Murió el genocida Miguel Etchecolatz: Fue uno de los más feroces torturadores de la dictadura
El ex comisario general y genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz murió en la madrugada de este sábado a los 93 años mientras cumplía sus condenas en una cárcel común y repudiado incluso por quienes fueron su familia. El represor –nacido el 1 de mayo de 1929– estaba alojado en la Unidad 34 de Campo de Mayo desde casi el comienzo de la pandemia. En las últimas semanas, había sido trasladado a la clínica Estrada de la localidad de Merlo e internado en terapia intensiva donde finalmente falleció.
Entre 1976 y 1979, Etchecolatz estuvo al frente de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense, la fuerza que comandaba con mano ensangrentada Ramón Camps. Bajo su órbita funcionaron no menos de 20 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio y otras tantas maternidades clandestinas, donde las mujeres que estaban secuestradas parían y les eran arrebatados sus hijos o hijas. Etchecolatz fue un firme seguidor de Camps, tanto que, por esos años, recibió varias veces el reconocimiento San Miguel Arcángel con el que la Bonaerense premiaba a sus mejores hombres –que, para entonces, eran quienes mostraban más arrojo a la hora de empuñar la picana–.
No conoció el remordimiento, por el contrario hizo del regocijo el emblema de su cruzada asesina. Etchecolatz nunca habló: condenó a los desaparecidos a seguir desaparecidos y a sus familiares a seguirlos buscando eternamente. Siguió cometiendo su crimen cada uno de sus días y juró que lo volvería a hacer. El silencio de Etchecolatz es su última miseria; el repudio de gran parte de la sociedad que veía en él el sadismo de los asesinos, la última victoria de aquellos a los que quiso exterminar para siempre.






