“La gastronomía mueve muchísimo más de lo que la gente imagina” Paola Pereyra, Trabajadora Gastronómica
En esta edición N° 181 de Entrevistados, bajo el marco del Día del Trabajador Gastronómico, fecha que reconoce la labor de quienes hacen posible que cada encuentro alrededor de una mesa sea una experiencia especial, dialogamos con Paola Pereyra, integrante de un negocio familiar de catering. Quien compartió cómo nació el proyecto junto a su padre, los cambios que vivió la gastronomía en los últimos años, los desafíos de emprender en el rubro y la satisfacción de formar parte de los momentos más importantes de las personas.
¿Hace cuánto tiempo te dedicás a la gastronomía y cómo comenzó esta historia?
“Empezamos hace aproximadamente 17 años. Mi papá trabajaba como parrillero para otros servicios de catering y un día nos propuso empezar a hacer nuestros propios eventos. La verdad es que nunca habíamos hecho algo así, así que arrancamos con un casamiento muy pequeño y, de a poco, fueron apareciendo más trabajos. Aclaro también, que el servicio de catering no es solamente mío. Somos cuatro hermanos: Andrés, Leonardo, Yamila y yo. Soy la cara visible, pero es un emprendimiento completamente familiar”
¿Cómo es el trabajo diario dentro del catering?
“Cuando estamos con el catering, mi función es principalmente la organización. Cada uno de mis hermanos tiene un rol bien definido. Andrés es nuestro parrillero y está en toda la parte de cocina. Yamila trabaja mucho con las redes sociales, la mantelería y la vajilla. Leonardo aporta ideas, presupuestos y toda la parte logística. Yo me encargo de organizar los eventos: calcular cuánta comida hace falta, contratar al personal, coordinar los tiempos y que todo salga bien. Pero cuando llega el día del evento trabajamos los cuatro juntos: armamos el salón, cargamos, descargamos y acompañamos al equipo en todo momento.”
¿Cómo cambió la gastronomía para eventos desde que comenzaron hasta hoy?
“Cambió muchísimo. Antes todo era mucho más tradicional. Existía la mesa principal con los novios y los padres, el vals, determinadas costumbres que hoy ya casi no están. Ahora muchas parejas prefieren sentarse con sus amigos o directamente no tener mesa principal. En la gastronomía también hubo muchos cambios. Nuestro plato fuerte sigue siendo el asado a la estaca, pero antes se pedía mucho el asado con cuero y hoy prácticamente quedó para la gente de campo o quienes mantienen esa tradición”.
Agregó: “También crecieron mucho las mesas buffet, el autoservicio y propuestas mucho más descontracturadas. Hoy una pareja puede pedir hamburguesas con papas fritas como plato principal porque es lo que realmente les gusta. Antes eso era impensado.”
¿Cuál fue el mayor desafío que atravesaron en el rubro?
“Sin dudas fue seguir después de la muerte de mi papá. En ese momento nos preguntábamos si realmente íbamos a poder continuar sin él. Después aparecen otros desafíos permanentes, como la competencia, pensar cómo innovar o brindar un mejor servicio. Y también está toda la parte económica. Hoy es muy difícil pasar un presupuesto para un evento dentro de varios meses porque los precios cambian constantemente. La mayoría de la gente lo entiende, pero otros no. Nosotros tratamos de explicar que trabajamos con alimentos frescos y no podemos congelar todo durante meses. Es una realidad que forma parte del rubro.”
¿Qué es lo más gratificante que te dejó esta profesión?
“Lo más lindo es cuando termina una fiesta y recibimos un mensaje diciendo que todo salió hermoso, que la comida estaba rica, que los mozos atendieron bien o que disfrutaron toda la noche. Eso es lo que más valoramos porque sabemos el esfuerzo enorme que hay detrás de cada evento. Siempre digo que en una fiesta todo cuenta: el fotógrafo, el DJ, la decoración, el barman, los mozos y nosotros. Si una persona fue mal atendida durante toda la noche, esa experiencia ya cambia completamente. Por eso buscamos que cada detalle salga bien.”
¿Qué importancia tiene el trabajo gastronómico dentro de la sociedad?
“Creo que es un rubro bastante castigado. Tenemos meses muy buenos y otros muy difíciles. No contamos con un ingreso fijo y muchas veces tenemos que salir adelante por nuestros propios medios. Durante la pandemia quedó muy claro. Nosotros no tuvimos eventos y nadie vino a decirnos cómo ayudarnos. Fue muy complicado. Pero además la gastronomía mueve muchísimo más de lo que la gente imagina. Detrás de un evento trabaja el carnicero, el verdulero, quien vende el hielo, el lavadero de mantelería, los mozos, los bartenders y muchísimas personas más. Cuando al catering le va bien, también le va bien a toda esa cadena de trabajo.”
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar en este rubro?
“Que pruebe. El no ya lo tiene. Si uno se equivoca, aprende, vuelve a empezar y mejora. Lo importante es animarse y no quedarse con la duda.”
Si pudieras volver el tiempo atrás, ¿volverías a elegir este camino?
“Sí, sin ninguna duda. Siempre tuve otros trabajos además del catering, pero este tiene algo distinto porque es nuestro. Uno puede tener una idea, comprar algo nuevo, innovar y después ver el resultado en cada evento. Siempre aparecen cosas para mejorar, nuevas ideas para aplicar y eso hace que nunca deje de entusiasmarme. Volvería a elegir este camino una y otra vez.”
Te invitamos a conocer lo más destacado de esta entrevista a través de nuestros reels en redes sociales. Encontranos como @DespertarEntrerriano.












