“Me encantaría tener el título del mundo”, afirmó la boxeadora Jennifer Peralta
Sus comienzos, su familia, el ambiente que la rodea y el camino recorrido fueron algunos de los temas hablados.
Por su metro y medio de altura, se la apoda “La Petaquita”. “No tenía apodo y el presentador en un festival me puso así, antes de subir a pelear, y me gusta así que quedó”, confesó la púgil.
Primeros pasos en la disciplina
Un ambiente familiar es el que rodea a Jennifer y el boxeo. Cuando ella era chica, su padre abrió un gimnasio de boxeo porque él y sus hermanos practicaban este deporte. Todo comenzó como una propuesta por parte de su papá tras la ausencia de una de sus alumnas: “Faltaban dos semanas para la pelea, así que me preparé como pude, me hice la licencia y peleé. Perdí pero dos meses después peleo con la misma chica y gané”, comenzó contando.
Su padre es su entrenador y ella admitió que esto tiene sus pros y sus contras: “Antes era difícil entrenar con mi papá”, comentó Jennifer y agregó: “A veces el problema arrancaba en el gimnasio y después seguía en la casa, y también al revés, empezaba en casa y seguía en el gimnasio”.
Lo que destacó sobre ser entrenada por su papá es que él la conoce a la perfección, por lo tanto sabe como trabajar con ella, y respecto a esto, la boxeadora dijo: “Me ayuda un montón en todo, sabe manejarme muy bien en los entrenamientos y también en las peleas”.
El equipo como un todo
“Si a uno le va bien, le va bien a todo el equipo. Siempre tratamos de ir superándonos, vemos los errores de cada uno y los trabajamos entre todos”, expuso Jennifer refiriéndose al equipo con el que trabaja día a día.
En lo referido a su preparación, la joven admitió haber puesto el foco en el boxeo desde temprana edad. Esto, por un lado, ayudó significativamente a su desarrollo en el deporte, mientras que por el otro, llevó a que se pierda algún que otro evento estudiantil en los últimos años de sus estudios secundarios: “Esas son etapas únicas y yo no pude vivirlas por estar entrenando”.
Enfoque en los objetivos
Tras ponerse en pareja y ser madre, decidió volver a prepararse ya que durante su adolescencia fue haciendo su camino amateur. “Cuando mi bebé tenía tres meses volví a entrenar y me costó mucho, pero siempre me fui marcando metas. Mi próximo objetivo es ser profesional y dentro de unos años estar peleando títulos importantes”, manifestó.
Con determinación y el enfoque puesto en lo importante, Jennifer declaró que en algún momento va a hacerse con el título del mundo: “Me encantaría y lo voy a tener”.
Pasión como herencia familiar
Su hermana menor, Melina, también ya tiene un camino hecho en el mundo del boxeo: “Tiene 16 años y es selección argentina y medalla de oro en los Juegos Evita, también posee muy buen récord. Cuando yo recién empezaba, ella tenía 8 o 9 años y era lindo verla entrenar, y ahora la veo tan grande y con tantos logros en tan poco tiempo. En dos años logró un montón de cosas. Ya la llaman a la selección y eso es muy lindo”, comentó con el orgullo de hermana mayor.
Fuente: 3200, el código del deporte






