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La vocación que transforma comunidades: La labor invaluable de los docentes rurales

La vocación que transforma comunidades: La labor invaluable de los docentes rurales

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Existen comunidades rurales donde la educación se convierte en un faro de conocimiento y progreso. La escuela no solo se piensa como centro orientador de la familia, sino también de la comunidad, con incidencia directa en el «progreso rural», sobre todo en espacios de población dispersa o pueblos no necesariamente alejados de las ciudades, pero sí despojados de otras instituciones cercanas. (Talía Violeta Gutiérrez)

Tal es el caso de la Escuela Nº 62 «Carlos Villamil», Redomón/Concordia, ubicada en la Ruta Nº 28. Los docentes que trabajan en estos entornos desempeñan un papel fundamental al proporcionar a los estudiantes las herramientas necesarias para enfrentar el futuro con confianza y superar las barreras impuestas por la geografía y la falta de recursos.

Desde nuestro medio Despertar Entrerriano nos comunicamos con la docente Yanina Valdez, que trabaja en esta escuela, para explorar la labor incansable y valiosa de los docentes rurales, quienes, con su compromiso y esfuerzo, están llevando las herramientas del conocimiento a los estudiantes para superar las barreras impuestas por la geografía y los escasos recursos.

La importancia de las escuelas rurales radica en que «al ser comunidades pequeñas, la mayoría de las actividades pasan por la escuela; así como también necesidades o problemas, por eso se cuenta con una cooperadora escolar que realiza distintas ferias de platos para recaudar fondos para la escuela. La escuela es muy importante para los niños, pero en su mayoría al culminar comienzan a realizar el trabajo de sus padres».

Aunque Yanina tuvo la oportunidad de trabajar en varias escuelas, y destaca que cada una tiene su impronta, hay algo muy particular en las escuelas rurales que las caracteriza, «son pequeñas, con pocos alumnos», lo que hace que su organización y su manera de dictar clases sea muy diferente a como estamos acostumbrados en la ciudad: «Se organizan por plurigrados, es decir que en un aula funciona primero y segundo; en otra tercero y cuarto; y en otra quinto y sexto. Lo que hace que las clases sean más demandantes ya que a su vez, dentro del grupo de primero encontramos distintos ritmos de aprendizajes así como también distintos tipos de conductas. Son niños provenientes de familias humildes, peones rurales y amas de casa, quienes también se dedican a realizar huertas y cuidar animales para consumo; y aunque la mayoría de las familias tienen celulares la señal en el campo es escasa».

¿Cómo es la vida de una docente rural?

Afortunadamente para Yanina, ella tiene la posibilidad de tener un auto con el cual asistir a la escuela, lo que no quita que tenga que transitar un largo camino hasta llegar allí e ir adaptando su rutina a las exigencias que demanda su trabajo fuera de la urbe. «Tengo un autito en el que ir y a las 5 de la mañana ya estoy arriba, preparando cosas. Las clases comienzan 7:30 hs. Salimos con bastante tiempo porque la Ruta Nº 4 que va a Charrúas está muy dañada y corres riesgo de dejar una rueda o tener un accidente. Cruzando Charrúas, tomamos Ruta Nº 28 que es tierra negra. Es un camino difícil de transitar, tiene muchos serruchitos y los vehículos se destrozan fácilmente. Finalmente llegamos a la escuela. Allí, izamos la bandera, desayunamos, nos lavamos las manos y dientes e ingresamos a las aulas».

Además de la diferencia en el dictado de clases, por ser plurigrados, la gran diferencia con la ciudad es que en estas zonas, cualquier inclemencia climática podría perjudicar que las clases puedan llevarse a cabo, «El mayor desafío de las escuelas rurales es lograr la asistencia diaria a clases, ya que, a veces, las familias viven en zonas dónde un par de gotas hace que no puedan trasladarse a la escuela».

Y si bien esto se trata de superar gracias a los avances tecnológicos, cabe recordar que en el campo la señal de celulares es escasa, además la carencia en los recursos y conocimientos que pueden presentar las diferentes familias, se presenta como una de las más grandes dificultades. «Desde la época de pandemia se trabaja enviando actividades al celular de estas familias. Las cuales, a veces, según la preparación académica de las familias suele realizarse o no».

En este sentido es fundamental reconocer y valorar la importancia de la labor de los docentes rurales, y la importancia que tiene la educación en el desarrollo de comunidades alejadas y marginadas; la dedicación y esfuerzo incansables de estos docentes son fuentes de inspiración para otros educadores, líderes comunitarios y responsables de políticas públicas. El apoyo del Estado en estos casos resulta primordial ya que al invertir en la educación rural, invertimos en un futuro más equitativo, inclusivo y próspero para todos, garantizando que cada estudiante, sin importar su ubicación geográfica, tenga acceso a una educación de calidad.

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