La historia de trinidad: Es bombera, entrerriana, no vidente y viajará al Mundial de Atletismo
Trinidad Coppola Molina se crió y vive en Médanos. Tiene 21 años y nació no vidente, condición que no afectó cada una de las metas que se propuso, como la de convertirse en una atleta de alto rendimiento, especialista en 100 y 200 metros llanos y salto en largo. Sus logros y campeonatos obtenidos la depositarán en el Mundial de París, en julio, donde integrará el equipo de salto en largo.
«Soy muy mandada, a veces demasiado, no mido mis limitaciones, pero prefiero ser así, arriesgada, que estar apichonada sin animarme a nada por ser ciega. Y así me pasó cuando me decidí a ser bombera. En aquella reunión, un 25 de enero, le dije a mi mamá: ‘Má, ¡cómo me gustaría dar una mano y ser bombera’. No vi la cara de ella, pero la imaginé y sé que al principio no le gustó nada».
Una vez que logró la aceptación de Paredes, el referente, comenzó a prepararse Trinidad, junto a otros once vecinos. «Ella es una más. En actividades como ésta no se puede ser indulgente –remarca el jefe de bomberos–. Demostró sus aptitudes físicas, aprobó el curso de aspirante a bomberos, se capacitó en primeros auxilios, socorrismo, RCP y en cómo rescatar personas con fracturas tras accidentes viales. Y ‘Trini’ sigue intensificando su entrenamiento», puntualiza el bombero.
Entrenamiento
Reconoce Trinidad que la parte teórica le resultó compleja, pero salió airosa. «No fue sencillo estudiar con audios de los textos que me mandaban los profesores, pero, finalmente, pude aprobar todos los parciales y de alguna manera fue como una hazaña para mí. Es más, uno lo reprobé y tuve que recuperarlo y ahí me recibí. Sentía que se respetaba mi decisión, pero sin privilegios».
Después de cinco meses de capacitación práctica y teórica, Trinidad se recibió a principios de junio y se convirtió en la primera bombera ciega del país. «No ver es para mí una normalidad, no lo sufro ni lo padezco. No tengo el sentimiento ni la frustración de pérdida, más allá de que en mi infancia podía distinguir algunos colores, aunque con el paso de los años la ceguera fue total».
En el grupo de bomberos de Médanos son 9 mujeres del total de doce integrantes. «Y una de las mujeres es mi mamá, que cuando vio que no podía contener mi decisión, optó por acompañarme a esta aventura, hacer los cursos y estudiar juntas y hoy la siento con un entusiasmo tremendo».






