zona y como facturan ellos (los pescadores artesanales), entonces empiezan a estirar la línea, pidiendo y reclamando poder tener el mismo derecho, pero como no se los dan, le permiten pescar cupos y medidas; ese es otro error que no reglamentan tampoco, el pescador común se manda alguna furtiva y después tenés el pescador artesanal que no respeta las normas que tiene que respetar, que hace presión de pesca y mata peces para el consumo de la gente ya que con eso subsiste, esa gente tiene que ser controlada como los demás, porque no hay un control, a que lugares prohibidos se meten, cuantos kilos de peces pescan, no hay nada».

«Se piden permisos que ya no se pueden ni imprimir, ni sacar, porque la página está cerrada, después vas al rio y te piden permiso de pesca, ¿cómo voy a sacar permiso de pesca si no está ni en internet, no hay una agencia, crean reglamento y no te dan ni las herramientas?» Para Alemán esta situación se resolvería si los que dieran los permisos de pesca fuesen por ejemplo «casas de pesca responsables y que ellos los distribuyan».

En este sentido, desde nuestro medio Despertar Entrerriano tratamos de comunicarnos con la Dirección General de Fiscalización, quienes por ley son los encargados de generar los permisos de pesca, pero no pudimos concretar una respuesta, desde nuestro medio chequeamos la página, y lo cierto es que, en la página oficial donde debería poder tramitarse los permisos de pesca obligatorios según la ley 4892 (http://www.entrerios.gov.ar/minpro/dgf/) al ingresar, la pagina efectivamente no responde.

Si bien se está trabajando para poder cambiar la situación, todavía hay muchas cuestiones críticas para la flora y fauna marítima de nuestra ciudad que se escapan totalmente de las autoridades, es importante que cada uno de los pescadores empiece a responsabilizarse de sus acciones; queda de manifiesto la urgente necesidad de un control más estricto y una mayor educación sobre la pesca sostenible y responsable. Solo a través de la colaboración entre las autoridades, los pescadores y la comunidad en general se podrá preservar la tradición pesquera y garantizar la conservación de los recursos acuáticos en Concordia y sus alrededores.

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