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“La escuela que me dio de comer hoy la estoy reconstruyendo, volver hoy como directivo significa muchísimo para mí”: la Escuela Navarro avanza con reparaciones autogestionadas

“La escuela que me dio de comer hoy la estoy reconstruyendo, volver hoy como directivo significa muchísimo para mí”: la Escuela Navarro avanza con reparaciones autogestionadas

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Mientras arrastra desde hace años problemas estructurales, filtraciones, humedad y aulas deterioradas, la Escuela N°14 “Coronel Navarro” comenzó un proceso de reparaciones impulsado por sus propias autoridades, docentes, familias y vecinos de la comunidad. Aunque el edificio continúa funcionando y dictando clases, desde la institución reconocen que existen múltiples necesidades edilicias y que, frente a la falta de respuestas inmediatas, decidieron avanzar mediante jornadas autogestionadas para mejorar las condiciones de los estudiantes. 

En diálogo con Despertar Entrerriano, el actual director a cargo, Carlos Saúl Bravo, habló sobre la realidad que atraviesa la histórica escuela, el compromiso de la comunidad educativa y el fuerte vínculo personal que lo une al lugar donde hoy trabaja.

“La escuela que me vio crecer”: el regreso de un ex alumno que hoy lidera las reparaciones

Carlos Saúl Bravo actualmente se desempeña como director a cargo de la Escuela Navarro, aunque su historia con la institución comenzó mucho antes de ocupar un cargo directivo. “Yo fui estudiante acá y egresé en el año 2001. Esta escuela me enseñó, me dio de comer en plena crisis y hasta me dio zapatillas cuando las necesité. Volver hoy como directivo significa muchísimo para mí”, expresó emocionado.

El docente explicó que los problemas edilicios no son nuevos y que forman parte del desgaste lógico de un edificio con más de 60 años de historia. Entre las principales dificultades mencionó humedad, filtraciones y deterioro general de algunos sectores, especialmente en días de lluvia. Sin embargo, aclaró que actualmente la escuela continúa funcionando y que las clases no se suspenden por cuestiones de habitabilidad. “Cuando llueve muchas veces hay menos asistencia, pero eso responde más a una cuestión cultural o social. La escuela está en condiciones de funcionar”, sostuvo.

Aun así, reconoció que existen numerosas necesidades y que la institución decidió no quedarse esperando soluciones externas. “Nuestra visión es avanzar con los recursos mínimos que tenemos e ir resolviendo reparaciones menores por cuenta propia. La escuela necesita mejoras constantemente y entendimos que había que empezar a actuar”, afirmó.

Ese proceso comenzó formalmente luego de una Asamblea Anual Ordinaria realizada el 13 de marzo junto a estudiantes. Allí se distribuyeron encuestas donde los propios chicos debían expresar qué cuestiones consideraban prioritarias dentro de la escuela. “El 70% marcó la necesidad de pintura. También aparecieron pedidos relacionados con ventilación, bancos más cómodos y mejores condiciones generales”, explicó Bravo.

A partir de esas respuestas nació el proyecto “Pintá Mi Escuela”, una iniciativa comunitaria que ya permitió reacondicionar distintos sectores del edificio. “Ya se reinauguró la sala de educación física, se trabajó el comedor y ahora comenzamos con las aulas. Todo esto se hace con muchísimo esfuerzo colectivo”, señaló.

Familias, vecinos y comercios: una reconstrucción sostenida por la comunidad

Uno de los aspectos que más destacó el directivo fue el acompañamiento de las familias, vecinos y distintos actores de la comunidad que comenzaron a involucrarse activamente en las jornadas de reparación. “Acá viene gente de todos lados: madres, padres, familias enteras, equipos externos y personas que simplemente quieren colaborar con la escuela”, contó.

Según detalló, algunas pinturerías donaron materiales, otras familias acercaron herramientas y también hubo acompañamiento de organizaciones sociales y distintos sectores políticos. “Nosotros hablamos con todos los sectores porque entendemos que la escuela pública tiene que ser un espacio institucional e intersectorial”, afirmó.

Además de las jornadas de pintura y reacondicionamiento, la institución ya proyecta nuevas obras. Entre ellas, arreglos de puertas, ventanas y bisagras, junto con la puesta en funcionamiento de un aula digital vinculada al eje pedagógico que trabajarán este año sobre ciudadanía digital e inteligencia artificial. Para recaudar fondos organizarán una peña familiar el próximo 6 de junio junto al Rancho de Coco. “La idea es seguir mejorando los espacios para que nuestros estudiantes tengan las mejores condiciones posibles”, explicó Bravo.

El directivo también remarcó que muchas de las decisiones actuales surgen directamente de escuchar a los estudiantes. “Nosotros hacemos encuestas donde ellos cuentan cómo se sienten, cómo están comiendo, qué necesitan o qué quisieran mejorar. La escuela tiene que construirse también escuchando a quienes la habitan todos los días”, expresó.

Sobre el final, Bravo dejó una reflexión profundamente atravesada por su historia personal y por el rol social que considera que tiene la educación pública. “La escuela pública es la que nos saca de los márgenes. Es un lugar que abraza, que enseña y que da oportunidades. Para muchos chicos representa la posibilidad de cambiar un destino que parece marcado desde el nacimiento”, concluyó.

Fuente: Despertar Entrerriano.

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