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La trieja viral de Santa Fe cuenta su día a día y revela una de las reglas de su convivencia: “Tenemos un permitido por semana”

La trieja viral de Santa Fe cuenta su día a día y revela una de las reglas de su convivencia: “Tenemos un permitido por semana”

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Walter, Aldana y Fiama decidieron formalizar su vínculo y hace cuatro meses celebraron una ceremonia en Montevideo. Viven en Santo Tomé junto a sus chicos. “Los hijos de ella me dicen ‘mamá’”, asegura Aldana.

Son tres para todo: Walter, Aldana y Fiama forman una pareja particular que decidió construir una familia lejos de los modelos tradicionales. Entre ellos suman 12 hijos y, cuando están todos juntos, la familia ensamblada supera las 45 personas. También comparten la vida con seis perros, dos conejos, dos cobayos y una tortuga.

Se hacen llamar “El triángulo perfecto”, aunque saben que su historia está lejos de ser perfecta. Dicen que aprendieron a convivir, repartir las tareas, atravesar los celos y encontrar espacios para cada vínculo. Hace cuatro meses celebraron su casamiento y hoy sostienen, entre viajes, hijos y una casa llena de animales, el proyecto de vida que eligieron entre los tres.

Walter y Aldana están juntos desde hace más de 13 años. Durante mucho tiempo, él pasó buena parte de sus días viajando por trabajo y ella comenzó a sentir que algo faltaba en su vida de pareja. Fiama, por su parte, era una amiga muy cercana de ambos y atravesaba una etapa complicada con sus hijos.

El cambio empezó de una manera inesperada: con un sueño. Walter había soñado que estaba en pareja con Fiama, que le había regalado un auto y que todas las empleadas de su negocio conocían la relación. Al despertar, llamó una por una para preguntarles por qué le habían ocultado algo así. La situación terminó convirtiéndose en una broma recurrente. Amigos y conocidos también daban por hecho que entre Walter y Fiama había algo más que una amistad, mientras ellos seguían el juego.

Pero detrás de las bromas había un vínculo que se hacía cada vez más cercano. Walter había acompañado a Fiama durante algunos de los momentos más difíciles de su vida. La confianza entre ambos creció con los años y, al mismo tiempo, Aldana también fue construyendo una relación cada vez más estrecha con ella.

Incluso cuando Walter viajaba a Santa Fe por trabajo, Aldana solía pedirle a Fiama que lo ayudara y estuviera pendiente de él.

Con el paso de los meses, Walter y Aldana empezaron a hablar de una posibilidad que hasta entonces parecía impensada: construir una vida entre los tres. Una tarde, Walter se reunió con Fiama y le hizo la propuesta.

Para ella, la idea llegó en un momento particular. Estaba atravesando problemas relacionados con sus hijos y Walter conocía de cerca la situación por la amistad que mantenían desde hacía años.

“En el momento que me lo propuso, también fue porque él vio que yo estaba pasando muchos problemas con el tema de mis hijos. No estaba nunca porque vivía trabajando y ellos vivían solos. Él estaba al tanto de todo porque teníamos una relación de amistad. Me planteó la idea de mudarnos juntos. Le pregunté por Aldana y ahí me dijo que ella estaba de acuerdo”, contó Fiama.

La respuesta fue positiva y el cambio no tardó en llegar. Un mes después, Fiama y sus hijos se mudaron a Santo Tomé, Santa Fe, para empezar una nueva etapa junto a Walter y Aldana.

Casamiento de tres
Antes de dar el paso, hablaron con sus hijos. “Lo primero que hicimos fue preguntarles qué opinaban. Queríamos saber si estaban de acuerdo, cuando vimos que estaban contentos, seguimos adelante”, explica Walter.

El casamiento llegó apenas un mes después. Como la legislación argentina no contempla el matrimonio entre tres personas, decidieron hacer una ceremonia simbólica en Montevideo, Uruguay. Para poder realizarla, tuvieron que pagar una multa de US$2500.

La noticia tampoco fue fácil de asimilar para sus familias. “Cuando les contamos a nuestras familias, no nos creían. Pensaban que era una locura. Pero cuando nos vieron entrar al salón, entendieron que hablábamos en serio”, recordó Walter.

La celebración tuvo, además, una temática muy particular: Boca Juniors. Los tres ingresaron al salón con la marcha del club y, durante las fotos, reemplazaron el tradicional “whisky” por un “¡Viva Boca!”. Como recuerdo de la fiesta, cada invitado recibió un kit antiresaca.

La convivencia de a tres
Después de la luna de miel llegó la parte más desafiante: compartir la vida cotidiana. Entre Walter, Aldana y Fiama suman 12 hijos, aunque actualmente conviven con seis: cuatro de Fiama y dos de Walter y Aldana. Los otros seis son hijos de Walter de relaciones anteriores y viven por separado.

Todos comparten un amplio predio rodeado de naturaleza. Allí hay dos casas: en una viven seis de los hijos y en la otra, Walter, Aldana y Fiama. La familia se completa con seis perros, dos conejos, dos cobayos y una tortuga.

Walter continúa viajando con frecuencia para supervisar distintas sucursales de la empresa de seguridad en la que trabaja. Por eso, gran parte del tiempo son Aldana y Fiama quienes comparten la rutina diaria. “Si estamos en casa, estamos juntas. Si salimos, vamos juntas a hacer las compras. Si una cocina, la otra lava los platos. Siempre estamos acompañándonos”, cuenta Aldana.

La adaptación incluyó aprender las costumbres de cada uno. “Yo le dije: ‘Mirá, te voy a dar una lista porque él no te levanta un plato’. Hace 13 años que estamos juntos y nunca lo hizo. Con suerte nos prepara el termo para el mate cuando llega”, bromea Aldana.

Las discusiones existen, como en cualquier vínculo. Sin embargo, aseguran que aprendieron a no acumular resentimientos. “Esa es nuestra forma de reconciliarnos. Nos sentamos a tomar mate y seguimos adelante. Capaz nunca hay un pedido de perdón formal, pero tampoco queda rencor”, explica Aldana.

Para cuidar la relación, también se hacen espacio para compartir tiempo a solas. Una vez por semana, Walter sale con una de ellas mientras la otra se queda cuidando a los chicos. Después intercambian roles.

Los viajes son otra de sus pasiones. Siempre que pueden organizan escapadas juntos y suelen encontrarse con situaciones curiosas. “Una vez pedimos una habitación triple y tenía una cama matrimonial y una individual. Nosotros las uníamos para dormir los tres juntos. Cada mañana el personal de limpieza volvía a separarlas y nosotros otra vez las acomodábamos de nuevo”, recuerdan entre risas.

Ellos eligieron construir su familia, lejos de las etiquetas. Entre hijos, mascotas, viajes y rutinas compartidas, aseguran que encontraron una fórmula propia para sostener una relación poco convencional que, más allá de las miradas ajenas, les permite vivir la vida que desean.

Fuente: TN

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