Nodo Ambiental Concordia: Su funcionamiento y el destino de los materiales reciclados
El actual Nodo Ambiental Concordia (ex-Campo del Abasto) es un predio municipal de 243 hectáreas que funciona como Centro de Procesamiento y Reciclaje de residuos sólidos urbanos del Departamento Concordia. Desde nuestro medio Despertar Entrerriano nos comunicamos con Joaquín Truffa, encargado del lugar, para conocer cómo funciona y qué fin llevan los materiales reciclados.
Desde hace más de 30 años, el predio recibe un aproximado 150 toneladas de residuos urbanos, y a partir de 2021, a través del «Plan Federal de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto», se ha transformado en la planta de separación de residuos que es actualmente, buscando ser un complejo ambiental regional modelo para el país, dándole tratamiento a los residuos que lleguen al lugar.
«El alcance que tiene toda la obra en sí es regional, si bien le da solución a la principal problemática que había en el lugar que era el basural a cielo abierto y todo lo que eso conlleva, el alcance es regional, ya que la Secretaría de Ambiente de la provincia cuando comenzó a trabajar con la Municipalidad de Concordia y el Ministerio de Ambiente de la Nación, lo que propusieron fueron cuatro ejes en la provincia, uno de esos era Concordia, el cual ya se encontraba trabajando en un consorcio, en donde no solamente en el Campo Abasto volcaban los residuos los concordienses, sino que venían de todo el Departamento de Concordia, Nueva Escocia, Puerto Yeruá, Colonia Ayuí, La Criolla, Estancia Grande y Los Charrúas, entre otros. Lo que se hizo fue el saneamiento del lugar, en donde la obra contempló una nueva planta de separación la cual tiene la capacidad de procesar el 100% de los residuos de todo el departamento y lo que no se está reciclando va a un relleno sanitario, el cual se encuentra con todas las medidas de seguridad y las membranas impermeabilizadoras para que no contaminen el suelo y los cursos de agua y además».
Esta planta de separación procesa los residuos del Departamento, recuperando diversos materiales como plásticos, cartón, papel, metales, telas, telgopor y tetrabrik, entre otros materiales que se puedan comercializar.
El proceso de reciclaje es todo automatizado a través de una cinta de separación, pero la clasificación final y la reclasificación antes de la compactación de los materiales es manual, «el proyecto del Campo Abasto contempló un plan de inclusión social, el cual es un eje fundamental de este proyecto, en donde antes se encontraban 100 personas trabajando de manera informal con los residuos en el basural a cielo abierto y una vez que se sanó este basural se le buscó la vuelta para formalizar el empleo de estas personas y cambiar las condiciones de trabajo; hoy en día se encuentran trabajando con todos los elementos de protección personal, con un sueldo digno, ambientalmente y ergonómicamente de forma mucho más segura y en horarios de trabajo de 5 o 6 horas en donde van y trabajan en condiciones totalmente distintas».
Según Joaquín Truffa, desde su implementación hace ocho meses, el programa ha reciclado 950 toneladas de distintos materiales, lo que demuestra un aumento significativo en la cantidad de reciclaje, «en todos los tipos de plástico, desde la botella transparente, la verde, la celeste, el soplado, el bazar, que son por ahí las sillas plásticas, los plásticos más duros, el tarro de shampoo, de lavandina, como así también distintos tipos de papel, de cartón, metales, latas, telas y demás».
Este material reciclado se comercializa a empresas, y los ingresos obtenidos se reparte en partes iguales entre los trabajadores, los cuales lo cobran como parte de su sueldo, y el resto de ganancias va a un fondo de reparo para posibles imprevistos en la planta de separación. «La mayoría de los fondos se les paga a la gente que se encuentra trabajando, a los operarios de la planta, un porcentaje de la productividad en donde se divide por las 100 personas (actualmente trabajando) en partes iguales y donde ellos también cobran un aporte del municipio, sumado también al pertenecer a la Federación de Cartoneros, cobran un programa por la actividad que realizan».
Además de los grandes avances logrados, el programa enfrenta desafíos futuros, entre ellos, abordar la separación de origen en el mayor porcentaje de la ciudad para mejorar la calidad del material reciclado, y a su vez el salario de los trabajadores, ya que al ser de mejor calidad el material reciclado, se lo puede vender a un mejor precio. Se esperan camiones recolectores específicos y 8 puntos limpios móviles para fomentar la separación diferenciada en distintos barrios. «El proyecto no está terminado, si bien tiene un grado de avance bastante considerable, cercano al 90%, es donde, bueno, se encuentra ya operativo lo que es la planta de reciclaje, el relleno sanitario, se ha recibido maquinaria, pero hay otras cosas que todavía no están terminadas».
Los planes futuros incluyen la finalización de la infraestructura del Campo del Abasto, la incorporación de una guardería para los hijos en edad de 0 a 4 años, de los trabajadores; la creación de un parque tecnológico ambiental y la instalación de un parque solar en áreas previamente afectadas por residuos.








