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«La silla de ruedas es la excusa»: ¿qué falta para que Concordia sea una ciudad accesible para todos?

«La silla de ruedas es la excusa»: ¿qué falta para que Concordia sea una ciudad accesible para todos?

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Una vereda rota, una rampa demasiado empinada o un auto estacionado sobre un acceso pueden parecer detalles para la mayoría, pero pueden definir si una persona logra o no recorrer una ciudad. Despertar Entrerriano dialogó con Juan Pablo Regalado, actor y creador de contenido sobre accesibilidad, quien recorre distintos destinos mostrando tanto los avances como las barreras que todavía persisten. Desde la experiencia de haber caminado durante gran parte de su vida y hoy movilizarse en silla de ruedas, invita a replantear cómo pensamos los espacios públicos y la convivencia cotidiana.

Una ciudad accesible no beneficia solo a las personas con discapacidad

Hablar de accesibilidad suele remitir inmediatamente a una persona en silla de ruedas. Sin embargo, para Juan Pablo Regalado esa es una mirada demasiado reducida. La verdadera accesibilidad, sostiene, atraviesa a toda la sociedad: “La silla de ruedas es la excusa. Por donde pasa una silla de ruedas también va a pasar un cochecito de bebé, un adulto mayor con un andador, alguien que se quebró una pierna o simplemente una persona con movilidad reducida. Cuando una ciudad es accesible, mejora para todos”, afirmó.

Desde hace un tiempo utiliza sus redes sociales para recorrer ciudades, hoteles, termas, restaurantes y espacios públicos, mostrando qué tan preparados están para recibir a todas las personas. Pero lejos de hacerlo desde la denuncia permanente, eligió otro camino: “Hay mucha gente mostrando lo que está mal. Yo decidí mostrar lo que sí funciona para demostrar que las cosas se pueden hacer bien”, explicó.

Su historia personal le dio una perspectiva diferente. Durante muchos años caminó sin inconvenientes hasta que un hecho cambió completamente su vida. Tras un largo proceso de rehabilitación, comenzó a utilizar una silla de ruedas de manera permanente y, recién entonces, descubrió una ciudad completamente distinta: “Tengo una doble mirada: la de quien caminó durante muchos años y la de quien hoy transita en silla de ruedas. Antes levantaba el pie y seguía caminando. Nunca prestaba atención a un escalón o a una rampa. Hoy veo obstáculos que antes ni siquiera existían para mí”, contó.

Esa experiencia también le permitió comprender que muchas veces el problema no pasa únicamente por la infraestructura, sino por la manera en que se diseñan los espacios: “Hay rampas que están hechas, pero con una pendiente tan pronunciada que terminan siendo imposibles de usar. Pensar accesibilidad no es solamente construir una rampa; es construirla para que realmente sirva”, señaló.

Concordia: avances que se ven, desafíos que todavía persisten

Durante sus recorridos por Concordia, Regalado reconoce que encontró avances importantes. Pudo hospedarse en hoteles accesibles, recorrer las termas, transitar por distintos sectores del centro y disfrutar de la Costanera. Sin embargo, sostiene que todavía falta consolidar una verdadera “cadena de accesibilidad”: “No sirve de mucho tener un hotel accesible si después no podés cruzar una esquina o entrar al restaurante que está enfrente. La accesibilidad tiene que estar conectada desde que salís hasta que volvés”, explicó.

Para él, esa cadena solo puede construirse si trabajan juntos el Estado, los comercios y quienes utilizan diariamente esos espacios: “La mirada del usuario vale muchísimo porque nosotros vemos cosas que otros no ven. El profesional conoce la norma; el usuario conoce la realidad de usar todos los días esos lugares”, sostuvo.

Muchas veces, asegura, las soluciones son mucho más simples de lo que parecen: “Mover una planta, correr un cartel o cambiar el sentido de una puerta puede hacer que una persona pueda entrar sola a un comercio. No todo implica grandes obras ni enormes inversiones”, remarcó.

La accesibilidad también depende de la conciencia social

Aunque las obras son importantes, Juan Pablo considera que uno de los cambios más urgentes tiene que ver con la forma en que la sociedad entiende la discapacidad. Una de las situaciones que más recuerda ocurrió apenas salió de estar internado. Quiso ir a una peluquería y nunca llegaron a abrirle la puerta: “Me vieron en silla de ruedas y pensaron que estaba pidiendo. En ese momento me dio muchísima bronca, pero después entendí que lo que faltaba era información y conciencia”, recordó.

Tiempo después, viviendo otra experiencia en Concordia, se encontró con una camioneta estacionada sobre una rampa. Cuando le comentó a la conductora que necesitaba utilizar ese acceso, la respuesta lo hizo reflexionar: “Me dijo: ‘No pensé que ibas a bajar por ahí’. Esa frase resume mucho de lo que todavía nos falta entender. Seguimos creyendo que una persona en silla de ruedas siempre está acompañada o que no circula sola por la ciudad”, expresó.

Por eso insiste en que la empatía, aunque necesaria, no alcanza por sí sola: “La gente generalmente quiere ayudar y tiene buena predisposición. Pero además de empatía hace falta capacitación y conciencia para entender cómo usamos realmente los espacios públicos”, afirmó.

Regalado participó recientemente de una mesa de trabajo sobre accesibilidad junto a representantes del sector público, privado y organizaciones vinculadas al turismo. El objetivo fue comenzar a mapear los espacios accesibles de la ciudad y pensar mejoras concretas.

Para él, ese es el camino: “La accesibilidad tiene que pensarse entre todos. No alcanza con que lo haga el municipio o un comerciante por separado. Hay que escuchar también a quienes usamos esos espacios todos los días”, sostuvo.

Antes de despedirse, dejó una reflexión que resume el espíritu de su trabajo y que, quizás, invite a muchos a observar la ciudad con otros ojos: “Cuando terminemos esta lectura, seguramente la próxima vez que camines por una vereda vas a mirar si tiene rampa, si hay un escalón o si alguien estacionó sobre un acceso. Si eso pasa, ya empezamos a cambiar la manera de pensar la ciudad. Y ese es el primer paso para que sea verdaderamente accesible para todos”.

Fuente: Despertar Entrerriano.

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